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Con… S.M.L. Recluida por homicidio, en calidad de autora

La historia de vida que hoy les acercamos es la de S.M.L, una ciudadana madre de cinco hijos, casi todos ya adolescentes.
Proviene de una familia numerosa y de una zona apartada por unos kilómetros de la ciudad.
Buscó refugio en la droga desde los 23 años, la cual asegura, fue un desencadenante para que de sus hijos se hiciera cargo INAU y además, para realizar el delito que cometió.
Hecho consumado por calle Reyles, por el que está recluida hace un año y medio.
Hoy con 34 años quiere rehacer su vida al lado de sus seres queridos y comenzamos deseando conocer sobre ellos:
¿Cómo está compuesta su familia?
En primer lugar debo decirte que no es para nada unida.
Mis hermanas ya se encuentran todas casadas y con su vida.S.M.L [1]
Digamos que mi familia somos mi madre y yo, que es la que tengo a mi lado. Mi padre es fallecido.
Tengo cinco hijos que viven en el final digamos de la Zona Este de la ciudad, que aunque no los vea sé que están bien.
La más chiquita con 6 y la mayor casi con 18 años.
¿Hacía alguna tarea antes de llegar al INR?
No hice nunca nada.
No hice primaria. Incluso ni siquiera al jardín me mandaron.
Aprendí a escribir y empecé primaria dentro de mi reclusión. No puedo ahora seguir porque estoy trabajando en la limpieza, pero en cuanto pueda voy a seguir.
Mis hermanas aprendieron a escribir y leer después que se casaron porque sus maridos le enseñaron.
¿No tenían de niñas acceso a un centro de estudios?
Yo vengo de una zona contra el río, de la parte donde está la Represa de Salto Grande, en el Parque José Luis.
Vivíamos allí toda la familia y cuando mi padre falleció, seguimos viviendo solos con mamá.
Y no había ni un lugar para ir a aprender, nos quedaba todo lejos.
Mis hermanos se casaron todos y se dividieron un poco, ya que hay algunas en Montevideo y otra en Artigas.
¿Cómo es su estado civil?
Tengo a mi pareja pero casada no estoy.
Está acá adentro y es como una contención que sea así.
Si nos ayudamos el uno al otro podemos salir adelante. Es todo un logro poder conseguir eso.
¿Cómo era su comportamiento antes de llegar aquí?
Me drogaba mucho. Consumía mucha pasta base.
Tenía un gran problema con mamá, se enojaba mucho, porque podía llegar a pasar ocho o nueve días sin comer.
Llegó hasta un punto que pensé que la había perdido.
¿A qué edad comienza a drogarse?
A los 23 años. Mi padre estaba vivo todavía cuando empecé con el consumo.
¿Qué la llevó a hacerlo?
Quizás la mala junta, los mismos compañeros.
No tenía mucha gente a mi alrededor. La zona en donde vivíamos era un lugar un poco despoblado, no había muchos vecinos. Pudo haber sido la soledad.
Luego que fallece mi padre nos mudamos de allá para la casa de mi abuela paterna, más en la zona del centro en donde yo ya tenía gente conocida.
Y allí comenzó lo peor. Me enganché a fumar pasta base, perdí a mis hijos y me arruiné la vida.
¿De qué forma comienza a consumir?
Estaba un grupo fumando y me preguntan si quería probar y empecé. Sin darme cuenta que para dejarla después era horrible.
Pero le doy muchas gracias a la Unidad, porque me han ayudado mucho.
Si habrá sido así que aunque estoy por una causa muy pesada, aún así confían en mí y me dan trabajo.
Al principio no me lo querían dar por miedo a la fuga pero pusieron toda su fe en mí para que yo saliera adelante y gracias a Dios estoy cuidando mucho esas puertas que se me abrieron.
Es dificilísimo acá adentro que te den las cosas pero gracias al Director y a todos los que me han apoyado es que cuido mucho el lugar que me dieron.
Además algo muy importante, recuperé a mi madre.
Porque hoy por hoy mi madre pasa horas conmigo en el teléfono. Cosa que antes me miraba y me daba vuelta la cara.
¿Notó su ausencia en algún momento?
Antes de mi padre fallecer, mi madre se fue de casa por un tiempo porque él la maltrataba y allí nosotros decaímos. Puede que haya sido ese el motivo por el cual me metí en la droga.
La desunión de los padres provoca muchas cosas.
¿Qué consumió primero?
Primero pité un porro, después fumé una seca de pasta base y de ahí no la largué más.
¿Qué es una seca?
Cuando uno pone un poco de droga arriba de una pipa.
Desde que empecé nunca más la largué. ¡Pero es un vicio horrible!
¿Sabe de qué está compuesta la pasta base?
De muchas cosas. Tiene keroseno, veneno para ratas, acelerante de caballos, vidrio porque lo raspan y tiran adentro y muchas cosas más…
Y aún sabiendo todo eso, ¿la consumía?
Lo aspiré durante años y años.
Las primeras veces que me drogué con pasta base, me sentía liberada.
¡Te olvidás de todo! No me importaba nada.
Ahí fue cuando perdí a mi mamá, ella no pudo conmigo. Salía a buscarme, por ahí me encontraba y me decía: “¿mirá cómo andás?, toda cortada, re fumada”.
Yo le decía: “ahora vengo”, me escapaba y me iba. Desesperada por fumar.
Mis lugares predilectos eran esas casas donde habían compañeros que fumaban y si me dormía, me dormía y nos quedábamos días. Y si no, seguía por días y días deambulando.
De comer ni hablar. La pasta base tiene eso, de que te ponés a fumar y no te entra apetito.
Podés pasar de ocho a quince días sin comer.
Saca totalmente el hambre. Te deja flaquita “mal”.
Se pierden defensas, además de las enfermedades que te podés agarrar si seguís consumiendo, porque en mi caso, aunque no tenga mi libertad, le doy gracias a Dios porque bien podría haberme agarrado alguna enfermedad que nunca más me la pudiera curar.
Como el HIV, que en la calle hay mucho.
Nunca me cuidé en cuanto a eso y cuando llegué al INR llegué muy asustada.
El médico me hizo estudios y por suerte salió todo bien. Pero hay personas que se lo han contagiado así. Como además puede ser un embarazo no deseado.
A pesar de todo le agradezco a Dios que no me dejó sola.
¿Probó alcohol?
Sí, tomaba mucha caña. Y sin comer nada.
Demasiado, porque actualmente vivo con un problema de estómago debido a eso.
Me quemó toda por dentro.
Lo único que quería era fumar y fumar.
Tiene algo la pasta base que aunque uno quiera rechazarla puede más.
¿Tenía muchos amigos “afuera”?
Muchos. Todos consumían.
Pero hoy por hoy, el que no se ha matado, sigue consumiendo.
Porque al comenzar a consumir la pasta base, uno quiere cada vez más y si no la tenés te entrás a desesperar y se te da por cortarte o colgarte.
Tuve un novio que como no tenía para fumar se mató ahorcado.
Es horrible porque no hay de que te hablen. Te entra por un oído y te sale por el otro.
¿Por qué está en el INR?
Estoy por homicidio.
Llegó el 8 de enero de 2016.
“Él” me había pegado tres veces ya. Yo iba siempre a la casa del hermano y él vivía al costado.
No tenía ningún tipo de relación con él, solo lo conocía por medio del dueño de casa.
Era una persona muy violenta cuando tomaba. Y tomaba mucha caña.
Ya habíamos tenido problemas porque a todas las gurisas que iban a esa casa a pedir plata para drogas él les pegaba.
¿Cómo se sucedieron los hechos?
Yo hacía cinco o seis días que no dormía y llegué a esa casa porque fui a buscar plata para la droga.
Me senté en la puerta de la casa a comer un pedazo de carne y cuando veo se me vino encima con un cuchillo.
Yo me di vuelta con el mío en la mano pero nunca pensé ensartárselo.
Él al acercarse con su cuchillo me cortó un brazo y me pinchó un seno. Me di vuelta rápido y le “pongo” veinte centímetros. ¡Bien rápido!
¿Qué sintió en ese momento?
No sé muy bien. Desesperación sentí que salí corriendo.
Nunca pensé que al darme vuelta yo con un cuchillo grande como era se lo iba a “poner”.
Se me fue y nunca pensé que lo iba a matar.
Me asusté mucho, porque le di en el corazón. La sangre saltaba y me bañó inmediatamente de sangre.
También yo estaba lastimada, con el brazo cortado y el seno pinchado y me sangraba mucho.
Más bañada en sangre quedé.
¿Qué pasó luego?
Me fui a buscar a mi madre. Me dio un ataque de nervios y me arranqué los pelos.
Mi madre me llevó hasta violencia doméstica y allí me presenté.
Por haberlo hecho me darán menos pena.
¿Qué sucedió con el hombre?
Llega al hospital, el médico lo vio y no hubo más nada que hacer porque lo que lo mantenía vivo, era la presión que hacía el cuchillo para que la sangre no saltara.
Pero yo nunca pensé que lo iba a matar.
¿Qué siguió luego del suceso?
Luego de mi llegada a violencia doméstica ubicaron la casa, se movilizaron las seccionales y encontraron al hombre con su hermano en el cordón de la vereda que fue quien lo sacó hasta allí.
Luego del juzgado, ya me trajeron para aquí.
¿De cuánto es la pena asignada?
No me penaron todavía, pero con el estudio que hago y las horas de trabajo, se descuenta.
¿El hombre tenía familia?
Sí, tiene muchos hijos.
Las hijas que ya son grandes fueron al juzgado a gritarme asesina. Yo no respondí.
Con horas, retirada de la droga, ¿alcanzaba a entender la situación?
Sí, ya desde que llegué a la 2ª, que estaba con una custodia, después de haber dormido unas horas como que me había dado cuenta de lo que pasaba.
Hasta que mi cuerpo descansó me pude dar cuenta de todo.
¿Pudo dormir bien luego?
Sí. Rezo y creo mucho en Dios, soy una persona muy creyente y me tranquiliza mucho.
Aunque pensé que las hermanas de “él”, iban a tomar represalias con mi familia, pero no.
Sé que la cosa es conmigo.
Estoy muy consciente de que cuando salga voy a tener que cuidarme mucho porque tiene muchas hijas e hijos.
¿Puede que la resolución final sostenga de que fue en defensa propia?
No, no me pusieron como defensa propia.
Tengo homicidio en calidad de autora.
¿Qué significó para usted llegar al INR?
El trato fue muy bueno cuando llegué.
Tanto de la Policía como de mis compañeras de las operadoras. Pero yo lo único que quería era comer, ya que hacía días que no comía nada.
Ya antes de ingresar estaban sabiendo que en el juzgado estaba “perdiendo” y me habían guardado comida, para cuando llegara.
Luego de eso dormí durante tres días.
Llegué tan débil que hasta las costillas me dolían.
Yo solía antes de llegar acá acostarme de costado y estaba tan flaquita que del lado que me apoyara y durmiera me quedaba doliendo.
Venía al médico dentro del INR y me hacían un inyectable para que se me fuera el dolor y después volvía a venir.
Era muy grande el dolor.
Con la paste base como es la peor droga que hay te llegás a contar las costillas.
Luego de haber descansado y que pasó un tiempo, ¿cómo se sintió?
Había momentos en que me sentía muy mal.
Porque en lo único que pensaba era que le había quitado la vida a una persona.
Pero en ese momento era yo o él porque el hombre se me había “venido” con un cuchillo.
Pasé muchos días mal, lloré mucho. Pero fue pasando.
¿Cómo fueron esos primeros pasos para ir saliendo adelante?
Comencé a aferrarme a Dios, a leer la Biblia.
Las personas de las Iglesias que llegan al INR iban y van a donde yo estoy y me empezó a hacer bien.
Comencé a hacerle solicitud para entregársela al Director para que me dejaran trabajar en la chacra.
¡Y me dio el permiso!
Mis primeros trabajos fueron para la chacra a ganarme las puertas y fue como que se me pasó un poco lo sucedido.
Cuando me pongo a pensar trato de ocupar la cabeza en algo.
A limpiar, a lavar, a carpir igual. Soy una persona muy activa y tengo que andar en movimiento.
Soy bien consciente de que lo que pasó, pasó porque yo estaba drogada. Si no, no hubiese pasado.
¿Cómo se siente hoy?
Hermoso es.
La verdad que levantarme todas las mañanas para venir a trabajar (en la limpieza en la parte de “adelante”) y se lo agradezco a Dios todos los días por no consumir nada.
Ni pastillas para dormir tomo.
¿Cuál es su tarea dentro del INR?
Limpio las oficinas, las guardias, me dedico a barrer todo el patio y a limpiar toda la Unidad.
Estoy muy cómoda trabajando, porque si bien al principio por allí estaban con ese miedo a mi fuga, hoy me gané su confianza y nadie me molesta ni me manda a hacer nada.
Me enseñaron al principio lo que tenía que hacer, cuál era mi trabajo y de allí nunca tuve una observación ni nada.
Lo hago tranquilamente.
Nadie me apura y me siento re bien.
¿Cuánto le lleva para volver a ser libre?
Yo me inclino por los 8 años. Porque es lo que se puede pagar por un homicidio.
Pienso que si tengo que estar hasta esa fecha voy a luchar mucho para conseguir un trabajo de ganar más de lo que gano y ayudar a mi madre.
Ella está muy enferma, está con un tratamiento y una cantidad enorme de pastillas.
Ayer me llamó y me dijo que el médico reclamaba una de sus hijas para decirle lo que ella tenía. Pero yo no puedo.
Como las otras hermanas no están acá en Salto a pesar de estar presa soy la única con la que mantiene un contacto más seguido.
Ya hice gestiones para alguna salida transitoria que me puedan dar porque para mi mamá sería importantísimo.
¿Define a este lugar de INR, como su hogar provisorio?
Para mí es como una casa.
Te levantás, limpiás, lavás, todo.
Y todo lo que hago me gusta.
Si alguien me pide que vaya a la chacra voy, no me molesta.
El Instituto me ha brindado mucho apoyo. El trato de ellos hacia nosotros es excelente. Con las operadoras estamos siempre haciendo algo, como manualidades, cocina y nos incluyen a cada una en todo sin hacernos sentir mal.
Siempre tuve buena conducta. Ni observada ni sancionada. Ni metida en ningún lío.
Voy a mi trabajo, como y me acuesto. Al otro día a las siete estoy de nuevo en pie.
¿Pero sabés qué es lo mejor de todo esto?, ¡que no consumo nada!
Acá adentro es así: “si tenés ganas de consumir, andá a carpir”.
¿Cómo fue recluirse y dejar la droga?
Fue de un momento para el otro. Sin ningún tratamiento, nada.
Si hubiese tomado conciencia lo hubiese buscado afuera y no llegaba a lo que hice, ni acá.
¿Qué cambiaría en este momento?
No cambiaría nada. Simplemente salir en libertad.
Mis compañeras son muy buenas y no tengo queja ninguna de la Unidad (INR).
Siento que esto es como cuando era chica y mi madre me decía: “quedate en ese rincón, porque hiciste una c…”.
Cometí un error y lo tengo que pagar.
¿Se siente arrepentida de lo que hizo?
Sí, estoy sumamente arrepentida de lo que hice.
Y cuando más lo pienso es de noche. Después que apago la luz hay cosas que me vienen a la cabeza.
Y de que si no lo hubiera hecho no estaría acá.
Pero si no lo hubiese hecho yo tampoco seguiría viviendo.
Es una pena que no se vea que fue en defensa propia, de repente es porque está la droga de por medio.
¿Siente que tiene algo para decirle a la sociedad?
No, no tengo nada para decirle.
Solamente a mi mamá decirle que tengo muchas ganas de verla porque hace ya un tiempo que no la veo. Aunque ella viene a traerme algo y la veo de pasada. Pero tengo ganas de estar con ella.
Está muy enferma y no le insisto mucho para que venga.
Tengo ganas además de salir adelante para recuperar a mis hijos.
Que cuando yo me sumergí en la droga y había perdido totalmente el control cayeron en el INAU.
Su padre nunca se preocupó por ellos pero sí una amiga, que fue quien recuperó a las nenas más grandes al principio, luego a todos.
La más chiquita tenía seis meses cuando ella se movilizó, logró reunirlos a todos y llevárselos a su casa.
Yo se lo agradezco un montón porque si no fuera por ella quién sabe dónde estaban mis hijos.
La de 18 años se encuentra en el Hipódromo con una madre sustituta y me ha venido a ver.
¿Cuál es su expectativa para cuando salga del INR?
Trabajar, tener lo mío, cuidar a mi madre y si puedo recuperar a mis hijos. Aunque no vivan conmigo pueden ir a verme.
Porque antes para verme tenían que ir hasta alguna esquina para encontrarme dormida.
Pero quiero recuperar el tiempo perdido.
¡Si Dios quiere, porque tengo mucha fe!
Se que todo va a salir bien y voy a poder reunirme con mi familia como tanto deseo.