Conozco a los moscardones del poder que siempre andan sobrevolando no importa quién gobierne, afirmó

Luis Lacalle Pou lleva en la sangre la política, aunque de joven reconoce haber sido un “rebelde sin causa” juramentándose nunca ser ni abogado ni político. Hoy es abogado y líder de su propio sector político, “Aire Fresco” en el Partido Nacional, si bien continúa definiéndose como un rebelde ahora dice tener una causa. En su última visita a Salto dialogó con EL PUEBLO sobre su pasado, presente y cómo sueña su futuro.
- ¿Qué fue para usted esa experiencia de ser el hijo del presidente en una etapa adolescente?
- Pah, fui un adolescente bastante complicado, hijo del medio, petiso, acomplejado, una rebeldía sin causa alguna. Contra lo primero que te rebelás es contra la autoridad familiar, lo que me alejó bastante del núcleo y del cariño familiar, una rebeldía reaccionaria que, mirá lo que son las cosas, a la postre me terminó sirviendo porque me tocó vivir cinco años, de los 16 a los 21, en una familia que ostentaba el mayor poder dentro del Uruguay, mi padre presidente de la República, estar en esa familia, estar en esa casa pero tener la suficiente distancia para poder observar determinadas cosas.
Esa distancia me dio cierta objetividad en el conocimiento de lo que rodea al poder, ahí conocí y conozco a los amigos, conocí y conozco a los alcahuetes de turno, esos que no tienen partido, los moscardones del poder que siempre andan sobrevolando no importa quién gobierne, pude ver las acciones que se llevaron a cabo con éxito, las que no, las cosas que se hicieron bien, las que no, fui testigo privilegiado de esa situación y con la distancia suficiente para poder tener objetividad en el análisis. Pero ojo, de eso me di cuenta ahora, no en aquel momento.
- ¿Qué sintió cuando luego de la presidencia de su padre comenzaron a llegar denuncias de corrupción de su gobierno?
- Nos dolió mucho. Vos cuando sos presidente de la República por lo menos nombrás a cuatrocientas personas, yo no sé si tengo hoy diez o quince amigos que le diga que tengo confianza ciega en ellos, imaginate nombrar cuatrocientas personas, capaz que alguno te falla. Lo que hay que hacer y tratar de detectar temprano, si sabés que esa persona está haciendo mal ser el primero en censurarlo. La propia autoridad, el propio gobierno es el que tiene que erradicarlo y hacer la denuncia correspondiente, y si tiene que ir preso que vaya preso.
Sobre las denuncias, la verdad que si esta pregunta me la hacías hace diez años seguramente mi herida sería mucho más profunda, no digo que el tiempo lo cure todo pero por lo menos nos permite tener otra visión, por eso he tratado de sacar lo bueno, que es el orgullo de haber nacido donde nací, la tranquilidad de tener determinados valores y principios que han acompañado mi vida, y si hay algo bueno de lo que soy se lo debo a la educación que se me dio, y que por suerte ando en cualquier parte del país y no le tengo que bajar la mirada a nadie. Acepto críticas, opiniones, pero no acepto temas que hagan a la duda sobre mi moral y sobre mi ética. Eso nunca lo voy a aceptar, y lo voy a pelear en el terreno que lo tenga que pelear.
- Cuando era aquel rebelde sin causa…
- En aquel momento era sin causa, ahora soy el mismo rebelde pero tengo una causa, que es la causa de los demás…
- ¿Pensó que terminaría haciendo una carrera política?
- No, no. Tengo una declaración famosa que dije en mi casa cuando tenía 17 años, con voz alta, fuerte y clara dije que no iba a ser ni abogado ni político (risas), se ve que mis convicciones en aquel momento no eran tan fuertes. El otro día mi madre me trajo unas redacciones de cuando estudiaba, año 86-87, tenía 13 años, y son redacciones en las cuales hay una preocupación social atrás, hablo de la injusticia, de las diferencias, se ve que lo tenía en mi interior pero no lo tenía a flor de piel, no lo conocía y no lo quería, y si lo tenía y me daba cuenta no lo iba a querer ver, justamente porque estaba en actitud de rechazo.
- Y ya que no quería ser ni político ni abogado, ¿tenía idea de lo que quería ser?
- Biólogo marino o domador…
- Bueno, el político es medio domador de fieras…
- Sí, pero yo pensaba en animales más dóciles, como los caballos (risas).
- Así que si hoy no fuera político…
- No, no, es esto lo que tengo que hacer. Cuando sea más grande si me veo en otro lado…
- ¿En dónde?
- En los caminos de la patria yendo a descubrir talentos, a tratar que gente con capacidades que le pueden servir a la sociedad, ya sea al Uruguay, a una localidad, a un departamento, tengan las mismas posibilidades de llegar que otros, así me gustaría a mí, después de terminar mi carrera política electoral me gustaría dedicarme a eso, con tiempo y sin apuro.
- Luego del reciente Congreso de Unidad Nacional leí declaraciones suyas de que no descartaba ser candidato a presidente de la República, ¿tenía ganas de decirlo o el periodista hizo bien su trabajo?
- Lo que leíste fue una pregunta que me hizo Emiliano Cotelo de (radio) El Espectador, pasa que me apretó y a mí no me gusta mentir, yo no miento y no me gusta que me mientan, mis relaciones son siempre francas y directas aunque duela o no guste. Cotelo me preguntó si descartaba cien por ciento ser candidato a presidente en las elecciones de 2014, y no le quise mentir, le dije que no lo descartaba.
- ¿Por qué?
- Porque si pasa un año y las condiciones son otras, no las que yo busque… mi vida política la preparé para ser candidato a presidente y para ser un buen presidente de la República del 2020 al 2025… ya había preparado mi vida así, soñaba con el 1º de marzo del 2025, el día que me retire de la actividad político electoral, entregarle la banda a otro uruguayo con la satisfacción del deber cumplido, con el orgullo de mis hijos y con un equipo que haya dejado todo en la cancha y haya dejado un país mejor, ese es mi sueño, ese día quiero vivir. Si alguien me pregunta con qué día sueño vivir, es con ese.
Ahora, si uno sigue creciendo, si te sigue yendo bien, yo asumo la responsabilidad, con dudas, con algunos temores de si estás preparado, si tenés el equipo que tenés que tener, si vas a entender a tu país, si tu país te va a entender a ti, por eso le contesté eso a Cotelo y sigo contestando lo mismo, no es mi ideal, es lo que planifiqué el 17 de marzo de 1997 cuando me decidí a entrar en la actividad política de lleno y a hacer de esto mi vida.
- Entonces, si le adelantan el cronograma que ha planificado o con el que ha soñado, ¿ya se siente preparado para ser presidente de la República?
- El cronograma no me lo van a adelantar, con todo respeto, no voy a hacer nada con lo que yo no me sienta cómodo, porque si no estoy cómodo no soy capaz de generar comodidad alrededor. Entonces, puede haber sugerencias, necesidades de otros, gente bien intencionada, pero no nos van a adelantar el calendario. La decisión final de adelantar o no el calendario es nuestra, es mía, de mi equipo, de mi mujer, de mis hijos y de la gente que me quiere. Ahí va a estar mi decisión. El temor que tengo es no llegar a estar preparado para eso, no sé si se llega con preparación, lo digo por los ejemplos últimos que tenemos, Mujica a luz está que no llegó preparado, por lo menos para mandar, para tener coraje político o para tener determinación para unir al Uruguay para no enfrentar a la ciudadanía, se ve que no estaba preparado. Creo que el día que estás preparado es el día que te toca, ese día te das cuenta…
- Es como cuando le toca a uno ser padre por primera vez, nadie nace sabiendo cómo es…
- Exacto, me alegro que me des ese ejemplo, y resulta que tan mal no me fue con mis hijos, voy al colegio y la maestra me dice que mis hijos son bien educados, que son buenos compañeros, que ayudan, el más chiquito es el más bandido (risas). Nadie te da el título de que estás preparado para ser padre “así que vaya y reproduzca”, bueno, yo trato de leer y conocer, en estas giras que hago hoy me trae a Salto mañana estoy en Pueblo Fernández, vengo de Young, Trinidad, Cardona, Florencio Sánchez, Mercedes, Dolores, esto el fin de semana, porque creo que no podés modificar lo que no conocés.
- ¿Usted es familiero?
- No todo lo que debería.
- Porque por lo general en esta carrera quien paga los platos rotos es la familia.
- Tuve un llamado de atención muy grande de mi mujer. Mi mujer es una persona que tiene mucha intuición, con una inteligencia muy humana, aparte le ha tocado vivir procesos familiares muy complicados, su padre se casó tres veces, su madre también, sabe lo que es vivir sola y ese sufrimiento de pareja… mis hijos tenían seis años y yo no le había enseñado a andar en bicicleta, o sea que hasta ahí no era un buen padre ni muy familiero. Esta vorágine en la que a veces uno entra y no frena mientras los gurises ganan cinco centímetros y aprenden veintisiete palabras más, y yo me estaba perdiendo todos los centímetros y todas las palabras. Ahora no. A partir de ese tirón de orejas fuerte me siento con más anclaje, más seguro, más pleno, más tranquilo, me siento más capacitado para dar afecto, para dar amor… (piensa) Me sirvió, dolió pero sirvió.
También te digo una cosa, si mañana mis hijos me pasan factura de esto es porque no supe transmitir bien que lo que estaba haciendo era por ellos, por el país que ellos van a vivir y que van a vivir sus hijos. Por eso también creo que esta carrera tiene que ser muy intensa, dedicar y dar todo, pero no tiene que ser eterna. Para empezar porque no es lindo sentarse y prenderse del poder cueste lo que cueste.
- ¿Por qué vale la pena entonces con todo lo que está perdiendo?
- Estoy ganando mucho, estoy ganando como ser humano. Mirá, yo en esa adolescencia que te contaba sentí que no fui todo lo bueno que debía ser con la sociedad, que no fui todo lo agradecido que debía ser y devolverle los privilegios que he tenido como familia, como hermano, como amigo, en la educación… me siento una persona privilegiada y en su momento no supe cómo devolverlo, no fui una persona que irradiaba bondad y actitudes positivas. Y bueno, luego de haber pasado por esa etapa de adolescencia dura, que obviamente yo no estaba bien, ahora que estoy aplomado y siento que puedo hacer el bien, creo interpretar y tener la sensibilidad suficiente para estar cerca de la persona que tiene problemas y entenderlo, por eso pienso que vale la pena

Luis Lacalle Pou lleva en la sangre la política, aunque de joven reconoce haber sido un “rebelde sin causa” juramentándose nunca ser ni abogado ni político. Hoy es abogado y líder de su propio sector político, “Aire Fresco” en el Partido Nacional, si bien continúa definiéndose como un rebelde ahora dice tener una causa. En su última visita a Salto dialogó con EL PUEBLO sobre su pasado, presente y cómo sueña su futuro.

- ¿Qué fue para usted esa experiencia de ser el hijo del presidente en una etapa adolescente?

- Pah, fui un adolescente bastante complicado, hijo del medio, petiso, acomplejado, una rebeldía sin causa alguna. Contra lo primero que te rebelás es contra la autoridad familiar, lo que me alejó bastante del núcleo y del cariño familiar, una rebeldía reaccionaria que, mirá lo que son las cosas, a la postre me terminó sirviendo porque me tocó vivir cinco años, de los 16 a los 21, en una familia que ostentaba el mayor poder dentro del Uruguay, mi padre presidente de la República, estar en esa familia, estar en esa casa pero tener la suficiente distancia para poder observar determinadas cosas.

Esa distancia me dio cierta objetividad en el conocimiento de lo que rodea al poder, ahí conocí y conozco a los amigos, conocí y conozco a los alcahuetes de turno, esos que no tienen partido, los moscardones del poder que siempre andan sobrevolando no importa quién gobierne, pude ver las acciones que se llevaron a cabo con éxito, las que no, las cosas que se hicieron bien, las que no, fui testigo privilegiado de esa situación y con la distancia suficiente para poder tener objetividad en el análisis. Pero ojo, de eso me di cuenta ahora, no en aquel momento.

- ¿Qué sintió cuando luego de la presidencia de su padre comenzaron a llegar denuncias de corrupción de su gobierno?

- Nos dolió mucho. Vos cuando sos presidente de la República por lo menos nombrás a cuatrocientas personas, yo no sé si tengo hoy diez o quince amigos que le diga que tengo confianza ciega en ellos, imaginate nombrar cuatrocientas personas, capaz que alguno te falla. Lo que hay que hacer y tratar de detectar temprano, si sabés que esa persona está haciendo mal ser el primero en censurarlo. La propia autoridad, el propio gobierno es el que tiene que erradicarlo y hacer la denuncia correspondiente, y si tiene que ir preso que vaya preso.

Sobre las denuncias, la verdad que si esta pregunta me la hacías hace diez años seguramente mi herida sería mucho más profunda, no digo que el tiempo lo cure todo pero por lo menos nos permite tener otra visión, por eso he tratado de sacar lo bueno, que es el orgullo de haber nacido donde nací, la tranquilidad de tener determinados valores y principios que han acompañado mi vida, y si hay algo bueno de lo que soy se lo debo a la educación que se me dio, y que por suerte ando en cualquier parte del país y no le tengo que bajar la mirada a nadie. Acepto críticas, opiniones, pero no acepto temas que hagan a la duda sobre mi moral y sobre mi ética. Eso nunca lo voy a aceptar, y lo voy a pelear en el terreno que lo tenga que pelear.

- Cuando era aquel rebelde sin causa…

- En aquel momento era sin causa, ahora soy el mismo rebelde pero tengo una causa, que es la causa de los demás…

- ¿Pensó que terminaría haciendo una carrera política?

- No, no. Tengo una declaración famosa que dije en mi casa cuando tenía 17 años, con voz alta, fuerte y clara dije que no iba a ser ni8 9 12 005 abogado ni político (risas), se ve que mis convicciones en aquel momento no eran tan fuertes. El otro día mi madre me trajo unas redacciones de cuando estudiaba, año 86-87, tenía 13 años, y son redacciones en las cuales hay una preocupación social atrás, hablo de la injusticia, de las diferencias, se ve que lo tenía en mi interior pero no lo tenía a flor de piel, no lo conocía y no lo quería, y si lo tenía y me daba cuenta no lo iba a querer ver, justamente porque estaba en actitud de rechazo.

- Y ya que no quería ser ni político ni abogado, ¿tenía idea de lo que quería ser?

- Biólogo marino o domador…

- Bueno, el político es medio domador de fieras…

- Sí, pero yo pensaba en animales más dóciles, como los caballos (risas).

- Así que si hoy no fuera político…

- No, no, es esto lo que tengo que hacer. Cuando sea más grande si me veo en otro lado…

- ¿En dónde?

- En los caminos de la patria yendo a descubrir talentos, a tratar que gente con capacidades que le pueden servir a la sociedad, ya sea al Uruguay, a una localidad, a un departamento, tengan las mismas posibilidades de llegar que otros, así me gustaría a mí, después de terminar mi carrera política electoral me gustaría dedicarme a eso, con tiempo y sin apuro.

- Luego del reciente Congreso de Unidad Nacional leí declaraciones suyas de que no descartaba ser candidato a presidente de la República, ¿tenía ganas de decirlo o el periodista hizo bien su trabajo?

- Lo que leíste fue una pregunta que me hizo Emiliano Cotelo de (radio) El Espectador, pasa que me apretó y a mí no me gusta mentir, yo no miento y no me gusta que me mientan, mis relaciones son siempre francas y directas aunque duela o no guste. Cotelo me preguntó si descartaba cien por ciento ser candidato a presidente en las elecciones de 2014, y no le quise mentir, le dije que no lo descartaba.

- ¿Por qué?

- Porque si pasa un año y las condiciones son otras, no las que yo busque… mi vida política la preparé para ser candidato a presidente y para ser un buen presidente de la República del 2020 al 2025… ya había preparado mi vida así, soñaba con el 1º de marzo del 2025, el día que me retire de la actividad político electoral, entregarle la banda a otro uruguayo con la satisfacción del deber cumplido, con el orgullo de mis hijos y con un equipo que haya dejado todo en la cancha y haya dejado un país mejor, ese es mi sueño, ese día quiero vivir. Si alguien me pregunta con qué día sueño vivir, es con ese.

Ahora, si uno sigue creciendo, si te sigue yendo bien, yo asumo la responsabilidad, con dudas, con algunos temores de si estás preparado, si tenés el equipo que tenés que tener, si vas a entender a tu país, si tu país te va a entender a ti, por eso le contesté eso a Cotelo y sigo contestando lo mismo, no es mi ideal, es lo que planifiqué el 17 de marzo de 1997 cuando me decidí a entrar en la actividad política de lleno y a hacer de esto mi vida.

- Entonces, si le adelantan el cronograma que ha planificado o con el que ha soñado, ¿ya se siente preparado para ser presidente de la República?

- El cronograma no me lo van a adelantar, con todo respeto, no voy a hacer nada con lo que yo no me sienta cómodo, porque si no estoy cómodo no soy capaz de generar comodidad alrededor. Entonces, puede haber sugerencias, necesidades de otros, gente bien intencionada, pero no nos van a adelantar el calendario. La decisión final de adelantar o no el calendario es nuestra, es mía, de mi equipo, de mi mujer, de mis hijos y de la gente que me quiere. Ahí va a estar mi decisión. El temor que tengo es no llegar a estar preparado para eso, no sé si se llega con preparación, lo digo por los ejemplos últimos que tenemos, Mujica a luz está que no llegó preparado, por lo menos para mandar, para tener coraje político o para tener determinación para unir al Uruguay para no enfrentar a la ciudadanía, se ve que no estaba preparado. Creo que el día que estás preparado es el día que te toca, ese día te das cuenta…

- Es como cuando le toca a uno ser padre por primera vez, nadie nace sabiendo cómo es…

- Exacto, me alegro que me des ese ejemplo, y resulta que tan mal no me fue con mis hijos, voy al colegio y la maestra me dice que mis hijos son bien educados, que son buenos compañeros, que ayudan, el más chiquito es el más bandido (risas). Nadie te da el título de que estás preparado para ser padre “así que vaya y reproduzca”, bueno, yo trato de leer y conocer, en estas giras que hago hoy me trae a Salto mañana estoy en Pueblo Fernández, vengo de Young, Trinidad, Cardona, Florencio Sánchez, Mercedes, Dolores, esto el fin de semana, porque creo que no podés modificar lo que no conocés.

- ¿Usted es familiero?

- No todo lo que debería.

- Porque por lo general en esta carrera quien paga los platos rotos es la familia.

- Tuve un llamado de atención muy grande de mi mujer. Mi mujer es una persona que tiene mucha intuición, con una inteligencia muy humana, aparte le ha tocado vivir procesos familiares muy complicados, su padre se casó tres veces, su madre también, sabe lo que es vivir sola y ese sufrimiento de pareja… mis hijos tenían seis años y yo no le había enseñado a andar en bicicleta, o sea que hasta ahí no era un buen padre ni muy familiero. Esta vorágine en la que a veces uno entra y no frena mientras los gurises ganan cinco centímetros y aprenden veintisiete palabras más, y yo me estaba perdiendo todos los centímetros y todas las palabras. Ahora no. A partir de ese tirón de orejas fuerte me siento con más anclaje, más seguro, más pleno, más tranquilo, me siento más capacitado para dar afecto, para dar amor… (piensa) Me sirvió, dolió pero sirvió.

También te digo una cosa, si mañana mis hijos me pasan factura de esto es porque no supe transmitir bien que lo que estaba haciendo era por ellos, por el país que ellos van a vivir y que van a vivir sus hijos. Por eso también creo que esta carrera tiene que ser muy intensa, dedicar y dar todo, pero no tiene que ser eterna. Para empezar porque no es lindo sentarse y prenderse del poder cueste lo que cueste.

- ¿Por qué vale la pena entonces con todo lo que está perdiendo?

- Estoy ganando mucho, estoy ganando como ser humano. Mirá, yo en esa adolescencia que te contaba sentí que no fui todo lo bueno que debía ser con la sociedad, que no fui todo lo agradecido que debía ser y devolverle los privilegios que he tenido como familia, como hermano, como amigo, en la educación… me siento una persona privilegiada y en su momento no supe cómo devolverlo, no fui una persona que irradiaba bondad y actitudes positivas. Y bueno, luego de haber pasado por esa etapa de adolescencia dura, que obviamente yo no estaba bien, ahora que estoy aplomado y siento que puedo hacer el bien, creo interpretar y tener la sensibilidad suficiente para estar cerca de la persona que tiene problemas y entenderlo, por eso pienso que vale la pena

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