Continúa el homenaje de Salto a sus Poetas

Este próximo miércoles, a las 19:30 horas, la Sala Escritores Salteños de Casa Quiroga seguramente volverá a colmarse para homenajear a un poeta de esta tierra. Será una nueva instancia del Ciclo de cafés literarios “Homenaje a los Poetas Salteños”, organizado por la Dirección de Cultura de la Intendencia y la Comisión Honoraria de Casa Quiroga. Es el turno de Pablo Aguirrezábal, poeta fallecido a los veinte años, de grandes condiciones para la poesía y autor de una obra, sin embargo, casi desconocida. Luego de dos homenajes realizados  -Altamides Jardim primero y Margarita Muñoa después- es de esperar otra vez un clima de calidez y emoción. Hablarán, en representación de las  instituciones organizadoras, Leonardo Garet y José Luis Guarino respectivamente.
SOBRE MARGARITA
“PIBA” MUÑOA,
EN EL HOMENAJE
ANTERIOR:
Dijo Leonardo Garet: “Margarita es una persona a la que tendríamos que reprocharle permanentemente haber desperdigado su obra en tantas ciudades, no haber reunido su poesía, haber pasado tanto tiempo sin publicar, porque privó así a la literatura uruguaya de una figura de primer nivel. Pero también tenemos que agradecerle permanentemente su enseñanza de humildad, su enseñanza de ir a las esencias y no quedarse en las apariencias, su enseñanza de ser una persona dedicada a una pasión, la palabra, y hacerlo por el exclusivo amor a ella, no por la repercusión que pudiera tener. Con tantos años en otras ciudades, debe haber dejado obras en distintas publicaciones literarias. Margarita se va de Salto en el 54, después de publicar “Primera voz”, está en Montevideo y vuelve en el 59, está acá hasta el 62, se va a La Habana hasta el 69 y vuelve a Salto, en el 75 se va a Buenos Aires hasta el 84, luego está seis meses en Río de Janeiro y desde el 85 está en Salto. ¿Y qué conocemos de ella?: en 1954 “Primera voz” y en 2009, después de haberle pedido mucho me acercó, para el Tomo Nº 19 de la Colección Escritores Salteños, “Por los puentes del aire”. Parece que hubieran hecho una apuesta con Altamides quién pasaba más años sin publicar. Es un caso curioso, habría que preguntárselo a ella…”.
Dijo Juan Carlos Ferreira: “Al igual que Emily Dickinson, se ha encerrado en su casa. Escribe a mano, a cualquier hora, no siempre de recorrido; escucha a Bach, Mozart y Beethoven; ha tomado distancia del vértigo contemporáneo y cuestiona el mundo utilitario que subordina todo al tener para ser. Es radical e intransigente: con la vulgaridad, con el mal gusto, con la palabra mezquina. Su compromiso es con la Verdad y la Belleza, que para Emily Dickinson eran la misma cosa; la poeta norteamericana escribió también Asiente – y serás cuerdo – / Objeta – y serás peligroso de inmediato –. Como el protagonista de El revés de la trama Piba ha formado su mundo no por acumulación sino por reducción: estantes con libros; fotos familiares; recuerdos de la amada Cuba ; textos en Euskera, ese idioma que corre por su sangre como un torrente y al que defiende sin claudicaciones. Eso y sus hijos, Dulcinea, Guyunusa y Aitor, son su mundo: pequeño, enorme, infinito. Siempre bajo la sonrisa y la mirada un poco triste de Gardel, Piba hace realidad la aspiración latina: PARVA DOMUS, MAGNA QUIES. Quiero terminar con dos imágenes. Una vez, a la vuelta de un viaje a Cuba, nos trajo de regalo Guayabita del Pinar, Ron Planchao Refino y una foto. Voy a detenerme un minuto en ella. Está sacada en una plaza de La Habana; se ve un banco, de los viejos, como los que tenemos todavía en Salto y dos personas conversando animadamente: Piba, que viste pantalón claro y camisa amarilla está tomando mate…  del otro lado… John Lennon. No quise preguntarle sobre la conversación de aquella tarde, a la sombra generosa de los árboles, pero he intentado reconstruirla: hablaron de sus ciudades de origen, tan distintas entre sí, pero con algunos rasgos en común, como los astilleros; hablaron de las obras de Shakespeare y el destino trágico de los príncipes; hablaron de utopías y de sueños, del mundo que imaginaban: un mundo compartido por hombres hermanos, sin avaricia, sin nada por qué matar, sin nada por qué morir. Pero Piba es también -y esta es la última imagen, la que tengo a la vista- la autora de un próximo libro, que nosotros esperamos… pero sólo ella sabe cuando verá la luz”.
TODAVÍA
Si me bastara con cerrar los párpados
para que ya no estés,
para que nunca hubieran transcurrido
los días y los años de esta ausencia,
para no haber sabido
que estabas en el mundo;
si el viento de esta tarde de verano
deshiciera tu imagen como una nube más,
o me llevara
liviana y lentamente hacia el silencio;
si pudiera partir
para encontrarte
allí donde no existe el imposible,
abriría los ojos al sol hasta cegarme
para que no te fueras,
evocando minuto por minuto cada dolor
cada recuerdo tuyo
dichosa de saber que estás sobre la tierra,
vivo;
y volvería hecha lluvia
para tocar tu rostro
suavemente, con manos de agua limpia,
poder mirar una vez más tus ojos,
y dejarte partir
hacia el olvido.
Margarita Muñoa

Este próximo miércoles, a las 19:30 horas, la Sala Escritores Salteños de Casa Quiroga seguramente volverá a colmarse para homenajear a un poeta de esta tierra. Será una nueva instancia del Ciclo de cafés literarios “Homenaje a los Poetas Salteños”, organizado por la Dirección de Cultura de la Intendencia y la Comisión Honoraria de Casa Quiroga. Es el turno de Pablo Aguirrezábal, poeta fallecido a los veinte años, de grandes condiciones para la poesía y autor de una obra, sin embargo, casi desconocida. Luego de dos homenajes realizados  -Altamides Jardim primero y Margarita Muñoa después- es de esperar otra vez un clima de calidez y emoción. Hablarán, en representación de las  instituciones organizadoras, Leonardo Garet y José Luis Guarino respectivamente.

SOBRE MARGARITA “PIBA” MUÑOA, EN EL HOMENAJE ANTERIOR:

Dijo Leonardo Garet: “Margarita es una persona a la que tendríamos que reprocharle permanentemente haber desperdigado su obra en tantas ciudades, no haber reunido su poesía, haber pasado tanto tiempo sin publicar, porque privó así a la literatura uruguaya de una figura de primer nivel. Pero también tenemos que agradecerle permanentemente su enseñanza de humildad, su enseñanza de ir a las esencias y no quedarse en las apariencias, su enseñanza de ser una persona dedicada a una pasión, la palabra, y hacerlo por el exclusivo amor a ella, no por la repercusión que pudiera tener. Con tantos años en otras ciudades, debe haber dejado obras en distintas publicaciones literarias. Margarita se va de Salto en el 54, después de publicar “Primera voz”, está en Montevideo y vuelve en el 59, está acá hasta el 62, se va a La Habana hasta el 69 y vuelve a Salto, en el 75 se va a Buenos Aires hasta el 84, luego está seis meses en Río de Janeiro y desde el 85 está en Salto. ¿Y qué conocemos de ella?: en 1954 “Primera voz” y en 2009, después de haberle pedido mucho me acercó, para el Tomo Nº 19 de la Colección Escritores Salteños, “Por los puentes del aire”. Parece que hubieran hecho una apuesta con Altamides quién pasaba más años sin publicar. Es un caso curioso, habría que preguntárselo a ella…”.

Dijo Juan Carlos Ferreira: “Al igual que Emily Dickinson, se ha encerrado en su casa. Escribe a mano, a cualquier hora, no siempre de recorrido; escucha a Bach, Mozart y Beethoven; ha tomado distancia del vértigo contemporáneo y cuestiona el mundo utilitario que subordina todo al tener para ser. Es radical e intransigente: con la vulgaridad, con el mal gusto, con la palabra mezquina. Su compromiso es con la Verdad y la Belleza, que para Emily Dickinson eran la misma cosa; la poeta norteamericana escribió también Asiente – y serás cuerdo – / Objeta – y serás peligroso de inmediato –. Como el protagonista de El revés de la trama Piba ha formado su mundo no por acumulación sino por reducción: estantes con libros; fotos familiares; recuerdos de la amada Cuba ; textos en Euskera, ese idioma que corre por su sangre como un torrente y al que defiende sin claudicaciones. Eso y sus hijos, Dulcinea, Guyunusa y Aitor, son su mundo: pequeño, enorme, infinito. Siempre bajo la sonrisa y la mirada un poco triste de Gardel, Piba hace realidad la aspiración latina: PARVA DOMUS, MAGNA QUIES. Quiero terminar con dos imágenes. Una vez, a la vuelta de un viaje a Cuba, nos trajo de regalo Guayabita del Pinar, Ron Planchao Refino y una foto. Voy a detenerme un minuto en ella. Está sacada en una plaza de La Habana; se ve un banco, de los viejos, como los que tenemos todavía en Salto y dos personas conversando animadamente: Piba, que viste pantalón claro y camisa amarilla está tomando mate…  del otro lado… John Lennon. No quise preguntarle sobre la conversación de aquella tarde, a la sombra generosa de los árboles, pero he intentado reconstruirla: hablaron de sus ciudades de origen, tan distintas entre sí, pero con algunos rasgos en común, como los astilleros; hablaron de las obras de Shakespeare y el destino trágico de los príncipes; hablaron de utopías y de sueños, del mundo que imaginaban: un mundo compartido por hombres hermanos, sin avaricia, sin nada por qué matar, sin nada por qué morir. Pero Piba es también -y esta es la última imagen, la que tengo a la vista- la autora de un próximo libro, que nosotros esperamos… pero sólo ella sabe cuando verá la luz”.

TODAVÍA

Si me bastara con cerrar los párpados

para que ya no estés,

para que nunca hubieran transcurrido

los días y los años de esta ausencia,

para no haber sabido

que estabas en el mundo;

si el viento de esta tarde de verano

deshiciera tu imagen como una nube más,

o me llevara

liviana y lentamente hacia el silencio;

si pudiera partir

para encontrarte

allí donde no existe el imposible,

abriría los ojos al sol hasta cegarme

para que no te fueras,

evocando minuto por minuto cada dolor

cada recuerdo tuyo

dichosa de saber que estás sobre la tierra,

vivo;

y volvería hecha lluvia

para tocar tu rostro

suavemente, con manos de agua limpia,

poder mirar una vez más tus ojos,

y dejarte partir

hacia el olvido.

Margarita Muñoa