Copa Nacional: promedio en la de venta de entradas por partido no supera las 800

Cuando se enfrentaron Tacuarembó y Salto en el estadio “Ing Raúl Goyenola” de Tacuarembó, por el partido de ida en Octavos de Finales, la dirigencia local apuntaba a un objetivo: vender un mínimo de 1.800 entradas. A la hora del conteo, el colapso fue real para los hombres de mando, teniendo en cuenta que se habían expendido, un total de 902.
El sábado pasado, Salto enfrentando a Cerro Largo, en los partidos de vuelta por los Cuartos de Finales. Planeaba la ilusión desde los neutrales de la Liga Salteña y quienes se suman a la Comisión de Selección. Pese a los boletos de venta anticipada, con un valor menor, estos solo alcanzaron a 144, mientras que el día de los juegos en el Dickinson, el reporte del gerente de la Liga, José Luis Sabarrós, no menos que hizo aterrizar la expectativa: 535 entradas vendidas. Pero no se trata de una cuestión de Salto. La realidad abarca a TODO EL FÚTBOL DEL INTERIOR, en el marco de la actual Copa Nacional de Selecciones.
De acuerdo a lo que se revelara a EL PUEBLO, tras una evaluación primaria que maneja la Organización del Fútbol del Interior, el promedio de venta de entradas por partido (y en no pocos casos se trata de doble jornada), NO SUPERA EL PROMEDIO DE 800.
El 13 de febrero por ejemplo, con Salto enfrentando a Bella Unión en el Dickinson (la noche del 9 a 2 y los 6 goles de Jonathan dos Santos), la venta fue de 212 entradas a field, 218 a tribuna y por todo concepto, $ 31.000 pesos taquillados.
LA MÁQUINA TRITURADORA
No queda menos que concluir en una situación de hecho: la indiferencia que campea de varios años a esta parte, a nivel de las Copas Nacionales que OFI impulsa. Es cierto que este año, los males se profundizaron, pero no es de ahora que la recesión de aficionados en las canchas se patenta.
Cuando Paysandú fue local ante Salto por la segunda rueda de la primera fase, la venta de boletos fue de 609. La asistencia, algo más de 800 personas. Los dirigentes aguardaban superar el millar de entradas vendidas. Esa noche se realizaba un desfile de carnaval en Paysandú, con un respaldo de casi 20.000 personas en la arteria principal. Es solo un detalle. El fútbol tirado en la banquina.
El hecho es que OFI se fue convirtiendo en una máquina de triturar las pasiones regionales. Todos los años, alterándose el sistema de disputa, sin concederle al aficionado, la chance de adherirse a torneos que se fueron transformando en cuestión decadente. Y la responsabilidad no es de los técnicos, de los jugadores, de los sponsor ni de los medios de prensa. La responsabilidad corre por cuenta de la cúpula de mando de OFI que hace y deshace desde sus intereses, mientras en no pocos casos los dirigentes de las Ligas que la componen, se convierten en simples baqueanos a la hora de ejecutar los mandados, en franco alarde de impotencia intelectual. Al fin de cuentas desde algunas Ligas del Interior, la mediocridad también suele ganar por demolición.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

Cuando se enfrentaron Tacuarembó y Salto en el estadio “Ing Raúl Goyenola” de Tacuarembó, por el partido de ida en Octavos de Finales, la dirigencia local apuntaba a un objetivo: vender un mínimo de 1.800 entradas. A la hora del conteo, el colapso fue real para los hombres de mando, teniendo en cuenta que se habían expendido, un total de 902.

El sábado pasado, Salto enfrentando a Cerro Largo, en los partidos de vuelta por los Cuartos de Finales. Planeaba la ilusión desde los neutrales de la Liga Salteña y quienes se suman a la Comisión de Selección. Pese a los boletos de venta anticipada, con un valor menor, estos solo alcanzaron a 144, mientras que el día de los juegos en el Dickinson, el reporte del gerente de la Liga, José Luis Sabarrós, no menos que hizo aterrizar la expectativa: 535 entradas vendidas. Pero no se trata de una cuestión de Salto. La realidad abarca a TODO EL FÚTBOL DEL INTERIOR, en el marco de la actual Copa Nacional de Selecciones.

De acuerdo a lo que se revelara a EL PUEBLO, tras una evaluación primaria que maneja la Organización del Fútbol del Interior, el promedio de venta de entradas por partido (y en no pocos casos se trata de doble jornada), NO SUPERA EL PROMEDIO DE 800.

El 13 de febrero por ejemplo, con Salto enfrentando a Bella Unión en el Dickinson (la noche del 9 a 2 y los 6 goles de Jonathan dos Santos), la venta fue de 212 entradas a field, 218 a tribuna y por todo concepto, $ 31.000 pesos taquillados.

LA MÁQUINA TRITURADORA

No queda menos que concluir en una situación de hecho: la indiferencia que campea de varios años a esta parte, a nivel de las Copas Nacionales que OFI impulsa. Es cierto que este año, los males se profundizaron, pero no es de ahora que la recesión de aficionados en las canchas se patenta.

Cuando Paysandú fue local ante Salto por la segunda rueda de la primera fase, la venta de boletos fue de 609. La asistencia, algo más de 800 personas. Los dirigentes aguardaban superar el millar de entradas vendidas. Esa noche se realizaba un desfile de carnaval en Paysandú, con un respaldo de casi 20.000 personas en la arteria principal. Es solo un detalle. El fútbol tirado en la banquina.

El hecho es que OFI se fue convirtiendo en una máquina de triturar las pasiones regionales. Todos los años, alterándose el sistema de disputa, sin concederle al aficionado, la chance de adherirse a torneos que se fueron transformando en cuestión decadente. Y la responsabilidad no es de los técnicos, de los jugadores, de los sponsor ni de los medios de prensa. La responsabilidad corre por cuenta de la cúpula de mando de OFI que hace y deshace desde sus intereses, mientras en no pocos casos los dirigentes de las Ligas que la componen, se convierten en simples baqueanos a la hora de ejecutar los mandados, en franco alarde de impotencia intelectual. Al fin de cuentas desde algunas Ligas del Interior, la mediocridad también suele ganar por demolición.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-







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