Coro Departamental recibió a dos coros de Montevideo

Un muy buen concierto coral de aproximadamente una hora de duración tuvo lugar en la noche del pasado sábado en la Casa de la Cultura. El Coro Departamental de nuestra ciudad, dirigido por Andrea Iglesias, ofició de anfitrión y abrió el espectáculo, ante la visita de los coros «Desvelados» y «Trazos del Sur», de Montevideo y dirigidos ambos por Diego Céspedes, que cerraron la noche. En realidad, los visitantes presentaron un conjunto vocal conformado por integrantes de ambos coros, fusionados. Diecisiete integrantes en total: catorce en vocalización (trece mujeres y un hombre), dos percusionistas (tamboriles) y el director en teclados.
El repertorio del coro salteño consistió en seis interpretaciones: Quodlibet de canciones infantiles,  Las manzanas (Ruben Rada-Pablo Trindade), Te abracé en la noche (Fernando Cabrera), Cumbayah (Spiritual anónimo- Ma. del Carmen Aguilar), Hanacpachp (anónimo) y Candombe del 6 de enero (Yabor-Liliana Cangiano).
El grupo montevideano interpretó: Canción del Jardinero (Ma. Elena Walsh), El País de las Maravillas (H. Buscaglia-G. Moreira), Muere con la sonrisa (E. Nieves), Canción para renacer (E. Mateo) y Los futuros murguistas (J. Roos).
Una vez finalizado el concierto, EL PUEBLO dialogó con el Director, Profesor Diego Céspedes:
Por lo que usted
explicaba en algún
momento, aquí están
fusionados dos
coros  ¿verdad?
Sí, exactamente, yo trabajo con dos coros de Montevideo, que hace unos tres años tuvieron la oportunidad de viajar juntos a Treinta y Tres a una gira, y bueno, de ahí surgió la idea de que se formara un solo coro a partir de los dos y poder hacer un paseo con la posibilidad de cantar en algún lugar. Y es lo que vimos aquí, integrantes de dos coros en uno.
Por suerte los dos coros tienen un repertorio en común por lo cual no hubo que ensayar demasiado, por eso de alguna manera se hizo más fácil poder venir, también por la buena voluntad de Andrea (Iglesias) por supuesto.
¿Dónde y con qué
frecuencia ensayan
«Desvelados» y
«Trazos del Sur»?
En Montevideo ensayan los dos coros una vez por semana, dos horas. Uno ensaya los lunes en el Colegio Fátima, «Desvelados», y en la Fundación Eduardo Mateo los miércoles de noche ensaya «Trazos del Sur».
¿Cómo surge esta
posibilidad de
presentarse en Salto?
Fue muy buena la idea de venir a Salto, porque en realidad íbamos a ir a Chajarí con «Trazos del Sur», pero del mismo coro, es decir del grupo, no del director, surgió la idea de decir: «che, ¿por qué no nos vamos más cerquita, en Uruguay mismo, con el otro coro?». Entonces se nos invitó en una reunión que hicimos de camaradería, y «Desvelados» fue el que recogió un poco el guante de la invitación y vinimos a dar aquí. Hace un par de meses contactamos a Andrea, que la conocíamos gracias a la Asociación Coral del Uruguay, y ella puso muy buena voluntad como te decía para que todo esto se diera.
¿Hay algunas
características propias
que distingan a
estos dos coros?
En realidad no, justamente, la característica es que no hay características, es gente común que gusta del canto, que le gusta hacer música popular…y bueno, vienen acá y uno le da un poquito de enseñanza de técnica vocal, y a partir de ahí se van ensamblando las voces, se van incorporando los instrumentos, pero básicamente no hay características destacadas, salvo el repertorio quizás, que es muy centrado en la música latinoamericana.
Uno ve el coro departamental (de Salto) por ejemplo que tiene cosas un poquito más eclécticas, que abarca muchas áreas y muchas épocas, nosotros no, nosotros estamos mucho más centrados en la música latinoamericana, especialmente en el candombe y en la murga que es lo que nos gusta hacer.
Nos llamó la atención la vestimenta, poco usual en un coro: ropa informal y muy colorida…
Nosotros entendemos que tiene que haber una cierta proporcionalidad entre lo que la gente va a escuchar y lo que la gente va a ver. No se puede venir de toga o de traje y ver una cosa informal donde hay un coro que baila, que se mueve.
Entonces unos días antes decidimos entre todos que lo mejor era una (remera) hering de cada color, un vaquero y un par de zapatos.
Lo que hicimos un poquito más esforzado fue traer un par de remeras acá a Salto y tratar de hacer un composé donde no se repitieran los colores, pero en realidad entendíamos que no amerita algo más formal por el tipo d

Un muy buen concierto coral de aproximadamente una hora de duración tuvo lugar en la noche del pasado sábado en la Casa de la Cultura. El Coro Departamental de nuestra ciudad, dirigido por Andrea Iglesias, ofició de anfitrión y abrió el espectáculo, ante la visita de los coros «Desvelados» y «Trazos del Sur», de Montevideo y dirigidos ambos por Diego Céspedes, que cerraron la noche. En realidad, los visitantes presentaron un conjunto vocal conformado por integrantes de ambos coros, fusionados. Diecisiete integrantes en total: catorce en vocalización (trece mujeres y un hombre), dos percusionistas (tamboriles) y el director en teclados.

El repertorio del coro salteño consistió en seis interpretaciones: Quodlibet de canciones infantiles,  Las manzanas (Ruben Rada-Pablo Trindade), Te abracé en la noche (Fernando Cabrera), Cumbayah (Spiritual anónimo- Ma. del Carmen Aguilar), Hanacpachp (anónimo) y Candombe del 6 de enero (Yabor-Liliana Cangiano).

El grupo montevideano interpretó: Canción del Jardinero (Ma. Elena Walsh), El País de las Maravillas (H. Buscaglia-G. Moreira), Muere con la sonrisa (E. Nieves), Canción para renacer (E. Mateo) y Los futuros murguistas (J. Roos).

Una vez finalizado el concierto, EL PUEBLO dialogó con el Director, Profesor Diego Céspedes:

Por lo que usted

explicaba en algún

momento, aquí están

fusionados dos

coros  ¿verdad?

Sí, exactamente, yo trabajo con dos coros de Montevideo, que hace unos tres años tuvieron la oportunidad de viajar juntos a Treinta y Tres a una gira, y bueno, de ahí surgió la idea de que se formara un solo coro a partir de los dos y poder hacer un paseo con la posibilidad de cantar en algún lugar. Y es lo que vimos aquí, integrantes de dos coros en uno.

Por suerte los dos coros tienen un repertorio en común por lo cual no hubo que ensayar demasiado, por eso de alguna manera se hizo más fácil poder venir, también por la buena voluntad de Andrea (Iglesias) por supuesto.

¿Dónde y con qué

frecuencia ensayan

«Desvelados» y

«Trazos del Sur»?

En Montevideo ensayan los dos coros una vez por semana, dos horas. Uno ensaya los lunes en el Colegio Fátima, «Desvelados», y en la Fundación Eduardo Mateo los miércoles de noche ensaya «Trazos del Sur».

¿Cómo surge esta

posibilidad de

presentarse en Salto?

Fue muy buena la idea de venir a Salto, porque en realidad íbamos a ir a Chajarí con «Trazos del Sur», pero del mismo coro, es decir del grupo, no del director, surgió la idea de decir: «che, ¿por qué no nos vamos más cerquita, en Uruguay mismo, con el otro coro?». Entonces se nos invitó en una reunión que hicimos de camaradería, y «Desvelados» fue el que recogió un poco el guante de la invitación y vinimos a dar aquí. Hace un par de meses contactamos a Andrea, que la conocíamos gracias a la Asociación Coral del Uruguay, y ella puso muy buena voluntad como te decía para que todo esto se diera.

¿Hay algunas

características propias

que distingan a

estos dos coros?

En realidad no, justamente, la característica es que no hay características, es gente común que gusta del canto, que le gusta hacer música popular…y bueno, vienen acá y uno le da un poquito de enseñanza de técnica vocal, y a partir de ahí se van ensamblando las voces, se van incorporando los instrumentos, pero básicamente no hay características destacadas, salvo el repertorio quizás, que es muy centrado en la música latinoamericana.

Uno ve el coro departamental (de Salto) por ejemplo que tiene cosas un poquito más eclécticas, que abarca muchas áreas y muchas épocas, nosotros no, nosotros estamos mucho más centrados en la música latinoamericana, especialmente en el candombe y en la murga que es lo que nos gusta hacer.

Nos llamó la atención la vestimenta, poco usual en un coro: ropa informal y muy colorida…

Nosotros entendemos que tiene que haber una cierta proporcionalidad entre lo que la gente va a escuchar y lo que la gente va a ver. No se puede venir de toga o de traje y ver una cosa informal donde hay un coro que baila, que se mueve.

Entonces unos días antes decidimos entre todos que lo mejor era una (remera) hering de cada color, un vaquero y un par de zapatos.

Lo que hicimos un poquito más esforzado fue traer un par de remeras acá a Salto y tratar de hacer un composé donde no se repitieran los colores, pero en realidad entendíamos que no amerita algo más formal por el tipo d