Cuando de poner los pies en la tierra se trata: ¿o no?

De 12 puntos jugados, Salto en mayores rescató 10. No está mal.
7 goles a favor y 1 gol en contra. Tampoco está mal.
Ninguno de los restantes cuatro equipos pudo batirlo. Derrotó a Paysandú y Artigas en calidad de visitante. De local no le convirtieron goles.
El gol sobre Martín Ferrando llegó a través de la ejecución de un tiro penal. A Artigas, un rival tradicional en la historia, Salto le sacó 10 puntos.
Si Artigas asumió este torneo con una selección clase “C”, no es problema de Salto. Por lo tanto, es del caso rescatar estas situaciones, porque simplemente es de justicia hacerlo.
Porque además, en torneos como estos, estrechos en el calendario (8 fechas antes de la segunda fase), ¿qué es lo que se pretende?
¿Deleitar en función de una idea y modelarla o producir el resultado que se refleje en la tabla y movilice la ambición?
Hay que poner los pies sobre la tierra: aquí lo que importa, por sobre todo es ir ganando. El fin básico de una selección es esa.
Una selección como estas del Interior, normalmente no saben de estabilidad y prolongación en el tiempo.
El tiempo es hoy.
LOS VAIVENES DE
UNA ESTRUCTURA
Fue noche de final de la primera rueda, con Salto rescatando un punto ante Tacuarembó y quedándose con la primera posición. No fueron pocos los factores que en alguna medida generaron complicaciones a la idea original de Ramón Rivas, en materia de estructura táctica. Jugadores que se alejaron en pleno campeonato (Nicolás Fagúndez-Jonathan Dos Santos), lesiones que no faltaron (Juan Viera-Fabricio Lairihoy), expulsiones también (antes Christian Alberto Cavani y ahora Richar Fabián Albín).
Claro, que este tipo de encrucijada hasta son posibles. El tema es otro: ¿en qué medida la factibilidad de suplir a quienes no están? ¿Qué garantía ofrece el que llega?.
Originalmente Ramón Rivas incluía en sus planes a Paolo Patritti, Carlos Alberto Vera, Pablo González, Jonathan Dos Santos y el “Zurdo” Fagúndez.
Ninguno de los cinco ahora, integran la selección.
De mitad de cancha para arriba, cuántos más aptos que ellos en el medio “naranjero”? El sentido común prohíbe en este caso la pérdida de memoria.
CUANDO LOS LAMENTOS
SE VAN POR EL CORNER…
Frente a Tacuarembó, la ausencia de cohesión, la insuficiencia de argumentos para escalar y producir. Sin la versión compacta de los dos primeros partidos, primero ante Paysandú y después con Rivera. Ya en Artigas, los desniveles y en la fecha que pasó, acentuación de factores adversos.
De todas maneras, habría que admitir la validez de un rival que en el segundo tiempo no solo articuló sólidamente el sistema defensivo, también se atrevió. También quiso y desde un penal mal ejecutado, la chance del 1 a 0 que malogró.
Los lamentos de Salto…al corner, porque lo que pasó, pasó.
La interrogante es si algunos jugadores en especial pueden dar vuelta la pisada y producir una reacción más a la medida de la esencia de cada uno. Ahí están los casos de Juan Iriarte, Gustavo Carballo y Marcio Backes. Y sobre todo una necesidad imperativa: la de evolución transformada en goles por Fabricio Lairihoiy y Dany Miranda.
Conste: Salto empató de local.
No es del caso caer mansamente en las garras del dramatismo hueco. Fue el resultado justo para quedarse con la primera posición.
La misión era esa y la contempló.
Ahora bien: si se pretende ganar, gustar y golear, en medio de complejidades notorias, más vale reconocer que la óptica de los hechos se proyecta sin base de lógica.
Sin lógica en este tipo de conclusión o razonamientos, es un perfecto gol en contra.
O una chambonada argumental, con penosa pifia incluída.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

De 12 puntos jugados, Salto en mayores rescató 10. No está mal.

7 goles a favor y 1 gol en contra. Tampoco está mal.

Ninguno de los restantes cuatro equipos pudo batirlo. Derrotó a Paysandú y Artigas en calidad de visitante. De local no le convirtieron goles.

El gol sobre Martín Ferrando llegó a través de la ejecución de un tiro penal. A Artigas, un rival tradicional en la historia, Salto le sacó 10 puntos.

Si Artigas asumió este torneo con una selección clase “C”, no es problema de Salto. Por lo tanto, es del caso rescatar estas situaciones, porque simplemente es de justicia hacerlo.

Porque además, en torneos como estos, estrechos en el calendario (8 fechas antes de la segunda fase), ¿qué es lo que se pretende?

¿Deleitar en función de una idea y modelarla o producir el resultado que se refleje en la tabla y movilice la ambición?

Hay que poner los pies sobre la tierra: aquí lo que importa, por sobre todo es ir ganando. El fin básico de una selección es esa.

Una selección como estas del Interior, normalmente no saben de estabilidad y prolongación en el tiempo.

El tiempo es hoy.

LOS VAIVENES DE

UNA ESTRUCTURA

Fue noche de final de la primera rueda, con Salto rescatando un punto ante Tacuarembó y quedándose con la primera posición. No fueron pocos los factores que en alguna medida generaron complicaciones a la idea original de Ramón Rivas, en materia de estructura táctica. Jugadores que se alejaron en pleno campeonato (Nicolás Fagúndez-Jonathan Dos Santos), lesiones que no faltaron (Juan Viera-Fabricio Lairihoy), expulsiones también (antes Christian Alberto Cavani y ahora Richar Fabián Albín).

Claro, que este tipo de encrucijada hasta son posibles. El tema es otro: ¿en qué medida la factibilidad de suplir a quienes no están? ¿Qué garantía ofrece el que llega?.

Originalmente Ramón Rivas incluía en sus planes a Paolo Patritti, Carlos Alberto Vera, Pablo González, Jonathan Dos Santos y el “Zurdo” Fagúndez.

Ninguno de los cinco ahora, integran la selección.

De mitad de cancha para arriba, cuántos más aptos que ellos en el medio “naranjero”? El sentido común prohíbe en este caso la pérdida de memoria.

CUANDO LOS LAMENTOS

SE VAN POR EL CORNER…

Frente a Tacuarembó, la ausencia de cohesión, la insuficiencia de argumentos para escalar y producir. Sin la versión compacta de los dos primeros partidos, primero ante Paysandú y después con Rivera. Ya en Artigas, los desniveles y en la fecha que pasó, acentuación de factores adversos.

De todas maneras, habría que admitir la validez de un rival que en el segundo tiempo no solo articuló sólidamente el sistema defensivo, también se atrevió. También quiso y desde un penal mal ejecutado, la chance del 1 a 0 que malogró.

Los lamentos de Salto…al corner, porque lo que pasó, pasó.

La interrogante es si algunos jugadores en especial pueden dar vuelta la pisada y producir una reacción más a la medida de la esencia de cada uno. Ahí están los casos de Juan Iriarte, Gustavo Carballo y Marcio Backes. Y sobre todo una necesidad imperativa: la de evolución transformada en goles por Fabricio Lairihoiy y Dany Miranda.

Conste: Salto empató de local.

No es del caso caer mansamente en las garras del dramatismo hueco. Fue el resultado justo para quedarse con la primera posición.

La misión era esa y la contempló.

Ahora bien: si se pretende ganar, gustar y golear, en medio de complejidades notorias, más vale reconocer que la óptica de los hechos se proyecta sin base de lógica.

Sin lógica en este tipo de conclusión o razonamientos, es un perfecto gol en contra.

O una chambonada argumental, con penosa pifia incluída.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-