Cuando el mal existe, pero es invisible…

Cuando el mal existe, pero es invisible…
Hace algunas semanas, un caso de explotación sexual con adolescentes desató la polémica en Paysandú, sobre todo cuando quedó claro que uno de los involucrados era uno de los principales jerarcas del gobierno de ese departamento. Pero estos casos no son nuevos, ya que la explotación sexual de niños y adolescentes es un problema que existe en nuestra sociedad desde siempre, aunque no lo sea en forma notoria.
En Salto hay casos que son elocuentes y otros que no lo son tanto, pero que están ahí, latentes, a la espera de que alguien intervenga y trate de terminar con el asunto. Los organismos que deben intervenir en estos casos, aducen que la situación existe pero que no es alarmante.
Admiten que el problema es complejo y que no responde a una sola institución, sino que la responsabilidad es compartida. Pero por el momento, nadie logra frenarlo de raíz.
“En Salto el tema no rompe los ojos, pero está ahí”, admite el jefe departamental del INAU, Rodrigo Broll, en una nota para este informe.
Por otro lado, habla una persona que sufrió en carne propia la prostitución desde adolescente pero que pudo salir y cuenta cómo ve en perspectiva la actualidad de esta situación. Un problema estructural de la sociedad de la que todos hablan, pero nadie le hinca el diente como terminarla de una vez y proteger a nuestros jóvenes de esta triste modalidad de esclavitud humana. Todo esto, en el presente informe de EL PUEBLO.

Hace algunas semanas, un caso de explotación sexual con adolescentes desató la polémica en Paysandú, sobre todo cuando quedó claro que uno de los involucrados era uno de los principales jerarcas del gobierno de ese departamento. Pero estos casos no son nuevos, ya que la explotación sexual de niños y adolescentes es un problema que existe en nuestra sociedad desde siempre, aunque no lo sea en forma notoria.

En Salto hay casos que son elocuentes y otros que no lo son tanto, pero que están ahí, latentes, a la espera de que alguien intervenga y trate de terminar con el asunto. Los organismos que deben intervenir en estos casos, aducen que la situación existe pero que no es alarmante.

Admiten que el problema es complejo y que no responde a una sola institución, sino que la responsabilidad es compartida. Pero por el momento, nadie logra frenarlo de raíz.

“En Salto el tema no rompe los ojos, pero está ahí”, admite el jefe departamental del INAU, Rodrigo Broll, en una nota para este informe.

Por otro lado, habla una persona que sufrió en carne propia la prostitución desde adolescente pero que pudo salir y cuenta cómo ve en perspectiva la actualidad de esta situación. Un problema estructural de la sociedad de la que todos hablan, pero nadie le hinca el diente como terminarla de una vez y proteger a nuestros jóvenes de esta triste modalidad de esclavitud humana. Todo esto, en el presente informe de EL PUEBLO.

Jefe departamental, dijo que han desarticulado fiestas con chicos de 13 años donde hay “mucho alcohol”

INAU de Salto tiene denuncias de casos de explotación sexual contra niños y adolescentes aunque “son pocas”

Para el jefe departamental del INAU, Rodrigo Broll, llamar al tema como “prostitución infantil es un concepto erróneo, porque estamos colocando el tema en el niño y en el adolescente, cuando en realidad el problema es social y parte de los adultos. Nosotros hacemos referencia a la explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes, para poner el foco en el adulto y en lo social porque el niño y el adolescente es una víctima de esa circunstancia”.
Manifestó que en Salto existe una red institucional “muy amplia”, las que además de estar vinculadas al INAU a través de convenios, también cuentan con servicios oficiales como el de la Policía o el del Ministerio de Desarrollo Social o con asociaciones civiles en general.
EXISTE PERO NO HAY MUCHAS DENUNCIAS
Reconoció a su vez que “no existe una investigación” a nivel de Salto por parte del INAU sobre la explotación sexual en niños y adolescentes, “yo números no tengo, pero con esto no quiero decir que no sé del fenómeno, sino que desconozco la magnitud del mismo, y si es algo que viene evolucionando o que se viene frenando. Eso me parece que estaría bueno investigarlo”, declaró.
Broll dijo respecto a la prostitución de menores que “no podemos decir que no existe, y que son prácticas que no se dan, ni nada por el estilo”. Asimismo admitió que la jefatura departamental del INAU recibe denuncias sobre este tipo de casos pero reconoció que “no son muchas”.
A Broll “le llama la atención” que “no sean muchas” las denuncias por casos de “explotación sexual”, porque dijo que estos casos no implican únicamente que un adulto le pague por tener relaciones a una niña o adolescente”, sino que advirtió que la explotación sexual también se da cuando ocurren casos de producción de material pornográfico, cuando hay venta o publicación de material sexual sobre niños y adolescentes recordando que “eso está penalizado por la ley 17.815 y también se considera explotación cuando hay trata de personas, esto es el traslado de niños o adolescentes de un país a otro”.
Pero remitiéndose específicamente al caso de Salto, Broll recordó que si bien ingresó al organismo como funcionario por concurso en el año 2007, también trabajó en el Centro de Estudios de Derivaciones que es un lugar donde llegan las denuncias y los planteos de distintos casos, y desde hace cinco meses es el director departamental del INAU, por lo cual señaló que “durante toda mi experiencia en nuestro medio han sido muy pocos los casos que nos han llegado de explotación sexual de niños y adolescentes”.

NUEVO COMITE INTERINSTITUCIONAL EN SALTO
Por lo cual el jerarca afirma que “esto me lleva a pensar en algunas hipótesis, o los casos en Salto no se dan, o están muy ocultos, o por el contrario están naturalizados. Entonces para desnaturalizar esas prácticas venimos trabajando en la conformación de un Comité Inter-institucional, porque es un tema de todos, porque deben ser varias las instituciones metidas en el tema, no sólo INAU. La policía por ejemplo, en la parte de Investigaciones es clave así como también el Ministerio de Salud Pública”.
Adelantó que la primera reunión de este comité se llevará a cabo el próximo 26 de agosto, donde “vamos a dar un paso para poder conformar ese comité, sería un actor social que de alguna manera nos ayude a mover un poco las piezas, porque actualmente existe un mecanismo de denuncias”. Citó como ejemplo a la Línea Azul que es el 0800 5050 donde las denuncias son “anónimas, a nosotros se nos transfiere la denuncia y generamos de inmediato algún tipo de acción, pero siempre nuestra acción va a estar de la mano del Poder Judicial. Nosotros trabajamos con ellos por la propia intervención en sí, ya sea porque hay que investigar, algo que lo tiene que hacer la propia Policía, o porque hay que ingresar a algún domicilio con orden del juez y nuestros equipos no hacen eso”.
Señaló por otro lado que el INAU cuenta con un programa que se llama “Niños en situación de calle” que lo gestiona la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ), la que según dijo “tienen operadores de calle y andan en la ciudad, donde ante cualquier situación con sus equipos técnicos, donde detecten algún caso lo denuncian”.
Aunque Broll asumió que el INAU por sí mismo “no sale a hacer recorridas por la ciudad en busca de este tipo de casos”, pero aclaró que “sí hacen fiscalizaciones en los locales bailables y nocturnos”.
Asimismo, el jerarca departamental del INAU admitió que “han hecho intervenciones en lugares donde hacían famosas fiestas con muchos adolescentes de 13 y 14 años, en las que había mucho alcohol, y logramos poder intervenir en esos lugares. Eran locales privados, con convocatoria a través de las redes sociales, donde se juntaban jóvenes y pasaba de todo”.
TAMBIÉN LAS POLICLÍNICAS
Por otro lado, Broll expresó que existe un dispositivo territorial con distintas instituciones localizadas en los diferentes barrios que trabajan con el entorno y que pueden detectar si existe algún tipo de práctica de explotación sexual con algún niño, niña o adolescente del lugar.
“Casos de abusos sexual, te puedo decir que sí, que existen, pero lo que no podemos es hablar de números significativos con respecto a los casos de explotación sexual, no quiero decir que no existan, pero sí que no rompen los ojos”, aclaró.
Para Carlos Ayuto, Jefe de Policía de Salto
“No hemos encontrado ningún caso de prostitución con participación de menores, lo que no quiere decir que no haya”
Ante los hechos de pública notoriedad ocurridos en la vecina ciudad de Paysandú, donde en una “fiesta de índole sexual” participaron jovencitas menores de edad, se ha planteado la pregunta si en Salto jóvenes menores de edad practican la prostitución. AyutoAnte esto, EL PUEBLO consultó al Jefe de Policía de Salto, Inspector Gral. (R) Carlos Ayuto, quien sostiene que pese a haber recibido denuncias concretas por parte de vecinos, no se ha podido comprobar la existencia de prostitución de menores en el departamento. A lo sumo en algún operativo se han detenido mujeres que pese a tener apariencia de menor, luego se ha constatado con la documentación correspondiente que se trataba de mayores de 21 años. Ayuto aclaró a EL PUEBLO que cuando se habla de menores de edad, la ley refiere a menores de 21 años. Lamentó no tener estadísticas de gestiones anteriores para poder comparar qué ocurría en ese sentido antes que él se hiciera cargo de la Jefatura de Salto, “nosotros hoy por hoy no hemos encontrado ningún caso de prostitución con participación de menores de edad, que no quiere decir que no haya, porque sí puede haber”.
- ¿Qué información tiene la Policía de Salto en materia de prostitución de menores?
- Lo que nosotros manejamos es información extraoficial aportada por vecinos, información que se recaba por los propios medios de prensa de esa posible prostitución de menores, principalmente en la vía pública. Eso nos ha llevado a hacer controles, principalmente en la avenida Barbieri y otros puntos que se nos hacía referencia, donde no hemos detectado, no hemos logrado detener menores en esa situación, ni mayores que utilizaran a esas menores.
- ¿Quién debería estar a cargo de estos controles que deben realizarse para prevenir la prostitución de menores?
- En principio el contralor de la minoridad depende del INAU, pero nosotros brindamos un apoyo y tenemos cierta incidencia en el contralor de la prostitución de menores, si fuera este el caso. Pero hemos visto o entrevistado femeninas en la calle en esa actitud con apariencia de menores pero han resultado ser mayores, lo que posiblemente pueda también haber confundido a esa gente que nos da la información, vecinos inclusive a veces de esos lugares. Pero ya le digo, no hemos recibido denuncias puntuales de lugares o de hechos en los cuales intervinieran menores en esas circunstancias.
- Hay prostitutas mayores de edad que se han quejado de ser desplazadas porque los clientes prefieren prostitutas menores de edad o más jovencitas.
- Bueno, ahí hay una diferencia que tenemos que marcar bien, jovencitas es una cosa y menores es otra. Si entendemos que está en su mayoría de edad y con la reglamentación que corresponde, puede practicar la prostitución.
- En el año 2008 una ex edil denunció la existencia de una “red de prostitución infantil” o lo que también se ha tratado como “turismo sexual”, en localidades cercanas a Termas del Arapey, ¿la Policía maneja algún tipo de información al respecto?
- No tenemos conocimiento ni siquiera de una actividad turística importante de esa magnitud y características ni en Constitución ni en Belén.
- Lo que sí estaría probado y hay alguna sentencia judicial al respecto en Salto, tiene que ver con delitos informáticos de pornografía de menores.
- Claro, pero eso no es prostitución, se trata de pornografía infantil, que se hace a través de las redes informáticas. Ese es un tema que se lo trabaja mucho a nivel nacional, lo hace Delitos Informáticos o a veces algún área del Crimen Organizado. Inclusive ha hecho procedimientos en varios departamentos, si bien tiene su base en Montevideo, actúa por el poder informático y de contralor que ellos tienen que nosotros no tenemos.
Inspector Departamental de Educación Primaria, Edgardo Laxague
“Mapa de Ruta” es el programa que permite detectar en la escuela casos de abuso infantil
Inspector Departamental de Educación Primaria, Edgardo Laxague
“Mapa de Ruta” es el programa que permite detectar en la escuela casos de abuso infantil
Para tratar casos límite en el alumnado de Primaria, existe un programa denominado “Mapa de Ruta”
La escuela es ese espacio de encuentro donde se configura un entramado de relaciones a partir de la función educativa, que es la que da significado y sentido a las interacciones psicosociales que allí se realizan.
“El Mapa de Ruta es una especie de protocolo que indica de acuerdo a los síntomas que percibe el maestro de ciertos problemas conductuales que pueden revelar alguna presunción de violación, abuso o irregularidad” – determinó el Inspector Departamental de Primaria, Edgardo Laxague.
El  jerarca sostuvo que cuando se detectan casos de este tipo, el maestro se contacta con el equipo multidisciplinario y pone en conocimiento de la situación, y que muchos casos han sido revelados a partir de las denuncias de los maestros.
Los niños se encuentran con otros —otros niños y otros adultos— y así se van tejiendo los vínculos que hacen posible el aprendizaje.
Si los niños encuentran su lugar en la escuela, ésta se torna en un espacio que sostiene contiene, arraiga y produce sentimientos de pertenencia y de identificación.
Pero la convivencia escolar, en su aparente armonía, a veces se ve sorprendida por algunos sucesos que por su dificultad generan desconcierto.
Las diversas formas de maltrato y abuso sexual, a las que algunos niños son sometidos en sus hogares, irrumpen en el ámbito escolar. Es allí donde emergen y se detectan estas complejas situaciones.
Cada vez con más frecuencia, las escuelas son testigos de situaciones en las que los niños logran romper el silencio que caracteriza todo hecho de violencia.
Algunos se expresan con timidez, otros con miedo, pero de alguna forma dicen y denuncian.
Manifiestan, muestran y a veces hasta logran poner la situación en palabras, con todo el sufrimiento que eso conlleva.
La escuela, convertida en testigo, no puede hacerse cómplice a través del silencio; muy por el contrario, asumiendo la responsabilidad que implica el acto educativo, debe velar por el derecho de cada uno de los niños a un desarrollo saludable y garantizarlo.
Pero la responsabilidad de actuar ante estas situaciones no es solamente de los maestros y las escuelas.
Las situaciones de violencia —hechos sociales no naturales— son de tal complejidad que su abordaje involucra la salud, la educación y la justicia, entre otros ámbitos. Por lo tanto, la escuela debe hacer camino con otros, interviniendo para ayudar, para proteger y para garantizar derechos de los niños.  Esta necesidad es la que dio origen al Mapa de ruta.
ESPIRITU DEL PROGRAMA
Este trabajo llevó un año de elaboración, debates y acuerdos, y hoy nos muestra que la escuela pública uruguaya no sólo es encuentro de niños, sino también encuentro de instituciones y profesionales para ayudar a los niños a crecer saludablemente.
El Mapa de ruta es una herramienta conceptual y operativa que marca un camino para transitar ante situaciones de alta complejidad, como el maltrato y el  abuso sexual que viven niños y adolescentes.
Se trata de una estrategia para operativizar el trabajo en red y generar los mecanismos de articulación interinstitucional que permitan trabajar desde la especificidad y la responsabilidad que a cada uno le compete ante estas situaciones.
Las situaciones de violencia que viven niños y adolescentes en el ámbito familiar constituyen un problema relevante en nuestro país. Si bien la falta de registros y la complejidad que presenta su identificación y visualización impiden dimensionarlo en forma precisa, quienes trabajan con niños y adolescentes en distintos servicios públicos y privados constatan que estas situaciones se presentan en forma cotidiana y con frecuencia atentan gravemente contra la salud física y mental de los involucrados.
En cualquier caso, hay evidencias de que la agudización de la crisis económica y social generada a principios de la década ha incrementado los niveles de vulnerablidad de amplios sectores de la población, ha ampliado la desigualdad y ha contribuido a la proliferación de manifestaciones de violencia social y también familiar.
La escuela es el lugar donde muchos niños rompen el aislamiento social, donde encuentran un referente de confianza, alguien que pone atención en su existencia, los escucha, que les da importancia.
Dra. Rosita Blanco
El camino a la prostitución
Los adolescentes comienzan con el intercambio de favores

sexuales por obsequios hasta que se naturaliza la situación
El tema de la prostitución en los menores es muy complejo, generalmente los adolescentes comienzan realizando favores sexuales a cambio de determinados obsequios como ser: tarjetas de celulares, ropa, drogas u otros objetos y no necesariamente dinero, pero al poco tiempo comienzan a   “entregar su cuerpo” a cambio de “plata”, y su conducta pasa a naturalizarse a tal punto que no ven los riesgos y por más que ese intercambio sea consensuado por el o la adolescente, no deja de ser un  delito en tanto sea menor de edad.

La Doctora Rosita Blanco suele atender en su consultorio muchos jóvenes y no le es ajeno el tema de la prostitución, “es muy difícil que venga alguien al consultorio y te diga -¡Yo me prostituyo!- pero entonces si uno tiene alguna sospecha, puede comenzar a indagar, a preguntar y tomar alguna medida desde el punto de vista médico” comentó la doctora.
HOGARES CON POCA CONTENCION
Este tipo de situaciones generalmente se da en contextos familiares muy desfavorables, con vínculos que ofrecen “poco control,RositaBlancopoco acompañamiento y poca contención”, encontrándose con las necesidades básicas insatisfechas, en estos hogares poco contenedores suele suceder que el jefe de hogar cambia muchas veces, o que sumado a la prostitución los menores son usados para la venta de todo tipo de sustancias y es el mismo hogar quien les impulsa a la necesidad de salir de allí ya que ofrece un ambiente de “hostigamiento” que los lleva a sentir que “estar en la calle sea mejor que  estar en su casa”, indicó Blanco, agregando que suelen darse situaciones de mucha perturbación dentro de la familia de estos adolescentes, con casos de abusos familiares con la agravante de que el problema se naturalice.
SE DA MÁS EN MUJERES MAYORES DE 15 AÑOS
Las veces que se presentan casos de prostitución en adolescentes y jóvenes suele darse con más frecuencia en las mujeres mayores de 15 años, pero también los hay en varones, sobre todo a partir de la edad en que “comienzan a andar en la calle y el barrio oficia muchas veces como contenedores de esta situación”, así como hay un papel muy importante en el uso de las redes sociales, ya que suelen organizarse reuniones o fiestas con adolescentes y jóvenes invitados para sacarse fotos o filmarse, muchas de las cuales son organizadas por los mismos jóvenes.
EL CUIDADO DE LA SALUD
Desde el punto de vista médico “se trata de ver si hay algún responsable legal de ese adolescente que sepa la situación que atraviesa, porque puede haber un desconocimiento, un conocimiento tácito e incluso un encubrimiento” comentó la doctora, “lo primero que hacemos como profesionales es conocer la situación, si esta en riesgo la salud del adolescente, saber que tan expuesto esta, que protección usa, si se ha realizado algún estudio de enfermedades venéreas, ya que nuestra función es proteger la salud física, mental y emocional, y disminuir los riesgos” agregó.
En este sentido indicó que el cuidado que los adolescentes en general mantienen en sus relaciones sexuales no es el adecuado, “el uso de preservativos es bajo, la difusión es mucha, el acceso es fácil y conocen los métodos, pero no los usan como deberían” comentó Blanco, asegurando que pese a todo, el preservativo continúa siendo el método más usado seguido por las pastillas anticonceptivas, que son de distribución gratuita.
Como resultado de este uso inadecuado de los métodos de protección en las relaciones sexuales aparecen los embarazos no deseados, y si a esto le sumamos la ingesta por parte de los adolescentes de algún tipo de alcohol o droga, la doctora comentó “si no se cuidan estando sobrios menos aún bajo el efecto del alcohol o alguna sustancia” aseguró, concluyendo que por lo general de diez adolescentes que mantienen relaciones sexuales, cuatro usan preservativo.
“Ahora son peor que antes”, dijo
“Rocío” salió a la calle con 14 años y por largos años vivió el calvario de la prostitución, hasta que logró salir
Euando Rocío (nombre apócrifo) tenía 14 años de edad, su madre se fue de casa con su actual pareja y por lo que sabe ambos emigraron a la capital del país, por lo cual hasta ahora, cuando ya tiene 37 de edad y más de dos décadas revolviéndose como pudo, no supo más de ella.
Junto a su madre y a otros tres hermanos vivían en una casa precaria de la zona sur de nuestra ciudad. Ella sólo fue a la escuela, porque después tenía que trabajar en lo que hubiera para tratar de “llevar” comida a la casa. Aunque cuando su madre “la abandonó” sus hermanos que eran mayores que ella también se fueron a distintos lugares a hacer su vida y ella decidió refugiarse en lo de una amiga.
Pero lo inevitable llegó y tuvo que tomar una decisión. O conseguía dinero para vivir o tenía que salir a pedir. Su amiga no podía mantenerla y tenía una vida a la que plegarse era lo más fácil, sin saber que se terminaría transformando en una tortura.
Empezó a salir a la calle y a “conocer gente”. Primero eran algunos sujetos que galanteando en sus vehículos les ofrecían llevarlas a pasear, las convidaban con tragos, le ofrecían darles algo de dinero y les exigían tener relaciones sexuales a cambio. Pero con casi 15 años de edad, con la ilusión perdida y con la desesperanza a flor de piel por no tener a sus padres viéndola crecer, cerró los ojos, tragó sus lágrimas y accedió a ese submundo del acoso, del desprecio y del maltrato.
“Si hubiera tenido una abuela, o una tía, alguien que se quedara conmigo y que me hubiera dado cariño, yo hubiera agarrado para9 8 13 172 otro lado. Porque con 14 años una es muy chica, no sabes nada de la vida y por más que mi madre no me prestaba mucha atención al menos estaba siempre ahí, en casa, porque cuando yo llegaba había un plato de comida o alguien a quien saludar”, manifestó con la voz quebrada por momentos, pero con el temple de una madre que ahora pelea por sus dos hijos, y a quienes reitera que “no va a abandonar”.
A Rocío la empezaron a invitar a “fiestas de amigos” donde había alcohol, drogas y todo terminaba en prostitución forzada. “Nunca pude adaptarme, sufrí mucho, cada vez que pienso tengo una angustia enorme, pero yo sé que me dejé llevar y durante un tiempo viví de eso. Comía y me vestía con lo que ganaba. Pero siendo tan joven, estar con un extraño todos los días, era una situación muy difícil, pero la necesitaba para vivir”.
Siendo muy joven, con apenas 16 años de edad, comenzó una relación de noviazgo con un muchacho de la zona, quien tenía apenas tres años más que ella y trabajaba de “changas”. Pese a esto, ella “no pudo dejar de trabajar” y tuvo que “mantener a su pareja” con lo que hacía, a esto se le sumó el consumo de drogas y la violencia doméstica.
Pasaron algunos años de esquina en esquina, algunos locales nocturnos dedicados al rubro y citas particulares, hasta que Rocío se retiró. Primero lavó pisos y aunque reconoce que “ganaba mucho menos” sintió que era “más digno”. Luego trabajó en la feria y ahora con su actual pareja trabajan juntos y mantiene a sus dos hijos, cuyos padres pasaron por la vida de ella, pero no se hicieron cargo de ellos.
AHORA SON PEOR QUE ANTES
“Conozco casos de chiquilinas que andan en la prostitución, son menores, se juntan con otras más grandes y terminan haciendo calle. Lo peor es que se drogan, toman alcohol y destruyen sus vidas muy jóvenes. Todos saben lo que pasa, la Policía a mí me conocía, sabía que yo era menor, que no podía estar en una esquina, que si querían me podían llevar y pedirle al INAU que interviniera, pero nunca hicieron nada e incluso más de uno quiso propasarse. Pero esas cosas siguen pasando ahora. Porqué pensás que la Policía no interviene, o que el INAU no las saca de la calle, ellos saben que las chicas están ahí, pero también te dicen que no saben qué hacer con vos, porque no tienen recursos para nada, entonces la cosa sigue y nadie frena absolutamente nada”, señaló.
Aunque reconoce que las “gurisas de ahora son peores”, porque “en mi época no había tanta droga en la calle, sin embargo, ahora campea por todos lados, a las chiquilinas que se prostituyen se la ofrecen como si fuera un cigarrillo, y muchas tienen a sus novios metidos en eso. Es triste que esas cosas sigan pasando en una ciudad como ésta, donde todo el mundo se conoce y donde todos saben lo que pasa pero nadie hace nada”.
Para Rocío la prostitución de menores en Salto se da en “muchos lugares”. “Porque la gente señala a la que está parada en la esquina, pero hay muchas gurisas, que también son menores, y que trabajan por teléfono. Y hay hombres y mujeres, que ofrecen los servicios para despedidas de solteros, divorcios, asados de amigos, y un cumpleaños. Por lo general las más chicas son las más caras, pero ellas ven mucho menos de lo que les pagan al que las contrata. Y lamentablemente, este tipo de cosas no van a dejar de existir. Yo por suerte pude salir y te puedo decir que vivís arriesgando tu vida todos los días, hasta que te das cuenta y haces algo por vos”.
“Los “clientes” son delincuentes”
Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual recuerda que la explotación sexual de menores es un delito
Frente a a los hechos ocurridos en las últimas horas en Paysandú  sobre explotación  sexual de adolescentes  la Red Uruguaya Contra la Violencia Doméstica y Sexual, dio a conocer un comunicado a la opinión pública en el que expresa:
La explotación sexual de personas menores de 18 años es un delito y provoca profundos daños en los niños, niñas y adolescentes víctimas  de estas situaciones.
Los “clientes” que pagan (en dinero o en especie)  por tener sexo con una persona menor de 18 años son delincuentes y debenprostitucion-infantilenfrentar la justicia penal.
Es un hecho constatado por las diversas denuncias e investigaciones periodísticas que en Paysandú  la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes es un problema grave y lamentablemente no recibe la atención del gobierno Departamental ni Nacional que requiere.
Que los hechos sucedidos involucren a un jerarca de la Intendencia de Paysandú y hayan ocurrido en un local de la misma, implica un hecho grave que  no debe pasar desapercibido ni minimizado.
Exigimos al gobierno Departamental de Paysandú que se comprometa en el enfrentamiento de este problema adoptando medidas urgentes de:
-  Apertura de un servicio de atención a niños, niñas y adolescentes víctimas de explotación sexual para atender los graves daños que estos sufren al ser sometidos a condiciones de explotación sexual.
- Desarrollar una campaña en medios masivos de comunicación que informe que el problema existe, que es un delito y que se establecerán todas las medidas para perseguir a los explotadores sexuales.
Dado que en Uruguay hay adultos (mayoritariamente varones) dispuestos a pagar por tener sexo con niños, niñas y adolescentes, hacemos un llamado a la reflexión de toda la sociedad y a comprometerse en el enfrentamiento de este grave problema.
No hay excusas, pagar por sexo con una persona menor de edad es un delito. Hay que denunciarlo.
Red Uruguaya Contra La Violencia Domestica Y Sexual.
VICE PRESIDENTE DE INAU RECLAMÓ PROCESAMIENTO DE LOS “CLIENTES”
Diferentes voces de instituciones privadas y estatales de protección de los derechos del niño y del adolescente se han levantado para pedir que en los casos de explotación sexual infantil o adolescente, como ha sucedido en Paysandú, también sean responsabilizados los denominados “clientes”.
En  esta línea se manifestó Marcelo Bustamante en la edición del 27 de Julio último en página 3 de “La República”, bajo el título de “Alta Vulnerabilidad”! Publicó lo siguiente:
Las autoridades del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), expresaron su preocupación sobre el hecho de que no se hayan procesado a los mal llamados “clientes”, en el caso de explotación sexual de adolescentes que tuvo lugar en Paysandú. El suceso culminó con el procesamiento de quien era hasta ese momento, el secretario general de la intendencia sanducera, el nacionalista Horacio de Los Santos. El ex jerarca tampoco fue imputado por el delito de explotación sexual, sino por “abuso innominado de funciones”.
“Estamos preocupados porque nuevamente no hay procesamientos de clientes. De acuerdo a los testimonios de las adolescentes, habría elementos claros sobre que De Los Santos incurrió en un delito sexual como cliente. Incluso podrían surgir otras personas o lugares de otros casos y no sería bueno limitarlo a un hecho particular”, expresó el vicepresidente del INAU, Jorge Ferrando.
En la misma línea opinó el presidente del Comité para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y no Comercial, Luis Purtscher. El jerarca recordó que desde el año 2010 se puso el foco en Paysandú, considerado un departamento de “alta vulnerabilidad” para la explotación sexual de personas menores de edad. Se mantuvieron reuniones con las autoridades departamentales, con el objetivo de trabajar en conjunto, pero según Purtscher, “no tuvimos mucha recepción”, por lo que “no se pudo concretar nada en particular”. Entre las autoridades con quienes se reunió el Comité, estuvieron el intendente Bertil Bentos y el ahora procesado Horacio de los Santos. Señaló que ambos jerarcas minimizaron el problema de la explotación sexual de adolescentes. “De Los Santos fue portador de ese discurso”, aseguró Purtscher.
Sobre el caso puntual ocurrido días atrás, opinó que la participación de un alto jerarca municipal “le dio un impacto a la noticia” y puso el tema en la opinión pública. “Pero hay que ver si se pone en la agenda”, sostuvo.
Purtscher recordó que desde que comenzaron a funcionar los Juzgados de Crimen Organizado, en 2009, hasta 2012, hubo solo 23 procesamientos. “Ninguno de estos procesamientos alcanzó a personas que tuvieran un estatus social alto o medio alto”, afirmó.