Cuando el oficio no es una caricatura

El oficio es el equilibrio.
Es el sentido de la oportunidad.
Es la aptitud para manejarse en determinadas circunstancias.
El oficio es un acto de inteligencia, que en fútbol tiene que ver con lo táctico. Con la certeza desde lo estratégico. De acuerdo Nacional. ¿En qué eso es oficio?
Y eso fue parte del Nacional que ganó. Que alcanzó el 2 a 0 y se quedó con la tercera rueda.
Es el derecho de ser finalista con Ceibal. ¿Entonces, de acuerdo Nacional?… El oficio.
El oficio no es precisamente una caricatura. No es un acto que no tenga razón.
Sobre todo, después del 1 a 0 a los 25′ de la recta final, cuando Darío Rondán mandó el frentazo en solitario, tras el envío en corner de Héber Martínez. ¿Quién era dueño del control de Darío?
Fue el 1 a 0. Y entonces el mandato del oficio.
El de Regueira. El de Albin. El del “Cabeza” Martínez. El de Rondán. El del “Tito” Pereira. Pero además, el funcionamiento que se hizo sólido en un aspecto consular: el anticipo.
O la mismísima sincronización de voluntades en pro de la idea: estrecharle márgenes de maniobras a Gladiador. El operativo resultó a la medida-
Por los 32′, una aparición por detrás de Sebastián Díaz. Esa fue pudo ser el empate, pero la pelota se desvió. A Gladiador pareció devorárselo la responsabilidad frente a su gente.
Las urgencias lo dominaron y la imprecisión se metió en la sangre.
EL GOL DE
OTRA HISTORIA
Porque nunca fue partido para el rescate, hasta ni siquiera en lo emotivo. Un golpe de cabeza del “Tito” Pereira y otra del artiguense también por los 16′, las únicas señales de Nacional en el primer tiempo. Una maniobra con remate de Diego Sánchez (20′) y el turno de Juan Pablo Otorgues (30′) para desviar, esas dos a la cuenta de Gladiador. Vale la pena apelar a esa cronología, porque la lejanía de ataque fue constante y sobre todo, la ausencia de manejo, de mitad de cancha para arriba.
Tres pases seguidos…¡nunca!
La coherencia al servicio de la idea…¡impensada!
Por eso hasta el trámite se volvió fastidio. Con la desventura general.
Por eso el gol del “Zurdo” Fagúndez a los 41′ de la recta final, fue de otra historia. De otra circunstancia, de otro paisaje futbolístico, que ninguna relación tuvo con el fútbol normalmente dormitando. O extraviado.
De espaldas al arco. De pecho para amortiguarla y apelar a la chilena perfecta: le salió una bomba con maestría  que se clavó donde nunca pudo haber llegado el “Nene” Hernández.
Fue el 2 a 0. El mejor gol del año y por lejos. Ninguna proximidad con otro.
No es un gol habitual. No lo es. Cuánta magia “Zurdo, eh?
Eso tampoco es caricatura. Eso no fue obra de un charlatán metido a jugador, ni el que se juega los boletos a la aventura de un querer ocasional. El “Zurdo” sabe de esto.
Por eso, bajó el talón. Se trepó a la alambrada y lo expulsaron.
Ahora bien… Cómo guardarse adentro, el delirio de quien conquistó una obra? El fútbol en versión zurda. Química y pura versión.
Mientras que ese Nacional se fue convencido. Sabe que el oficio no es caricatura…
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

El oficio es el equilibrio.

Es el sentido de la oportunidad.

Es la aptitud para manejarse en determinadas circunstancias.

El oficio es un acto de inteligencia, que en fútbol tiene que ver con lo táctico. Con la certeza desde lo estratégico. De acuerdo Nacional. ¿En qué eso es oficio?

Y eso fue parte del Nacional que ganó. Que alcanzó el 2 a 0 y se quedó con la tercera rueda. 17 11 13 019

Es el derecho de ser finalista con Ceibal. ¿Entonces, de acuerdo Nacional?… El oficio.

El oficio no es precisamente una caricatura. No es un acto que no tenga razón.

Sobre todo, después del 1 a 0 a los 25′ de la recta final, cuando Darío Rondán mandó el frentazo en solitario, tras el envío en corner de Héber Martínez. ¿Quién era dueño del control de Darío?

Fue el 1 a 0. Y entonces el mandato del oficio.

El de Regueira. El de Albin. El del “Cabeza” Martínez. El de Rondán. El del “Tito” Pereira. Pero además, el funcionamiento que se hizo sólido en un aspecto consular: el anticipo.

O la mismísima sincronización de voluntades en pro de la idea: estrecharle márgenes de maniobras a Gladiador. El operativo resultó a la medida-

Por los 32′, una aparición por detrás de Sebastián Díaz. Esa fue pudo ser el empate, pero la pelota se desvió. A Gladiador pareció devorárselo la responsabilidad frente a su gente.

Las urgencias lo dominaron y la imprecisión se metió en la sangre.

EL GOL DE OTRA HISTORIA

Porque nunca fue partido para el rescate, hasta ni siquiera en lo emotivo. Un golpe de cabeza del “Tito” Pereira y otra del artiguense también por los 16′, las únicas señales de Nacional en el primer tiempo. Una maniobra con remate de Diego Sánchez (20′) y el turno de Juan Pablo Otorgues (30′) para desviar, esas dos a la cuenta de Gladiador. Vale la pena apelar a esa cronología, porque la lejanía de ataque fue constante y sobre todo, la ausencia de manejo, de mitad de cancha para arriba.

Tres pases seguidos…¡nunca!

La coherencia al servicio de la idea…¡impensada!

Por eso hasta el trámite se volvió fastidio. Con la desventura general.

Por eso el gol del “Zurdo” Fagúndez a los 41′ de la recta final, fue de otra historia. De otra circunstancia, de otro paisaje futbolístico, que ninguna relación tuvo con el fútbol normalmente dormitando. O extraviado.

De espaldas al arco. De pecho para amortiguarla y apelar a la chilena perfecta: le salió una bomba con maestría  que se clavó donde nunca pudo haber llegado el “Nene” Hernández.

Fue el 2 a 0. El mejor gol del año y por lejos. Ninguna proximidad con otro.

No es un gol habitual. No lo es. Cuánta magia “Zurdo, eh?

Eso tampoco es caricatura. Eso no fue obra de un charlatán metido a jugador, ni el que se juega los boletos a la aventura de un querer ocasional. El “Zurdo” sabe de esto.

Por eso, bajó el talón. Se trepó a la alambrada y lo expulsaron.

Ahora bien… Cómo guardarse adentro, el delirio de quien conquistó una obra? El fútbol en versión zurda. Química y pura versión.

Mientras que ese Nacional se fue convencido. Sabe que el oficio no es caricatura…

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-

ASI PASO

Partido final del hexagonal, tercera rueda.

Campeonato Salteño, Divisional “A”.

Árbitro central: Robert Fredy Milesi (Bien).

Asistentes: Rolando y Fernando López.

Cuarto árbitro: Ruben Ferreira.

Asistencia: 4.500 personas.

NACIONAL( 2)-  Carlos Regueira, Gonzalo Gardella, Jonathan Neira (Elías Galli), Richard Fabián Albín, Pablo Meirelles (Carlos Bicker); Heber Eduardo Martínez, Facundo Villalba, Ricardo Laforcada, Juan Darío Rondán, Nicolás Fagúndez y Ángel Gabriel Pereira.

Director Técnico: Ramón Romero.

GLADIADOR (0)- Alfredo Hernández, Emilio Fernández, Ruben Ferreira, Mauricio Trinidad, Ramón De Mora; Danilo Urruti, Domingo Volpi, Diego Sánchez (Sebastián Díaz), Fernando Cruz (Diego Medina); Juan Pablo Otorgués, Dany Miranda.

DT: Richard Albernaz

GOLES: Segundo tiempo- 25′ Juan Darío Rondán (N); 41′ Nicolás Fagúndez (N).

Expulsado: 42′ Nicolás Fagúndez (N).

EL MEJOR DE LA CANCHA: Nicolás Fagúndez.

EL MEJOR DE GLADIADOR: Mauricio Trinidad