Cuando la violencia es miedo

Desde EL PUEBLO, con dos entregas, abriendo el abanico de la reflexión

Hay quienes suponen que la humanidad se fue forjando en el tiempo, sobre la mismísima base de la violencia. No por nada, sindicándose que «la violencia es la partera de la historia». El efecto de violentar o violentarse. Más o menos así.
Y en verdad, el tiempo que vivimos, se va haciendo peligroso camino a fuerza de prepotencia. De verticalismo. De no paz. De no a la razón. Los victoriosos de la iracundia, no se agazapan. Simplemente están. Como semanas atrás a la salida del Parque Carlos Ambrosoni, después que Saladero y Gladiador tan solo jugaran un partido de fútbol. Pero el hecho es que en las dos fechas siguientes del Campeonato Salteño de la «A», la violencia otra vez llamó a la puerta. No por nada el lunes a la noche en el Consejo Superior, desde la Liga Salteña se optó por radicar denuncia policial, mientras un partido (Saladero-Dublín Central), fue postergado, por temor a la violencia. En una Liga Salteña de Fútbol con más de 100 años de historia, es una decisión casi inédita. Al margen de antecedentes.
¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO?
En el suplemento deportivo de mañana domingo en EL PUEBLO, la primera de dos entregas. No se tratara de un informe sobre la violencia. Se trata de escudriñar más en la cáscara, más en el fondo. Bien en el subterráneo de las razones.
¿Por qué le pasa al fútbol salteño esto que ahora le pasa?
¿Es la violencia de la sociedad, que ahora se recuesta sobre el fútbol y descubre una nueva área para sembrar? Convengamos que hechos próximos a la violencia, los ha habido virtualmente siempre. Pero ahora, con un aditivo extremo: se parten baldosas y se las despacha buscando un blanco humano predilecto. ¡Se tira a matar! Y no estamos potenciando en palabras, lo que la realidad no refleja. Por eso, en las dos páginas destinadas, los enfoques serán puntuales. Los testimonios abarcadores. La temática es amplia, profusa, múltiple. Cada uno de los entrevistados, no se guarda el pensamiento. Lo expone en aras de la discusión, y sobre todo merodeando un fin: el de ir determinando cómo hacer y qué hacer, para que ese mismo mal de la violencia no nos denigre, no nos postergue en el afán de búsquedas colectivas o de compartimentos más o menos armónicos. La violencia enquistada en el fútbol salteño y pregunta al trillo: ¿lo que ha pasado es casual o es el tiempo que pretende sitiarnos? Mientras el miedo a la violencia genera el peor paso: el de alejarnos de la pasión del fútbol, por imperio de los intolerantes de la más aborrecible y penosa ocasión.
-DEPORTES EL PUEBLO-