Cuando los jugadores suman leña al fuego

La lectura de los análisis de lo sucedido en el estadio Juan Antonio Lavalleja de Young, mueve a la reflexión. Se establece por ejemplo, que “los jugadores de Young arrinconaron al juez contra el tejido, por lo que Di Maggio quedó expuesto a la reacción del agresor”.
Un punto a tener en cuenta es ese: “jugadores arrinconaron al juez”. Claramente la asamblea de los reclamantes tras una sanción. La ausencia hasta de madurez para admitir el principio de autoridad y que en el error o en el acierto, el árbitro es quien determina. Pasa sobre todo en el fútbol sudamericano en general. El Uruguay no está al margen. Salto tampoco.
Ese tipo de actitud de los futbolistas, implica echar leña al fuego. Suma al descalabro. Abona la violencia. Jugadores que ESTABLECEN UNA TRASLACIÓN DE CULPA, sin reconocer la propia.
Después surgirá la pirotecnia verbal, para responsabilizar a terceros. Es la enfermiza manía de la protesta.
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Ahora bien, ese hábito, esa tendencia, ¿cómo se expulsa o cómo se atenúa? ¿Es un tema cultural, qué pasa incluso por la ausencia de educación? ¿Por qué la bravuconada o la “sacada de pecho” tiene que ser parte del fútbol?
Lo que sucedió con el árbitro Fernando Di Maggio, ¿también es parte del fútbol? ¿También es parte del folclore que suele invocarse? ¿Desde cuando la maldita vocación por el reclamo, suma a la estética o al contenido del espectáculo?
Lo grave es que nadie para la mano. Nadie. Y si algún día concluyen matando la vida de alguien en una cancha, seguro que no habrá drama. En todo caso, que pase el que sigue. La especie humana suele tener su lado miserable.
Mientras la esencia del fútbol, reclama clemencia. Y no hay quien la escuche.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-







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