Cuevas se corona bajo la lluvia de Río de Janeiro

Manuel Pérez Bella – Río de Janeiro, 21 feb (EFE).- El uruguayo Pablo Cuevas venció hoy al argentino Guido Pella en una disputada final por 6-4, 6-7 (5) y 6-4 y se proclamó campeón del Abierto de Río de Janeiro, el torneo más importante en su palmarés, en un partido que fue interrumpido tres horas y media por la lluvia.bastad-2015-thursday-cuevasAmbos tenistas se hicieron fuertes con su saque y tan sólo hubo dos rupturas de servicio en todo el partido, una en el primer y otra en el tercer set, ambas favorables al uruguayo.
Cuevas, 45 del mundo, puso así la guinda a un gran torneo en el que eliminó al principal cabeza de serie, el español Rafael Nadal, en las semifinales, además de a los argentinos Federico Delbonis y Facundo Bagnis y al brasileño Thiago Monteiro.
El título de Río, un ATP 500, es el de mayor rango que ha ganado Cuevas, tenista de 30 años que también tiene en su poder dos títulos cosechados en Umag (Croacia) y Bastad (Suecia).
Por su veteranía y por su posición en el escalafón, el uruguayo entraba en la cancha Guga Kuerten como favorito ante Pella, que ocupa el puesto 71 en la clasificación mundial y para quien, a sus 25 años, esta fue su primera final.
El partido duró dos horas y 16 minutos, aunque la interrupción de tres horas y media atrasó el desenlace hasta más allá de la media noche.
Después del largo parón, la lluvia volvió a caer de forma intermitente, en algunos momentos con intensidad moderada, en la cancha de tierra batida del Jockey Club Brasileño, aunque la final no se detuvo de nuevo.
Fue un partido de poco peloteo, de saque y devolución, en el que la potencia del servicio del uruguayo fue clave, pues anotó catorce saques directos.
Instalado en el fondo de la cancha, sin arriesgar demasiado y con paciencia, Cuevas tuvo el temple para esperar los escasos errores no forzados en los que cayó su adversario.
En una estrategia similar, Pella también se hizo fuerte en su servicio, manejó todo el encuentro desde el fondo y limitó los movimientos de agresividad.
En la primera media hora de partido, antes de que se desencadenase el temporal, los dos tenistas ganaron sus respectivos servicios, con lo que igualaron a tres juegos antes de retirarse a los vestuarios.
Hasta entonces, tan sólo Cuevas se vio en aprietos, puesto que tuvo que salvar un punto de ruptura, algo que le llevó a extremar las precauciones a partir de ese momento.
La larga interrupción por la lluvia a punto estuvo de forzar el aplazamiento de la final al lunes, pero la organización logró secar la cancha de tierra batida con esponjas justo antes de que expirara el plazo que se habían impuesto.
Después del chaparrón, las gradas estaban prácticamente vacías, sólo habían permanecido unos centenares de personas, aunque algunas de ellas ilustres, como el extenista brasileño Gustavo Kuerten, que da nombre a la cancha central del Jockey Club Brasileño y quien fue ovacionado por los aficionados resistentes.

Tras el parón, el uruguayo logró romperle el servicio a Pella estableciendo un 5-4 en el marcador y después liquidó el set con su mejor arma, su potente servicio.
En el segundo set el guión fue similar, con los dos tenistas jugando desde fuera de la cancha, explotando el saque y con miedo a tomar riesgos excesivos.
Así se llegó al ‘tie break’, sin que ningún tenista cediera su servicio, y en el juego de desempate logró imponerse Pella, logrando deshacer la igualdad en el último instante. En el set decisivo se prorrogó la igualdad hasta el último instante, el décimo juego, cuando Pella acabó cediendo el único servicio de toda la manga para dar el título al uruguayo. EFE