Daro – El Verdugo

Pedro Virgilio
Rocha Franchetti

Pedro Virgilio – Rocha Franchetti

Con la palabra de su amigo de siempre: Orestes Rolfo.

Nuestro ídolo salteño, Pedro Virgilio Rocha, nació el 3 de diciembre de 1942, transcurriendo su niñez y adolescencia en nuestra

<p>Pedro Virgilio en su juventud como jugador</p>

Pedro Virgilio en su juventud como jugador

ciudad.

Destacándose ya desde muy pequeño en el deporte,  deja nuestro departamento para seguir un camino de mucho sacrificio, pero también de metas por cumplir. Cosechando muy pronto, sus triunfos y sueños anhelados.

Contó con un único hermano: Hermes María (coco), un gran puntero izquierdo, que se encuentra actualmente viviendo en San Pablo.

Construyó un hermoso hogar, casándose con Mabel Cuestas en Salto, donde nacieron tres hijos: Sandra, Pedrito y Gonzalo.

Sin dudas, que fue su trayectoria como jugador de futbol, quien marcó un antes y un después en nuestro deporte favorito, a nivel mundial.

Su camino recorrido es muy amplio, y así lo recordamos:

Fue el único jugador sudamericano, con cuatro mundiales jugados:

1962- Chile,  1966-  Inglaterra,  1970- México y Alemania-1974, con 52 partidos jugados. Fue el jugador que tuvo más representaciones con la celeste, y obtuvo 8 títulos de Campeonatos Uruguayos:

Campeonato de la Copa Libertadores 1960, 1961, 1966.

Campeón Intercontinental del ´66.

Campeón de la Súper Copa 1969.

Campeón Paulista 1975-1977.

Campeón del Brasileirao en San Pablo.

Campeón Paranaense 1978 en Curitiba.

Copa uruguaya con la selección uruguaya1967.

Siendo el tercer máximo goleador en la historia  de la Copa Libertadores con 36 goles: 25 en Peñarol, 10 en San Pablo y 1 en Palmeiras.

Orestes y Sra. Daniela Benítez, su hijo Juan M. Rolfo, César Quintana y Sra.Gulma de Abreu, Pedro Virgilio y su esposa Mabel Cuestas.

Orestes y Sra. Daniela Benítez, su hijo Juan M. Rolfo, César Quintana y Sra.Gulma de Abreu, Pedro Virgilio y su esposa Mabel Cuestas.

Siendo en  un momento de su carrera, convocado a la selección de la FIFA, porque se lo consideró uno de los cinco mejores jugadores del mundo.

Pasado el tiempo, pasa  a jugar en el Palmeiras y en el Bangui de Brasil, siendo su último club, El Monterrey de México, en el año 1980, cuando se retira de su carrera profesional.

Si de sus récords hablamos, es riquísimo y muy amplio su historial:

Tres veces fue goleador del Campeonato Uruguayo: año 1963, ´65 y ´68.

Goleador del Peñarol Campeón de América  con 10 goles en el año 1966, tambien de la Súper Copa 1969, con 6 goles, goleador de Campeonato Brasilero en el 72, con 17 goles en San Pablo.

Goleador de la Copa Libertadores de 1974, con 7 goles en San Pablo.

En 1977, actuó como entrenador de Kyoto Purple  Sanga, club participante en la J. League Japonesa.

Y con orgullo tuvo la suerte de llegar a ser amigo personal de Edison Arantes Do Nacimento: Pelé, quien lo dio en llamar “Gringo”, así como también  del cantautor brasilero Antonio Marco.

Falleció en San Pablo, un 3 de diciembre cuando exactamente cumplía 70 años de vida.

Luego de esta breve reseña, les acercamos la palabra de su amigo de la infancia, Orestes Rolfo, en una entrevista cargada de emoción:

¿Cómo   se hizo amigo de Pedro Virgilio?

“Nuestros padres fueron muy amigos y jugadores de Peñarol en Salto, me crié en esta sede, siendo  Pedro unos 12 años mayor que

Orestes Rolfo

Orestes Rolfo

yo.

Cuando contaba  con unos pocos   años, el Daro como le llamábamos, ya jugaba en Peñarol de aquí, destacándose.

Don Carlucho Piroto, un dirigente muy importante de Salto, tenía un Ford del 37, nosotros no teníamos ni bicicleta, entonces yo pedía en el liceo Osimani donde concurría para salir, me colaba con Don Pedro que me pasaba a buscar y de esa forma podía entrar al estadio para verlo jugar al Daro.

¿Por qué el sobrenombre de Daro?

La verdad no lo supe nunca. Como su mamá trabajaba y su papá también, era jefe de obras en la Intendencia, se criaron los dos hermanos con la abuela materna,  a la cual le llamaban “mama rica”. Y ella apodó Daro a uno y Coco al otro hermano. En ese entonces junto al piquito Lima y Avellanal, el Daro también practicaba el básquetbol en Peñarol, llevando además, el  sobrenombre de “el tero”.

Saboreando un asado entre amigos.

Saboreando un asado entre amigos.

Como me gustaba tanto el deporte, donde el andaba yo lo hacía siempre a su lado llevándole el bolso. Era la manera de poder entrar a todos los espectáculos.

Contábamos ya ahí con una gran afinidad como compañeros.

¿Cómo era el Daro?

Te cuento una anécdota que me lo recordó mucho. Estaba mirando televisión en mi casa y veo que había fallecido Roberto Gómez Bolaños  quien personificaba al Chavo del ocho, y se decía que era un gran hombre.

Yo te puedo decir que el Daro, fue un muchacho de muy chiquilín, sencillo, humilde, con todo lo que llegó a ser, y fue un súper hombre, con y en todo el mundo.

Tenía muchos amigos y sé que fue excelente con ellos. Llegaba de jugar en los mundiales y se iba a ver a la barra de Peñarol, junto a la muchachada amiga en lo de César Quintana, su amigo personal.

Compartía así un asado, contándonos todas las anécdotas de sus viajes. Era muy compañero con todos.

¿Cómo siguió esa amistad en la adolescencia?

Destacados en el fútbol, viajamos a Montevideo, jugué allí en Peñarol, y comienza el vuelo de  Daro. Sale campeón con Peñarol en el año ´59.

Uno de mis padrinos, (por el cual me llamo Orestes) fue Orestes Lanza, famoso político,  gran amigo de mi padre y del padre de Daro, era integrante de la gran familia de Peñarol. Quien la integraba junto a Los Pirotto y Miguel Bellagamba, químico farmacéutico, que en ese entonces era el técnico de Peñarol.

Fue en esa oportunidad que salieron campeones, lo llevan a Montevideo, con 17 ó 18 años, ya que  estaba integrando la selección de Salto, y llega al lugar donde estaban los monstruos del fútbol.

Fue una estrella y un crac perdido. Llegó derecho al estrellato.

A partir de allí, no paró más.

Viaja en esa oportunidad con su compañero, excelente jugador de Salto, el pepe Dávila (Chiafino).

Cuando uno jugaba de delantero el otro de centro. Jugaron varias veces juntos en la selección uruguaya. La coincidencia era que los dos eran de Salto y de Peñarol.

¿Cómo fue su relación después de estos primeros triunfos de Daro?

Orestes y Pedro, junto a un grupo de escolares.

Orestes y Pedro, junto a un grupo de escolares.

¡Bárbara! Siempre que venía a Salto, visitaba a compañeros y a nuestras familias.

Y me contaba hace poco Mabel, que la casualidad incluso quiso, que nuestras familias sigan unidas, porque su nieto, el hijo de su hijo Gonzalo que se encuentra actualmente en Brasil, viene  en enero a Uruguay a practicar en Peñarol de Montevideo y yo tengo a mi hijo Juan Manuel Rolfo, de 14 años que se va a practicar también a Peñarol de Montevideo.

¿Qué le gustaba hacer?

Recuerdo que nos íbamos los tres en el auto de César Quintana, hasta el destacamento de barrio ceibal, nos bajábamos, y el Daro corría hasta las Termas.

César, que era un excelente jugador como él, solía preguntarme las primeras veces: ¿llegará el Daro?, pero era un súper dotado. Lo acompañábamos en ocasiones en el auto despacito y el corría solo. Espigado como un “tero”, llegaba y hacía gimnasia, con mucho campo en esa época en la zona. Tenía una polenta que pensábamos que si lo hacíamos nosotros, moríamos. ¡Tenía una preparación física, espectacular!

Además con una particularidad, de que siempre tomábamos algún refresco, antes de venirnos y el no. Solamente tomaba  agua de termas.

El triunfó, pero lo veíamos sacrificarse mucho para llegar. Dedicado totalmente.

Le gustaba juntarse con los amigos, jugábamos unos truquitos en lo de Quintana, con un asado o un pollo. Un cordero o un lechón relleno y nos contaba que en San Pablo, no conseguía todo lo que aquí lograba con respecto a la gastronomía.

¿Tiene anécdotas con él?

¡Sí, muchísimas! Por ejemplo la de los zapatos de fútbol que me trajo de Italia. No era común tener acá en Salto, zapatos con tornillos.

Para los días de lluvia, se los podía dejar altos y para los que no llovía, se los dejaba con la suela común.

Un día llega a Salto, me pregunta por los zapatos y le cuento que me duraron tanto, que los gasté jugando. Era así de bondadoso para regalar algo y espectacular persona.

¿Cuándo comienza su retiro?

Un año se va a San pablo y se instala allí.

Orestes Rolfo junto a la fotografía de Pedro

Orestes Rolfo junto a la fotografía de Pedro

Luego se fue a Mexico, luego a Japón, pero se retira jugando en México.

Estaba padeciendo una enfermedad que lamentablemente no la pudieron tratar a tiempo  y fallece luego de un tratamiento a raíz de un accidente vascular, en San Pablo con 70 años. En diciembre de 2014 hizo un año ya.

No entendimos nunca, cómo es posible que un deportista nato, un ejemplo de futbolista, cómo es que puede padecer una enfermedad así, siendo que sus músculos están intactos, sin siquiera haber tomado alcohol nunca.

Mirando un canal español hace poco, un periodista deportivo de Madrid, lo nombra, diciendo que Pedro Virgilio Rocha es Salteño- Uruguayo, que de ese pueblo, salieron Cavani y Luis Suárez, y que ya tienen los genes de ser uruguayos. Me sentí emocionado.

¡Qué orgullo para nosotros!

¿Cuándo habló por última vez con él?

Generalmente los fines de semana hablábamos. Y la última vez, fue hace seis meses antes de morir.

Pero cuando enfermó, estuvo un tiempo incapacitado. Yo llamaba, me atendía Mabel y yo sentía su murmullo por teléfono, como que me quería decir algo.

Con Mabel y los chiquilines, seguimos hablando seguido, incluso vienen a Salto y nos juntamos siempre.

¿Qué le faltó hacer con Pedro Virgilio?

Muchas cosas. Entre ellas el Estadio. (Sumamente emocionado prosigue su relato).

Tuvimos la suerte de estar muy cerca de Pedro.

Uno lo conoció tan sencillo, de muy joven y tenerlo hasta el último momento apoyándonos para nosotros era muy importante.

Tenemos en la actualidad  grandes jugadores también, como lo son el Edi y el Cristian Cavani, que en su momento fueron jugadores del Baby de Peñarol, y son personas que siempre nos están apoyando, incluso en lo económico.

Pero con el Daro, estábamos luchando para hacer el fútbol que merece Peñarol, ya que tenemos el espacio físico en calle Apolón, para llevar a cabo nuestro estadio.

Estaba continuamente visitando Salto, con la ilusión de tener la sede, preguntando, qué era lo que precisábamos y el nos enviaba. Eran camisetas, zapatos, etc, ayudando mucho. Pero lo que más lamento, y me faltó vivir con él, fue unos años más.

Le encantaba venir a Salto y disfrutábamos mucho con él. ¡Que pudiera seguir encaminando esas cosas que el mismo logró!

Dios nos quita mucho, pero también nos da. Me queda el consuelo de que lo tuve como amigo y guardo como algo sagrado los momentos vividos con un grande.

¿Conserva materialmente algún recuerdo de él?

Conservo una fotografía donde Peñarol le gana a Ferro Carril. En el año ´69, saliendo campeón.

Las camisetas de ese cuadro, son las mismas  que usaron: Masurkiewicz, Lezcano, González, Forlán, Goncálvez, Gaetano, Abadie, Rocha, Silva, Spencer y Joya, cuando salieron campeones del mundo. El Daro las conservó, me las envió y yo las guardo como uno de mis mejores tesoros.

¿Cómo lo definiría?

En poco tiempo, sería difícil definírtelo.

Porque la grandeza del Pedro Rocha, su humildad, junto a la persona de bien que era, es muy poca definición para él.

Hizo mucho dinero, pero ayudó  a gente que si no estabas muy cerca de él, no te enterabas. Porque tenía esa delicadeza de no contar cuando colaboraba con algo, a los que lo necesitaban.

Nunca dijo que no cuando llegaba un compañero a San Pablo, sabía que iba encontrar la mano del Daro extendida.DSCF4346

Me gustaría agregar, que me crié, con el ejemplo del Daro. Con su maravillosa familia, y siempre que puedo visito a su mamá que ya cuenta con 99 años.

La juventud y los jugadores de ahora no valoran lo que es la persona del jugador de fútbol. Se la mira por encima del dinero, y el Daro seguramente, tenía que tener mucho dinero, sin embargo siempre fue la misma persona: excelente y humilde.

Me cuenta el jugador Spencer, que estaba en la casa del Daro, en un momento que suena el teléfono, atiende Gonzalo su hijo y del otro lado, le dicen que quiere hablar con Rocha.

-¿Quién habla ahí?

-Habla Pelé. (Le contestaron)

-¡A si¡ y aquí habla el presidente de la república. (responde Gonzalo).

Eran las primeras veces que llamaba Pelé, y el chico pensaba que era una broma.

Como los dos jugaban de 8 y de 10, solían llamarse para saber con qué camiseta jugaba uno y el otro en partidos importantes, para cambiarse.

Esa es la sencillez y la humildad de los grandes. Que guardamos muy dentro de nosotros, los que mucho lo hemos querido”.