David Rockefeller visitó un museo en La Barra, comió con Mallmann y paseó en carruaje en sus vacaciones uruguayas

Con una sencillez y una vitalidad que causan asombro en el balneario, el patriarca de la familia Rockefeller comenzó su segunda semana de descanso en José Ignacio, disfrutando de salidas a distintos lugares y del esparcimiento de que goza en la Estancia Vik de José Ignacio, donde se aloja con su séquito.

El financista David Rockefeller, que tiene 100 años de edad —el 12 de junio festejará los 101— parece un joven inquieto, interesado en conocer los sitios de interés turístico, como en disfrutar de las típicas comidas uruguayas. Sus variados periplos gastronómicos incluyen el bar Rex de La Barra, donde días atrás disfrutó de un chivito completo acompañado por un vino Chardonnay, así como el restaurante dirigido por Francis Mallmann en Pueblo Garzón. Pero su dieta diaria se centra en los refinados desayunos, almuerzos, meriendas y cenas elaborados por el chef Marcelo Bentancur, de Vik.
Ayer, una de sus salidas consistió en recorrer el extenso campo del establecimiento en un carruaje alquilado para la ocasión.
A media tarde de la víspera, David Rockefeller trepó al carruaje y junto a tres acompañantes salió a recorrer parte de las 1.400 hectáreas que tiene Estancia Vik.
Los responsables del complejo instrumentaron una serie de paseos que se extienden hacia el norte de la Laguna de José Ignacio.
Los visitantes pudieron observar de cerca vacunos y ovejas pastando, como también cabras que conviven con los ñandúes.
El miércoles, el millonario estadounidense, también llamado “The Big Man” por sus allegados, pidió que lo llevaran a conocer el Insectario y el Museo del Mar de Punta del Este, donde se tomó su tiempo para observar los más de 40.000 escarabajos e insectos dispuestos en largas hileras de vitrinas.
Rockefeller es propietario de una enorme colección similar en los Estados Unidos, pero le asombró “la estupenda colección del museo” —dijo—, “mucho más grande que la mía”. Estuvo media hora contemplando los ejemplares. Pablo Etchegaray, creador y director de esos museos, y su hermano Alfredo actuaron como anfitriones del financista. Aunque Rockefeller se mostró muy modesto sobre el tamaño de su propia colección —que dijo tener “guardada en cajones”— uno de sus colaboradores le aclaró a Etchegaray que, en realidad, la colección del estadounidense “tiene el doble de piezas: unos 100 mil escarabajos”. Igualmente, a Rockefeller le produjo una gran impresión el Insectario, y al recorrer el Museo del Mar comentó: “¡Qué gran variedad de cosas raras que tienen exhibidas!”. Alfredo Etchegaray le regaló el libro sobre el Graf Spee, de Daniel Acosta y Lara y Federico Leitch (en su versión en inglés), y el CD Find your way que incluye el Candombe Tributo a Carlos Páez Vilaró, de autoría del propio Alfredo. Rockefeller firmó el libro de visitas con la siguiente dedicatoria: “David Rockefeller, with much admiration to this beautiful collection”.

En Garzón
El magnate también se hizo de tiempo para trasladarse hasta Pueblo Garzón, a 30 kilómetros de distancia de José Ignacio, por camino de tierra, y comer en el restaurante y hotel propiedad del petrolero Alejandro Bulgheroni, y dirigido por el chef argentino Francis Mallmann. Una milanesa de ojo de bife con ensalada fresca de tomates, verdes y cebolla colorada que cuesta $ 1.780, no es un impedimento para que el multimillonario estadounidense se arrime al lugar.
Mallmann agasajó a Rockefeller con una degustación de su carta de carnes autóctonas preparadas a las brasas con diversas técnicas de cocción, en horno de barro y su clásico infiernillo.
Todo indica que José Ignacio y su entorno le caen de maravillas al legendario hombre de negocios, que permanecerá en la zona varios días más acompañado por familiares, amigos y colaboradores. El establecimiento de Vik en Camino Saiz Martínez se encuentra cerrado a los clientes, para brindar alojamiento a la comitiva del magnate.

Recurrente
Es la tercera vez que David Rockefeller visita Uruguay, un país por el que parece sentir especial cariño, como se lo expresó al expresidente José Mujica cuando lo recibió en Nueva York, en septiembre de 2013.
El único nieto vivo del fundador de la dinastía, John Davison Rockefeller, había estado por primera vez en Uruguay en marzo de 1994, cuando llegó a Punta del Este como presidente del Consejo de las Américas.
En enero del año pasado, ya con 99 años, vino por segunda vez al departamento de Maldonado, en un avión privado. En esa ocasión llegó acompañado de varios familiares, amigos, un médico, un kinesiólogo, un enfermero y varios asistentes.
Fuera de la terminal aeroportuaria de Laguna del Sauce lo aguardaba un automóvil Mercedes Benz, y dos ómnibus para el traslado de la comitiva. El célebre banquero no cuenta con ningún tipo de custodia uruguaya.
Este año, decidió repetir su estadía en la Estancia Vik, pero estiró al máximo sus días de vacaciones, que continuarán al menos hasta Semana Santa.

Pasado violento
A diferencia de otros tiempos, la llegada de un Rockefeller a Uruguay no genera antipatías políticas.
No ocurrió lo mismo cuando su hermano Nelson, exgobernador de Nueva York y exvicepresidente de EE.UU. (ya fallecido) vino al país en 1969. Entonces la izquierda le brindó un violento recibimiento con protestas de todo tipo.
Nelson Rockefeller estuvo en Punta del Este invitado por el desarrollista argentino Mauricio Litman. La caravana con fuerte custodia pensaba arribar por la rambla “Claudio Williman”. La izquierda se juntó en Las Delicias para protestar contra el visitante y obligó a desviar la caravana. Nelson Rockefeller se alojó en el flamante edificio Lafayette, construido por Litman.

Entre balas, obras de arte y un gran banco
David Rockefeller nació en 1915, en una mansión que hoy es el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Fue el menor de los 6 hijos de John Davidson Jr. y Abby Greene. En 1936 se graduó en la Universidad de Harvard. En 1940 se doctoró en la Universidad de Chicago. Se alistó en el ejército en 1943, y llegó a capitán en 1945. Sirvió en Francia y en el norte de África para la inteligencia militar durante la Segunda Guerra. En 1946, como primer y único banquero del clan Rockefeller, se unió al Chase National Bank. Tiene una gran colección de arte y de insectos.

De John Davison a David: la larga historia de una emblemática dinastía
David Rockefeller es el único sobreviviente de los seis nietos de John D. Rockefeller (1839-1937), fundador de una emblemática dinastía estadounidense. John Davison, su abuelo, ostentaba en 1881 un virtual monopolio del mercado de derivados del petróleo en su país. La Standard Oil Company que fundó con otros empresarios fue el primer grupo en adoptar la forma de trust, el que fue disuelto a raíz de una legislación a favor de la competitividad.
Desde 1896, cuando pasó a retiro y a vivir en una granja, se dedicó a la filantropía. Había fundado la Universidad de Chicago en 1891, y luego el Instituto Rockefeller para la Investigación Médica en Nueva York (1901), el Consejo General de Educación (1902) y la Fundación Rockefeller (1913).
Lo sucedió su hijo John D. Rockefeller Jr. (1874-1960), quien se caracterizó como empresario por su lucha contra los sindicatos obreros y sus huelgas. Fue el constructor del Rockefeller Center de Nueva York, el rascacielos art déco levantado durante la Gran Depresión e inaugurado en 1933.
También resultó un gran impulsor de la Organización de las Naciones Unidas en los años cuarenta, al punto que regaló a la ONU el solar en donde se edificó su sede. Además financió viviendas sociales, la conservación del patrimonio histórico y la creación artística.
El mayor de sus cinco hijos varones, John D. Rockefeller III (1906-78) quedó a cargo de los negocios. Pero además se especializó en formar una colección de arte oriental y creó el Centro Lincoln para el Desarrollo de las Artes en Nueva York, el Centro Internacional de la India en Nueva Delhi, la Casa Internacional de Japón y la Sociedad de Asia (a la cual donó su colección artística al morir). Su hermano Nelson Aldrich Rockefeller (1908-79) hizo carrera política en el Partido Republicano. Cuatro veces resultó electo como gobernador del Estado de Nueva York y fue vicepresidente de Estados Unidos con Gerald Ford (1974-1977).
Pretendió la presidencia pero nunca fue nominado por su partido. Uno de sus hijos, Michael, desapareció misteriosamente durante una expedición a Papúa, en los años 60. Tanto Nelson como sus restantes hermanos varones (Laurance, Winthrop y David, quien está en Punta del Este) se dedicaron a expandir los negocios de la familia y su imperio petrolero Exxon, generando nuevos ramos. También fundaron diversas instituciones culturales y filantrópicas. En 2014 circuló la noticia de que la familia neoyorquina sinónimo de riqueza abandonaba el rascacielos Rockefeller Center para reducir gastos. “Hemos llegado a un acuerdo sobre el que no tenemos libertad para hablar”, dijo David Rockefeller Jr. al New York Times, añadiendo que la familia decidió “comenzar de nuevo” en el número uno del Rockefeller Plaza, un edificio más modesto y barato.
(EL PAIS)







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