De cortador de caña en El Espinillar a Coordinador de la Oficina Local del Ministerio de Desarrollo en Salto

Oscar Garaventa

6La Oficina del MIDES (Ministerio de Desarrollo Social) abrió sus puertas en Salto en mayo de 2005 con la coordinación de la asistente social Rosana Luraschi, pero al poco tiempo, desde el 5 de julio quienes ocuparon esa tarea fueron Catalina Correa y Oscar Garaventa. En un comienzo, seis mil hogares salteños se vieron beneficiados por el Plan de Emergencia, espacio de ayuda estatal a las familias más sumergidas de nuestra sociedad que hoy son atendidas por diversos programas implementados por dicho Ministerio como por ejemplo, el Plan de Equidad. Sobre las diversas tareas que se han ido llevando a cabo en nuestro departamento por esta repartición pública, EL PUEBLO dialogó con quien hoy es el único referente del MIDES en Salto. Es así que Garaventa comenzó recordando aquellos problemáticos primeros pasos donde reconoce lo duro que fue tener que decirles a varias familias que había otras más pobres y necesitadas de ayuda cuando se le comunicaba que no accederían al Plan de Emergencia.

- ¿Cuáles fueron las primeras tareas que tuvieron que enfrentar?

– La primera tarea fue todo lo referido al Plan de Emergencia, en mi caso personal la primera tarea que asumí fue como voluntario haciendo visitas en mayo y junio de 2005, y el 5 de julio fue que nos designaron como coordinador, y ya en los primeros días de julio salió el primer llamado a Trabajo por Uruguay que fue la limpieza a las vías. Se hizo creo que en nueve o diez departamentos y Salto fue uno de ellos.

- Cuando realiza ese trabajo de relevamiento como voluntario, ¿ya era empleado público?

– Efectivamente, yo fui en pase a comisión desde la Dirección Nacional de Catastro, aunque mi vinculación a la función pública arranca en el año 1977 como cañero en El Espinillar, hice la zafra del 77 como cortador de caña. En octubre de ese año hay una prueba de suficiencia para tareas administrativas, me fue bien, y en el 78 pasé a desempeñarme como jornalero en tareas administrativas hasta que en febrero del 80 hubo un concurso para proveer cuatro cargos en finanzas y contabilidad en El Espinillar, el cuarto lugar fue el mío y me designaron a trabajar en finanzas, ahí pasé a la efectividad en la función pública.

- ¿Cómo era la situación de los salteños al momento de hacer aquel relevamiento en 2005?

– Era una situación bastante desesperante, veníamos de la crisis de 2002, era bastante calamitosa la situación en núcleos puntuales de la ciudad.

- En su condición de candidato presidencial, Tabaré Vázquez hablaba que en el país había un millón de automarginados del sistema, es decir, un tercio de nuestra población, y el desafío era reinsertarlos a la sociedad, ¿en Salto había gente en esas condiciones?

– Si, se notaba desde el hecho de encontrar personas mayores indocumentadas, lo que es una muestra cabal de que alguien está afuera del sistema porque ni siquiera la cédula de identidad tenían. Se imagina si un jefe de familia de 40 a 45 años no tenía cédula, sus hijos ni siquiera estaban inscriptos.

- ¿Esa situación se ha ido revirtiendo?

– Si, se fue revirtiendo, aunque todavía aparecen algunos casos. A finales de 2009 cuando se dieron aquellas tormentas grandes, en un pueblo del interior apareció una familia donde el único que tenía documento era el jefe de familia y los hijos y su señora no tenían, por lo que no tenían acceso a ninguno de los beneficios, como por ejemplo las asignaciones familiares, ni la nueva ni la común y corriente.

- ¿Cómo fue implementar el Plan de Emergencia en Salto?

– No contábamos con ninguna estructura, nos dieron un local en la intendencia que ocupamos hasta el día de hoy, trabajábamos en base a voluntarios, en acuerdo con el PIT CNT, con AEBU, tuvimos mucha ayuda de parte de Magisterio, pasantías con estudiantes de Ciencias Sociales, al Instituto de Formación Docente tendríamos que colocarlo en primer lugar si tuviéramos que numerar de alguna forma la ayuda recibida porque salía el estudiantado completo a hacer visitas en los primeros tiempos del Plan de Emergencia. Así mismo no se pudo visitar a todos quienes estaban inscriptos.

- ¿Los Planes eran otorgados en Montevideo?

– Claro, pero había un algoritmo que estaba dado por la entrevista donde incidía estudios, ingresos y habitación. Además, no era lo mismo un desocupado con preparación universitaria que un desocupado analfabeto, entonces el algoritmo marcaba esa diferencia.

- Hay mucha gente que por decimales quedó afuera del Plan de Emergencia y se quejó contra los criterios del Ministerio, ¿cómo tomó esa crítica?

– Nunca lo tomé como algo personal porque había explicaciones, pasa que es difícil explicarle a una persona que está pasando una situación de pobreza que hay otras personas más pobres que él, por ejemplo. Hubo errores también, pero en el caso de aquel que no ingresó por poquito porque el algoritmo en vez de 9,84 le dio 9,90 y que por ese 0,6 no ingresó, explicarle técnicamente cuando la gente tiene necesidad no es fácil. Pero había que poner una línea que marcara el final aunque podía resultar injusto, pasa que con ese criterio si se va ampliando la línea se llega a la clase media.

- Cuando se comenzó a pagar el ingreso ciudadano surgió la crítica que los beneficiados del Plan gastaban su dinero en celulares, electrodomésticos y ropa en vez de cuestiones realmente necesarias en una familia en situación de indigencia. ¿Cómo observaron esa situación?

– Es evidente que hubo compra de celulares, somos animales de consumo. O sea, alguien que está por fuera del sistema pedirle que se ajuste exclusivamente a lo que debería ser normal… pero en la mayoría de los casos fue gente que recibió el monto y se notó que hubo muchas casas que fueron arregladas, muchos techos colocados, que fue la mayoría.

En definitiva respecto a esa crítica puntual, tendríamos que haber tenido un ejército para controlar, pero no hubo un tutelaje, lo que si hubo fueron contraprestaciones que se le marcaron buscando la reinserción. Por ejemplo, Trabajo por Uruguay no es un programa de trabajo, es un programa de reinserción social a través del trabajo. Las Rutas de Salida, hoy Uruguay Integra eran también programas talleres de reinserción social, porque si hablamos que había un millón de personas que estaban por afuera del sistema, lo estaban en todo sentido, hasta moralmente en el hecho que les daba lo mismo comprarse un celular que cosas que realmente necesitara, no tenían un parámetro de qué era lo mejor.

- Otra de las críticas que aún se escucha refiere a que el Plan de Emergencia llevó a que los beneficiados dejaran de buscar trabajo por temor a perder el Plan, de hecho, productores hortícolas y citrícolas se han quejado que han perdido mano de obra.

– Si en el día de hoy estuviera el Plan de Emergencia vigente, un hogar tipo de un matrimonio con dos hijos para perder el acceso al Plan de Emergencia debería estar cobrando líquido alrededor de $ 8.500, no creo que alguien dejara de trabajar para cobrar $ 1.900 pudiendo ganar 8 o 9.

- ¿Así que la faltante de mano de trabajo no se dio por el Plan de Emergencia?

– No, para mí no se dio, porque no es que aquel que trabajara no tenía Plan de Emergencia, no, aquel que trabajara y ganara más de una Base de Prestaciones por integrante de núcleo familiar, y estamos hablando de hogares promedio que integraban el Plan de Emergencia de 5.3 personas por hogar, o sea que un hogar hoy tendría que estar ganando alrededor de $ 15 mil para que no se accediera a los casi dos mil pesos que se pagaba en el Plan.

- Más allá de ir resolviendo el tema de la indocumentación, ¿se ha rescatado a esa gente que se aisló del sistema como decía Vázquez?

– Siempre hay un pequeño porcentaje que no es políticamente correcto, con cuadro de adicciones y otros cuadros patológicos que son irrecuperables, pero aquellos núcleos que estaban constituidos como en un esbozo de familia, padre, madre, hijo o de repente madre sola con hijos a cargo, esas si fueron incorporadas al sistema. No se si habrán podido salir de la pobreza porque los medios de repente no le daban para obtener trabajo que le deparara un mejor nivel de vida, pero eso si, cambió la mentalidad.

- En su momento se diferenció entre pobreza e indigencia, desnudando una realidad que se vivía a diario pero de la que tal vez no se tuviera conciencia como sociedad. ¿Cómo se encuentra Salto en esa temática?

– La indigencia se hablaba desde el punto de vista económico, hoy en Salto a enero de 2011, hubo 904 tarjetas en total que se le debió duplicar el valor porque son hogares que están por debajo de la línea de indigencia. O sea que aún hay gente que está mal entre los males, y de repente hay muchos hogares que no se le duplicó pero que habría que habérsele duplicado. Lo que pasa es que siempre que desde una oficina se determinan los parámetros se pueden cometer injusticias.

- Luego de dos años de vigencia se decide cambiar al Plan de Equidad, ¿la gente que estaba en el Plan de Emergencia en Salto pasó directamente al de Equidad o se hizo una revisión previa de cada caso?

– La revisión del Plan de Emergencia estuvo dada en cada uno de los meses porque como decía, se cometieron errores y una vez constatados esos errores se informaba y se daba de baja. Los que cobraron hasta diciembre de 2007, en el 2009 se les entregó la nueva tarjeta alimentaria del Plan de Equidad, en enero de 2008 pasaron a cobrar la nueva asignación familiar aquellos hogares con menores a cargo y aquellos mayores de 65 años que no tenían jubilación pasaron directamente a cobrar la ayuda a la vejez, que es el equivalente a la pensión a la vejez lo único que es a los 65 años.

- En Salto habían cerca de seis mil hogares beneficiados por el Plan de Emergencia, ¿cuántos hay con el Plan de Equidad?

– Seis mil hogares fue el tope máximo, terminamos con 4.800, al Plan de Equidad, asignaciones familiares a abril de 2010, o sea, un año atrás, hay 8.653 hogares.

- ¿Se abrió la franja para admitir a más hogares?

– Si, si, es más, mucha gente que había sido visitada por el Plan de Emergencia y no tuvo acceso a él, ingresó directamente al Plan de Equidad a través de asignaciones familiares.

- El cambio de gobierno, pese a continuar el Frente Amplio en el mismo, ¿significó algún cambio de rumbo en el MIDES?

– La línea ministerial no ha cambiado, cambió la persona pero los lineamientos siguen siendo los mismos, la erradicación de la indigencia y el combate a la pobreza, buscando bajarla a un dígito, esos son los lineamientos macro. Los lineamientos micros son asignaciones familiares, ayuda a la vejez, tarjeta alimentaria, apoyo a emprendimientos productivos, alfabetización de adultos, todas esas son formas que coadyuvan para cumplir con nuestros lineamientos programáticos.

- El 7 de enero el intendente Coutinho hizo público algunas cifras provenientes de la Oficina de Planeamientos y Presupuesto (OPP) que en algunas cifras dejaban a Salto en comparación con los demás departamentos muy mal (penúltimo en PBI per cápita; último en llegada de nuevas empresas; 15º en empleo; 25% de pobres; 11º en cobertura de salud; 15º en población sin instrucción; 14º en red vial…). ¿Ustedes coinciden con esa evaluación?

– Hablando pronto y mal, ¿qué tenemos? La zafra de la naranja, algo de arándanos, el frigorífico (La Caballada), el turismo y los empleos públicos. Salvo el frigorífico, no hemos tenido una fuente de trabajo genuina o algo afectado a la producción… es de Perogrullo que es así nomás.

- Es decir, si el panorama es tal como lo plantea la OPP termina repercutiendo en el trabajo que deba realizar el MIDES en Salto.

– Efectivamente, si hubiera inversión genuina y generación de un trabajo digno y bien remunerado, nuestra tarea sería mucho menor. Es claro que nuestro trabajo es atender a los más desfavorecidos de la sociedad y bueno, cuantos más desfavorecidos haya, más trabajo tendremos. En cuanto a esa relación de Salto con otros departamentos, no conozco esas cifras, pero si el intendente las manejó públicamente y nadie le salió a decir, “no señor, está faltando a la verdad”, lo tenemos que dar por bueno.

- ¿Con qué cifras sobre pobreza y desempleo en Salto se manejan ustedes ya que por lo visto no son las de la OPP?

– Nosotros en el MIDES nos manejamos con los datos que nos proporciona la Dirección Nacional de Evaluación y Monitoreo del propio MIDES que toma datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

- ¿Qué otras tareas realiza el MIDES en Salto?

– Respecto a Emprendimientos Productivos ahora en abril se va a fijar la fecha de inscripción para emprendimientos que seguro saldrá en el mes de mayo. Uruguay Trabaja comienza en mayo en Salto y en julio en Constitución, se va a estar trabajando también en abril con diferentes organismos públicos con el tema del dengue y de la zoonosis.

Después tenemos toda la cuestión de género, los temas de equidad racial, la no discriminación por orientación sexual, todas esas también son tareas del MIDES. Ayer tuvimos una importante actividad concerniente al racismo, ya hemos tenido en la Sala Teatral de El Andén un ciclo sobre diversidad sexual, tratando que la gente entienda que por la orientación sexual no quiere decir que se sea buena o mala persona.

Nota de Leonardo Silva

 

PERFIL DE OSCAR GARAVENTA

Está “felizmente” casado, “tengo un hijo de 18 años… tuvimos otro que lo perdí pero sigue estando”. Siempre vivió en el Cerro, “soy hincha de Cerro” y de Peñarol. Es del signo de Libra. De chiquito quería ser jugador de fútbol, de hecho, jugó en las inferiores de Cerro.

Por esas rebeldías de juventud, terminó el “liceo después de grande con la intención de hacer profesorado de matemática, pero cuando terminé el liceo no tenía ganas de seguir”.

“La carne” es su comida preferida. Camina más por sentido común que por hobby, “mi vida es muy sedentaria”, aclara. Como dato curioso, almuerza todos los días a las 7 de la mañana.