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¿De las crisis nacen oportunidades?

Coronavirus

Nos preguntamos por qué llegó esta epidemia, para qué, sin duda algún significado tiene. Esta paralización del mundo sucede por algo, más allá que se pueda pensar que alguna potencia mundial creó el Coronavirus para debilitar el mundo. Un virus que cambió de la noche a la mañana a la sociedad, a la comunidad, al barrio, al país, al mundo. Las personas dejaron de circular, los aviones dejaron de volar y todo aquello que era urgente, inmediato se tuvo que adaptar, esperar, calmar. El ruido le dio espacio al silencio, las aglomeraciones al encuentro con uno mismo, con la familia. Aquellos que se sintieron dioses, están entendiendo, que el principio es igual para todos, el nacer, el final también, el morir. La muerte se volvió más visible, la fragilidad del mundo también. Dentro de todo este nuevo mundo, se comenzó a entender que no es necesario tanto, para vivir y con ese entendimiento renació la esperanza, la fe, la resignación y algo que quizá se había olvidado, la solidaridad, en contraposición de aquellos que en un principió, cuando el miedo se adueñó de la situación quisieron acaparar todo para sí, alimentos, útiles de limpieza, y ese producto que se convirtió en el tesoro escondido llamado alcohol. Hoy las personas volvieron a rezar, volvieron a contemplar una flor, una planta, un amanecer, un atardecer, otras tantas se desvelan por la noche con miedo, temor, por el que sucederá mañana. Históricamente las crisis han traído, han dejado cosas buenas, quizá este sea el porqué de esta pandemia mundial que comenzó en uno de los países más influyentes del mundo, será casualidad?
Adriana Martínez

 

Para el Padre José García, vivimos un llamado “a rasgar nuestros corazones y no nuestra vestiduras, a cambiar desde el interior y no en la apariencia”

“Todavía estamos sorprendidos”

Por su parte, el Padre José García, párroco en la Catedral San Juan Bautista, definió a este tiempo de cuarentena como “tiempo de despojo para reprogramar la vida”, y dijo que “a veces nos encontramos con quienes dicen: qué tiempos estamos viviendo… Sí, es verdad, qué tiempos, pero todo tiempo que nos toca vivir es una oportunidad que Dios nos regala para reaprender la vida y haciendo conciencia de ella tener la capacidad de una mirada crítica y el coraje de encarar los cambios necesarios…”.
-Otros entrevistados coinciden que hasta ahora nos caracterizaba el individualismo y que esta situación puede contribuir a que eso cambie…¿Qué piensa?
Vivimos en un mundo plagado de fuertes, mezquinos y desconocidos intereses, en una cultura de la satisfacción personal totalmente autorreferente y egoísta; en una sociedad de la información que desinforma y que nos presenta “valores” que movilizan nuestras vidas y las decisiones existenciales pero que no son capaces de dar un sentido de plenitud y realización personal a nuestras vidas y, por ende, nos gana el cansancio, el aburrimiento, la queja, y como consecuencia el sinsentido que nos lleva al emprobrecimiento de nuestras vidas y de nuestros vínculos existenciales. Desde hace algunos meses veíamos en los medios de comunicación cómo se extendía la epidemia del Covid 19 y lo vivíamos como algo muy lejano pero llegó, tocó e impactó nuestras vidas sacudiendo nuestra rutina fuertemente…
-Lo cierto es que la vida cambió… Padre José García [1]
Sí. Hemos vivido estas semanas entre el pánico, la necesidad de tomar decisiones que no estaban en nuestros planes, las pérdidas de ciertas seguridades, la incertidumbre y el desconcierto, el cuestionamiento de nuestra manera de vivir y los miedos por el presente y el futuro… Pero, ¿cómo aprender de esta situación?, ¿cómo hacer de ella un camino de purificación y de esperanza, no solo personal sino también social, cultural, económico, espiritual y ecológico? Muchas preguntas para un momento donde todavía estamos impactados por lo que estamos viviendo, el shock todavía no se ha podido elaborar, estamos tratando de ubicarnos de nuevo en este mundo tan poderoso y tan frágil…No podemos dejar de reconocer que todavía estamos sorprendidos, no caemos de nuestro asombro por lo que nos está sucediendo ante la llegada de esta pandemia que por momentos nos presenta diferentes y hasta contradictorias lecturas acerca de lo que estamos viviendo.
-Justamente, ¿qué lectura hace usted de estos días de quietud generalizada?
Estos días de silencio, de calma, de soledad, días que transcurren a un ritmo diferente, hacen que surjan desde nuestro interior sentimientos, pensamientos que nos ponen de cara o de frente a cómo estamos viviendo o en qué y de qué forma estamos gastando nuestra vida; aparecen viejos rencores no sanados, experiencia de plenitud vividas y olvidadas, proyectos pospuestos, etc. Para nosotros, cristianos, este tiempo de cuarentena nos llega en lo que llamamos el tiempo de cuaresma, un tiempo de cuarenta día donde los cristianos escuchamos fuerte el llamado interior a la conversión, a rasgar nuestros corazones y no nuestra vestiduras, es decir a cambiar desde el interior y no en la apariencia. Ya en la antigüedad cuando el pueblo de Israel fue conquistado por el imperio Babilonio y llevado al exilio, vivió una dolorosa enajenación de su vida y costumbres, y donde entró en crisis su fe y su religiosidad; pero poco a poco tuvo la capacidad de que toda esa situación se transformara en la oportunidad de redescubrir su vida y su fe desde la interiorización de ellas. Este es un tiempo para descubrir desde esa interioridad personal nuestras riquezas y las de los demás…en medio de todo lo dicho y mucho más…¡cuánta riqueza redescubierta!
-De alguna manera, ¿todo esto sirve para fortalecer la solidaridad?
Y para darnos cuenta que para vivir no necesitamos muchas de las cosas por las que corremos, peleamos, perdemos tiempo, posponemos encuentros, gastamos dinero, abandonamos a la familia y a los amigos, criticamos… La solidaridad sí, esa que desde lo poco, con mucho esfuerzo y desde el silencio es capaz de multiplicarse y compartir el alimento para que no quede nadie con hambre…También la creatividad en las formas de comunicación que surge con nuevas propuestas para que tengamos posibilidad de encontrarnos o reencontrarnos de otros modos.
Tener presente al otro como un hermano y no como una amenaza porque compite, porque no me gusta, porque piensa diferente. El otro es alguien que me cuida y a quien tengo que cuidar, nos tenemos que cuidar mutuamente.
-¿Una reflexión final?
Estar aislados o distantes no significa estar encerrados, sino tener la capacidad de abrir no solo las ventanas de nuestras casas para airearlas sino también las ventanas y puertas de nuestro corazón, para aprender a mirarnos desde los otros y romper nuestro ser autorreferente.
Entender que la vida es un tesoro que si no la cuidamos se nos escapa de las manos rápidamente y que no hay nada que pueda detenerlo. Que mis acciones deben ser realizadas en conciencia porque de ellas depende, también, la vida de los demás… cuántas veces hacemos las cosas sin medir las consecuencias en los inocentes que la van a padecer… Que los hombres no podemos dar sentido a nuestra vida al margen de Dios. Que siempre tenemos una oportunidad para volver a empezar y hacer nueva nuestra vida dando cabida a Dios y a los demás en ella. En definitiva, más que un obstáculo esta situación que nos ha tocado vivir y que no hemos elegido, pero frente a la cual podemos elegir la manera de vivirla, es una oportunidad que se nos pone delante para que reprogramemos nuestra vida, nuestras opciones, nuestros valores, nuestros tiempos, nuestra relación con Dios y el cuidado de los demás. Todos tenemos la oportunidad pero en cada uno está el tomarla o dejarla. Los invito a vivir de verdad este tiempo como tiempo de esperanza y renovado compromiso para que los hombres y mujeres de este mundo vivamos como verdaderos hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Termino con una gratitud grande a quienes trabajan denodadamente en este tiempo y a quienes han sabido, con dolor pero con firme decisión, acatar las indicaciones que se nos han transmitido.
No se olviden, debemos cuidarnos unos a otros y por eso quédate en casa, pero no te cierres a las necesidades de tu hermano.

 
Lourdes Bellagamba: «Tal vez este virus vino a salvar al mundo y anosotros del individualismo, del egoísmo, del consumismo exacerbado»

Máster en Reiki e Instructora de Yoga

Lourdes Bellagamba es Máster en Reiki Tibetano y Kundalini Reiki. Instructora profesional de Yoga y terapeuta floral, además de guía vivencial y la primera docente de ley de atracción en Salto. También estudiante de Agronomía y actualmente cursando el último año de Psicología. Trabaja permanentemente en televisión, radio y prensa difundiendo la idea de que «somos creadores de nuestra realidad y podemos siempre hacer algo para estar mejor». Con ella y en estos términos dialogó EL PUEBLO sobre la actual situación que vive nuestra sociedad.

-¿Podemos hablar de una sociedad en estado de pánico?
Al principio sí hubo pánico, yo diría que por temor a lo desconocido. Pero tengo una sensación de que entendimos que si nos unimos como sociedad, de esta salimos. Los que dividen son los menos, lo que pasa es que son los que hacen más ruido, pero estoy segura que es mucha más la gente que se queda en su casa queriendo proteger a otro que la que le interesa sus propios intereses solamente. Tal vez, solo tal vez, este virus vino a salvar al mundo y a nosotros, del individualismo, del egoísmo, tal vez del consumismo exacerbado, tal vez nos lleve a valorar muchas cosas que dimos por sentado, incluso tal vez siento que nos empoderó.Lourdes Bellagamba [2]

-¿En qué medida pueden ayudar en esta situación las disciplinas que usted imparte?
Yo creo que el encierro sin duda está acentuando más todo lo que uno tiene dentro, aflorando esa sombra, esa parte oscura nuestra que si nos amigamos con ella y la miramos podemos integrarla y sanarla. Sin dudas que los talleres que dicto online ayudan a muchos pero no son de Reiki, sino de ley de atracción, de dónde posar la mirada para llevar la situación, de encontrar posibilidades, porque las crisis siempre son oportunidades de crecer…

-La hemos visto en redes sociales criticando la asistencia a sesiones de Reiki en momentos en que se pide no salir de la casa…
Sí, en cuanto al Reiki pediría a la gente que no asistan ni a sesiones, ni a iniciaciones del Reiki Tibetano donde el ritual de iniciación en una parte del mismo consiste en que te soplen la cara, por obvias razones eso no se puede hacer, así que en Reiki no quiero profundizar, excepto en Reiki kundalini, que se puede iniciar a distancia. Casi todos los reikistas somos responsables y paramos de trabajar.

-¿En cuanto a Yoga?
De yoga sin dudas están las clases online y las respiraciones, donde grabo videos gratuitos. La tecnología en esta situación está siendo de enorme utilidad. Yo he podido enseñar a gente de España, Italia, Argentina, Nueva Zelanda, estas ideas mediante zoom y se vienen talleres. Es obvio que ayuda, porque todo viene surgiendo por pedidos. Es impresionante cómo en este momento la espiritualidad sostiene…

-¿Cómo es eso de que «la espiritualidad sostiene»? ¿Qué ejercicios podría sugerir en ese sentido?
Yo diría que lo primero es saber que el encierro nos deja en carne viva, entonces reconozco que por ahí si alguien me dice algo bajo otra situación lo tomaría distinto, así que me observo y antes de atacar en puro estado de defensa, busco medir mis palabras y entender que es el mismo estrés generado por la situación. Invito a la gente a que se observe también, que respiren muy lento, inhalen y exhalen lento, eso va a ayudar a calmar al sistema nervioso que hoy por hoy está saturado todo el día de información, y no tenemos ni idea cómo deja eso el cerebro de acelerado, necesitamos como quien dice bajar un cambio y la respiración sería el camino más rápido. La técnica favorita mía para relajar es: soplo tan despacito como si tuviese una vela adelante, una vela que no puedo apagar realizando exhalación por boca. Después, en mi Facebook he subido videos sobre todo para la gente que tiene ataques de pánico, para ayudar a saber lidiar con la situación desde la respiración, dado que cuando se padece un ataque de esa índole se hiperventila y es necesario saber respirar correctamente de nuevo y que los seres queridos ayuden a sostener a quien pasa por esos episodios. El yoga es parte de la salud de un ser humano, yoga significa unión y qué bien que viene la gente que se está uniendo en las distancias dejando de lado partidos políticos, religión, etc., se unen para superar esto.

-Dijo en un momento que «las crisis son oportunidades de crecer»… ¿cómo explica eso?
Es muy loco, pero yo al virus le agradezco, porque estamos aprendiendo mucho de cada uno y nos hace dejar el egoísmo de lado y descubrir nuevas formas de conducirnos ante la vida, ojalá cuando pase el virus el aprendizaje se sostenga y sigamos recordando que todos somos uno.

 

«El último eslabón de la cadena pasa a nivel micro y tiene que ver con nuestras decisiones personales, de cómo nos cuidamos»

Lic. Mónica Adan da Silveira – Trabajo Social

La Lic. en Trabajo Social, Mónica Adan da Silveira, se desempeña en diversas tareas, entre ellas, como asesora en una cooperativa de viviendas y Movilizadora Comunitaria de la Comisión contra el Cáncer. Desde dichas actividades, presentó a EL PUEBLO su visión de la imprescindible contención que deben recibir las familias con menos recursos, que viven de su día a día, a las que es imposible pedirles que se queden en sus casas, porque es elemental trabajar, por lo que la respuesta del gobierno en ese aspecto «es vital».

Lic. Mónica Adan da Silveira [3]

Lic. Mónica Adan da Silveira

¿De qué manera ha venido repercutiendo en las áreas en las que se desempeña, la aparición del coronavirus y sus consecuencias?
Actualmente me desempeño como Asesora en cooperativas de vivienda y como Movilizadora Comunitaria de la Comisión contra el Cáncer.
En las dos áreas todo está paralizado, a nivel de Comisión nosotros trabajamos haciendo talleres de prevención del cáncer (mama, útero, colon y recto así como también trabajamos cuidados ante la exposición solar, tabaquismo, alimentación saludable y actividad física para prevenir obesidad), también hacemos instancias de asesoramiento por lo que se ha visto suspendido desde el 16 de marzo y hasta nuevo aviso. En las cooperativas de vivienda, se lo vive igual pero con la salvedad de que la incertidumbre en los plazos y entregas de documentación por falta de comunicados oficiales hace que se viva de manera más intensa. Hay entregas a inicios de abril que se supone se harán de manera online pero aún no llegan comunicados que brinden tranquilidad.
Como profesional, ¿divisa que las consecuencias pueden ser a largo plazo?
En función de la información que vamos disponiendo día a día, creo que todo depende del manejo de la crisis que atravesamos.
La necesidad de que las familias cuenten con recursos para poder sostener una cuarentena como tal, es imperiosa. A aquellas familias con menos recursos, que viven de su día a día, es imposible pedirles que se queden en sus casas porque es elemental trabajar, por lo que la respuesta del gobierno en ese aspecto, será vital. El brindar recursos materiales permite exigir una cuarentena como tal.
¿Cree en aquella máxima que sostiene que las crisis son oportunidades?
Creo que las crisis son siempre oportunidades, que podemos elegir para crecer. Crecer depende también de los recursos internos que hayamos desarrollado, de nuestra resiliencia y posibilidades materiales. Aunque también, esa elección no solo es personal, sino que dependerá de cómo se gestione esa crisis a nivel macro: Estado. El último eslabón de la cadena pasa a nivel micro y tiene que ver con nuestras decisiones personales, de cómo nos cuidamos, de cuánto respetamos los pedidos del Ministerio de Salud, de cuánto sostenemos la necesidad de tener a los niños o niñas dentro de casa.

 
Para el Sacerdote Luis Faccioli, «unirnos como seres humanos en busca de una salida a la crisis, es lo más lindo que puede ocurrir»

«Si no nos unimos, nos hundimos»

También sumó su aporte para este informe el Sacerdote Luis Faccioli. Nacido en la provincia de Santa Fe, Argentina, desde el año 2015 se desempeña como Párroco en la Parroquia Santa Cruz de nuestra ciudad.
-¿Qué reflexión le merece si le preguntamos cómo cree que está afectando socialmente esta pandemia?
Me paree que está afectando bastante. Por un lado me parece positivo que la gente tome los recaudos necesarios, porque es una enfermedad que merece respeto, porque realmente es una pandemia mundial. En algunas sociedades los tomó desprevenidos porque fueron demasiado optimistas. Es como el juego de los niños «Juguemos en el bosque mientras el lobo no está»… y el lobo está, así que si no tomamos los recaudos necesarios la situación se puede salir de control. No es bueno entrar en pánico pero tampoco ser optimistas de forma desmedida. Hay que acatar las medidas que indica el gobierno, porque es una manera de respetarnos entre nosotros, de ser solidarios. Que esta enfermedad va a llegar a más de lo que ya llegó, me parece que sí, pero si tomamos las medidas necesarias y acatamos las órdenes del gobierno podremos minimizar el mal que puede causar en Salto.

Sacerdote Luis Faccioli [4]

Sacerdote Luis Faccioli

-Desde su lugar en la sociedad, ¿qué percibe en la gente?
Por lo que escucho en la gente, hay personas que lo toman a esto con más esperanza y fe que otras. Pero nosotros creemos y esperamos que el Señor se acuerde de nosotros, que no nos abandone. Hay otras personas más pesimistas que muestran más miedo, pero es un miedo real, sobre todo personas mayores de 65 años. Creo que esto es un llamado a que no nos hagamos los vivos y no creamos que el lobo no va a llegar. Va a llegar sí. Entonces, si bien esta pandemia no tiene un alto índice de mortalidad, sí lo tiene de contagio. Yo invito a la fe, invito a creer en Dios, a tener esperanza…
-Esperanza, algo de lo que el Papa viene hablando mucho…
Sí. Le preguntaron al Papa si era optimista y él dijo que más que de optimismo prefería hablar de esperanza…
-¿Esperanza en qué?
Esperanza en que vamos a salir adelante, en que la sociedad se vuelva más solidaria y más atenta con el otro. Esperamos que esto sea un aprendizaje nuevo, porque si bien solemos ser solidarios, también cuidamos mucho lo nuestro, y esto es un llamado también a las empresas, a no tener miedo a perder, es una lucha de todos, y el que más tiene tendría que compartir con el que tiene menos. El que más tiene siempre tiene un resto, pero el que vive día a día, si no sale a hacer una moneda, no tiene para comer. Así que esto tendría que servir para repartir con el que menos tiene. Esto es para las personas que creen en Dios y para las que creen solo en el hombre, en la humanidad, juntos podemos salir adelante y crear una sociedad nueva.
-¿Cree que pueden nacer nuevas oportunidades de una crisis como esta, o dicho de otro modo, que se puede rescatar algo positivo?
Sí, porque está comprobado históricamente que de las grandes crisis, por ejemplo de las grandes guerras, si bien mucho se pierde, pueden surgir cosas nuevas, ideas nuevas, inventos nuevos, porque el ser humano cuando está acorralado, como cualquier animal salvaje, encuentra la manera de escapar. Las crisis nos ayudan a salir de la rutina diaria y unir ideas, a pensar juntos, proyectarnos juntos, como se está haciendo ahora, superando brechas y diferencias. Superando si este es comunista o capitalista, de este partido o del otro, si es religioso o no, si es católico o ateo, juntos unirnos como seres humano en busca de una salida a la crisis, eso es lo más lindo que puede ocurrir. Porque si no, cada uno queda en su reducto y desde ahí pelea, y eso no es bueno. La crisis ayuda a superar diferencias, nos ayuda a cinchar el carro para el mismo lado, porque se nota en la sociedad que a veces cada uno arrima agua para su molino, por no decir su partido o su cuadro, y se olvida de los demás. Si no nos unimos, nos hundimos. Tenemos que superar las crisis a través del esfuerzo común, mancomunado, donde queden de lado las diferencias. Eso es lo positivo de una crisis, si bien se pierden vidas, dinero… Pero cuando está en juego la vida humana, lo material queda de lado y nos unimos para vencer esta batalla, que es peor que una guerra con armas convencionales, porque en la batalla convencional vemos donde está parado el enemigo, y acá no.
“Los seres humanos somos tan perfectos, que venimos programados para reaccionar rápidamente frente a una amenaza”

Lic. Silvia Correa – Psicóloga

EL PUEBLO dialogó con la Psicóloga Silvia Correa, quien nos expresó la importancia del mantenerse “activo” ante la actual situación de “encierro” por la que atravesamos, ya que el mismo, y el “aislamiento”, pueden generar la sensación de pérdida de libertad, apareciendo, también, los sentimientos de aburrimiento, ambivalencia, tristeza, frustración, etc., a los que hay que hacerles frente. Por tal motivo, sugirió una serie de tareas para desarrollar en el hogar y sobrellevar de mejor manera el momento.

¿Cómo afectan a la vida cotidiana, situaciones como la que estamos viviendo con el coronavirus, desde el punto de vista psicológico?INFORME Lic. Silvia Correa [5]
Es un cambio drástico en la vida cotidiana, los seres humanos somos seres sociales, rutinarios y nos gusta la previsibilidad. En realidad, la vida es incertidumbre, armamos nuestra realidad de forma tal, que pareciera que no, que todo es previsible.
Lo primero que surge es el miedo, miedo a una amenaza, miedo por lo económico, miedo de morir, uno mismo o sus seres queridos. De un día para otro, cambia abruptamente la rutina, caen los proyectos, caen los planes del futuro, sentimiento de frustración.
Puede aparecer el enojo solapado, enojarse con los que exageran, enojarse con quiénes no cumplen la cuarentena, cuando en realidad el enojo es por la sensación de perder el control de su vida. Desorganización, se cae todo, pierdo el control, hay que reprogramar la agenda pero no se sabe para qué fecha, caos.
Otros sentimientos frente a la situación son: Aburrimiento – dejarlo que transite, después del aburrimiento surgirá algo nuevo, somos muy creativos. Ambivalencia – sentir alivio porque por suerte voy a estar en mi casa, y a la vez, tener miedo por cuánto tiempo va a durar el aislamiento. Tristeza – también dejar que transcurra, no taparla. Es bueno poder compartirla con alguien de confianza. Si perdura en el tiempo, consultar. Sensación de encierro – el aislamiento puede generar la sensación de pérdida de libertad, tener en cuenta que son medidas transitorias. Utilizar los medios de comunicación existentes y mantener las redes. Sentimiento de soledad – sobre todo personas que viven solas, el no poder socializar fuera de casa, aparece este sentimiento. Utilizar teléfono o internet para mantener contactos afectivos. Ansiedad – situación anormal puede provocar conductas o pensamientos desagradables, mantenga una rutina, organícese con nuevos hábitos.

¿Por qué se tiende, por lo general, al pesimismo, a la paranoia -si se puede catalogar de ese modo, la actitud-, ante circunstancias similares?
Los seres humanos somos tan perfectos, que venimos programados para reaccionar rápidamente frente a una amenaza. Reaccionar, o sea, no razonar. Rápidamente el cuerpo se prepara para lucha o huida, a veces utiliza el congelamiento. Lo ideal sería, se enciende la alarma, el cuerpo se prepara, alerta, y luego resuelvo la situación. El problema es, que la amenaza a veces no es real, es imaginaria (información que nos llega, o nuestros propios pensamientos). El cerebro no discrimina esto, entonces la reacción es la misma. Se genera estrés y mucha ansiedad a lo que puede pasar en el futuro. Esto no es bueno, nos preocupamos, cuando en realidad hay que ocuparse. Y ocuparnos significa, estar en el presente. ¿Qué hago y cómo lo hago?
En lo cotidiano, se está en automático. Y esta situación totalmente nueva para todos, nos enfrenta a salir del automático y actuar.
Confiemos en nuestra capacidad adaptativa a nuevas situaciones.
¿Qué hago? Me cuido, el autocuidado, que ya debería existir, reaparece en la actualidad.
¿Cómo lo hago? En el presente, en cuarentena, si no es posible, actuar con todas las precauciones.

¿Qué recomendaría como profesional?
Las recomendaciones serían: mantener los horarios del sueño, no porque estoy en casa me acuesto a altas horas de la noche, las rutinas en el sueño son importantes; alimentarse bien y mantenerse hidratado; aunque no vaya a salir de su casa, quitarse el pijama o la ropa de dormir para evitar la sensación de discontinuidad; hacer una rutina de ejercicios físicos periódica en casa, hay un montón de videos en internet, y si no tienes internet, inventa una rutina, aunque sea estiramientos; acceder a la luz solar algunos minutos al día, aunque sea desde la ventana; las personas somos seres rutinarios, sociales y valoramos la previsibilidad. Tengamos presente que la pandemia en pocas semanas alteró todo esto; mantener las redes sociales de contención emocional mediante llamadas o medios de comunicación de internet; limitar los grupos de whatsapp con noticias catastróficas, mantener los que te hacen reír, siempre hay gente muy creativa con el humor; mirar las noticias sobre coronavirus, mediante fuentes confiables, al mediodía o a la tarde. Evitar que sea lo primero y lo último del día; ser considerado con uno mismo, la incertidumbre y la amenaza de la pandemia afecta nuestro estado emocional por más saludables que seamos; armar nuevas rutinas, los seres humanos tenemos la capacidad de reorganizarnos. Todos somos creativos, crear una nueva realidad y generar nuevos hábitos; si vive en espacios reducidos, sea flexible, ya es un esfuerzo para todos, niños incluido, mantener la cuarentena; si se siente muy nervioso, triste, ansioso o que la situación afecta alguna esfera de su vida, y no logra adaptarse a la situación, busque ayuda profesional.

¿De las crisis, nacen las oportunidades?
Totalmente. Si bien nadie desea tener una crisis existencial, es cierto que la creatividad, la capacidad de reorganización y la adaptación a situaciones nuevas, son inherentes al ser humano.
En las diferentes historias de vida, a muchos no lo han estimulado en este sentido, los creativos son los otros, los otros pueden, entre otros comentarios poco felices. Consecuencia de esto, está relacionada la baja la autoestima y no confiar en sí mismo.
Si no está pudiendo vivir la vida cotidiana en forma saludable, si no puede utilizar sus recursos internos para estar mejor. Busque un recurso externo, consulte con un profesional de la salud mental.