De profesión Maestra

María Esteva
Monchetti
“Marujita”

María Esteva Monchetti “Marujita”

La forma maravillosa de ser de María en la vida y como  docente, ha dejado un camino muy largo marcado con su entrega y convicción de lo que hacía.

Pero por otro lado  su desaparición ha determinado un vacío enorme en los familiares y seres que rodeaban a su entorno.

Marujita Esteva como la llamaban los que mucho la querían, tenía iniciativa para desempeñar su profesión. Tenía distintas formas positivas de desarrollarla, además de saber cosechar un gran compañerismo, por donde transitara.

Fue partícipe en la Comisión Directiva de la Asociación Española y maestra secretaria en la Escuela Nº 105 durante mucho tiempo, jubilándose con más de treinta años de trabajo.

Es su amiga de siempre Sara Curbelo, quien nos relata parte de su vida:

¿Cómo conoce a María?

La conocí en el año 1966 ya que como yo, también era maestra y coincidimos en la Escuela de Constitución.

De generaciones anteriores a la mía,  ella ya venía de escuelas rurales, que como todo  maestro que se iniciaba, comenzaba en una zona rural, además estaba en forma efectiva, yo solo por ese año.

¿Se trasladaban todos los días desde aquí?

No, yo tenía un familiar allí y Marujita tenía a la hermana, por eso nos quedábamos pero los compañeros, y algunos que tenían criaturas pequeñas, iban en ómnibus por la mañana, y se volvían en taxi.

Lo mismo pasaba con los maestros de Belén.

¿Cómo se hacen amigas?

Pasaba que ella trabajaba en el matutino y yo en el vespertino, pero la amistad más intensa comienza en el año 1974, cuando conformamos el plantel de profesores del Instituto Normal, hoy Formación Docente.

Tenía ella la especialidad de matemática, le encantaba y con una facilidad enorme,  yo la práctica docente, fue allí donde coincidimos mucho trabajando las dos juntas. Después de conocernos, no nos separamos nunca más. Fue como un vínculo que formamos.

¿Cómo era como profesora?

Excelente. Una docente de vocación. No tenía ningún problema de quedarse el tiempo que fuera necesario para explicaciones que favoreciera al alumno. Y de las veces que fueron a su casa a pedirle apoyo y ella sin ningún problema.

Además estaba en constante aprendizaje. Tal es así, que en estos últimos tiempos estudiaba informática y  tenía un profesor con ella.

Le encantaba computación y se comunicaba constantemente por internet con muchísima gente.

Estaba un poco limitada por razones de su inmovilidad, entonces tenía que usar bastón.

¿Qué la divertía?

Era adicta a todo lo cultural. A Marujita la veíamos ir a los conciertos de los grupos corales, era una fans de Cantares y de teatro no se perdía nada.

Me invitó por la época del ´80, a participar de la Asociación Española y allí compartimos muchas cosas.

Era ella muy trabajadora, de iniciativa, también de acompañarme en la época en que estaba yo en la  presidencia, en mi caso la primera mujer. De ir a visitar a otras filiales, en otros departamentos Marujita estaba pronta para ir conmigo.

Luego llega ella a la presidencia de la Asociación Española.

Otra de las cosas que le gustaba hacer, era viajar, y lo hacía siempre.

Ha viajado por América, Europa, por los Emiratos Árabes, solo le quedó pendiente y además siempre lo hablaba, Japón y la India.

Tuve oportunidad de hacerlo y coincidir en una excursión juntas en el año ´95, por toda la ciudad del este de Estados Unidos y Canadá, una compañera inigualable.

Una persona muy amable, y muy agradable. Siempre con el mismo temperamento, nunca estaba enojada, entonces estar a su lado, era un placer.

Visitar distintos lugares acá o simplemente salir a caminar, era un placer para ella, por eso es que cuando pierde la movilidad, fue un duro golpe. Al tiempo se fue a vivir con su hermana.

¿Cómo era su vida luego de la jubilación?

Era muy hábil en la parte artesanal.

Luego de jubilarse se dedicó a actividades, integrando grupos en la UNI 3.

Muy activa. Hacía artesanías variadas, podía ser en pintura, algo en rafia, y mucho más. Tenía habilidad manual.

El grupo contemporáneo de ella, era muy unido y de concurrir a las caminatas por calle Uruguay, compartir los fines de semana en alguna confitería. Era muy sociable.

Nosotros mismos, cuando veíamos que teníamos tiempo, nos juntábamos para tomar un té o un refresco. Yo me sentí siempre su amiga.

No tuvo hijos, pero si, se dedicaba de lleno a su sobrino y a sus sobrinos nietos.

¿Cómo se entera de su fallecimiento?

Tuve la suerte de hablar con ella unos días antes por teléfono y me encantaba porque ella se tomaba su tiempo cuando llamaba. Charlamos tanto porque era divina. No se olvidaba de mi cumpleaños  y si no podía ir y llevar un regalito, me llamaba.

Lo mismo pasaba en cada uno de sus viajes, donde se acordaba de cada uno con un regalito presente.

La noté con un poquito de tos ese día del llamado, se lo mencioné y me dijo:”si, ando con un poquito de tos, y no sé qué me pasa” y pienso que era un problema de corazón, porque ella se fue durmiendo muy de a poquito.

Me entero de su fallecimiento, por medio de un llamado de la Asociación Española. Y como toda persona amiga, cuando hemos pasado juntas tanto tiempo, sorprende y duele mucho.

¿Cómo la definiría?

Como una persona muy dinámica, docente de vocación y de primera, eso lo reconoce  todo aquel que fué su alumno, tanto los niños, como los jóvenes en el Instituto.

Con un temperamento cordial, maravilloso de amistad y de solidaridad.

La extrañé mucho. Es una amiga que se va y se recuerda siempre.

Con muchos valores que deberíamos imitar.







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