De querer y poder: la histórica lección que El Tanque le regala al fútbol salteño

En el 2017, El Tanque desembarcó en la Liga Salteña de Fútbol. Para beneficiar el legítimo derecho de Libertad de plasmar su retorno después de tantos años de ausencia, se abrió la puerta para nuevos ingreso.
Desde la Comisión Directiva de El Tanque, se analizó primero y se ejecutó después la pretensión. En ese mismo 2017, El Tanque ascendió de categoría y el año pasado por primera vez jugando en la «B». El hecho de última fue uno: al filo del descenso.
Sin embargo en este 2019 repuso filas. Recobró imagen. Fortaleció credibilidad y NUNCA EN TODO EL AÑO DEJÓ DE SER PROTAGONISTA, hasta que el domingo pasado batiendo a Tigre 1 a 0 en el Parque Dickinson, alcanzó el objetivo: llegar a la «A» del fútbol salteño.
EL PORQUÉ DE UNA LECCIÓN
Desde el club del Barrio Burtón, un caso singular, sin socios en la historia como parte de una misma situación: pasó por tres Ligas. La Comercial, Liga Agraria y ahora Liga Salteña de Fútbol.
Cuentan sus directivos actuales, con Juan Ferreira para liderar, «que no somos de tener egoísmos entre nosotros y sí, apuntar todos para el mismo lado.
Nunca nos movió otro fin que no fuese este.
No tenemos ni siquiera cien socios, eso es cierto.
Pero también decimos que al momento de necesitar que se sume hacia el club, el Barrio Burton no deja de estar».
En definitiva, ¿cuál es la lección de El Tanque?: el sentido de unidad en pro de un objetivo. Desde la llaneza de su gente, POTENCIAR AQUELLOS FACTORES QUE LE SON POSIBLES, dentro y fuera de la cancha.
A su vez con El Tanque se descartó de cuajo el llorisqueo, el no se puede.
ESA COMBATIVA MISIÓN
No arrió banderas. Directivos, técnicos, jugadores, hinchas, colaboradores, en una misma dirección. Una combativa misión solidaria.
Pero además, con otro aspecto no menor: nunca alcanzó el rol de cuestionador de jueces ni trasladó culpas.
Asumió y autocriticó. Es también parte de una lección.
Claramente El Tanque no llegó a la «A» en un barco a la deriva.
No fue producto de alguna generosa casualidad, repartidora de ilusiones.
El Tanque fue el campeón ascendido, de la dignidad bien entendida y mejor aplicada. Es necesario admitir su realidad, que además termina refrescando a la Liga Salteña de Fútbol.
El Tanque es un aporte.
Así hay que tomarlo. No por una cuestión de pasiones colectivas en su encendido barrio, sino porque es tributo a una justicia sin disfraz.
La de El Tanque.
El de la histórica lección.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-