«Debemos estar unidas en todos los aspectos de la vida y no solamente en lo que se entiende por ideología política»

Mónica Silva – Presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto

La Presidente de la Asociación Agropecuaria de Salto, Mónica Silva, dialogó con EL PUEBLO tras conmemorarse un nuevo Día Internacional de la Mujer, resaltando que, no hay que separar, ni dividir, y que espera que el siglo XXI, «sea el siglo de la mujer y el hombre, juntos». INFORME Mónica Silva
¿Cómo se ve liderando la Asociación Agropecuaria de Salto?
Me siento muy bien; muy acompañada por la otra mujer que está con nosotros formando parte de la directiva, Mabel Bourdin, y Clara Dubos, Clarita, que es la Secretaria. Porque, es cierto, hay diferencias entre hombres y mujeres, pero por suerte, en éste equipo, con los hombres, me encanta como nos llevamos y como estamos haciendo las cosas. Tratamos de que cada uno esté en lo suyo y empujando, ya que nadie puede hacer todo sólo; cada uno tiene su veta, lo que le gusta hacer, y sumadas esas cualidades, se llega a buenos resultados. Y por ahí vamos. Estamos llenos de proyectos por hacer, aunque a veces faltan recursos, pero, de igual forma, vamos a más. Nuestro trabajo es el trabajo de un equipo, que ojalá nunca se corte. El ambiente que se crea al momento del trabajo, es muy grato.
El compromiso con el gremialismo agropecuario, ¿proviene de familia, de su padre quizás?
No. A diferencia de lo que muchos creen, mi padre nunca estuvo en la Agropecuaria. Mi padre nunca participó de la Federación Rural, es más, hasta hubo momentos en que por asuntos políticos estuvo enfrentado (risas). Además, por la misma actividad comercial de él, al tener escritorio rural, consideraba que no debía participar. Pero sí quien estuvo fue mi abuelo, Casimiro Silva, y mi tío abuelo, su hermano, José Vitoriano Silva, cuyas fotografías vemos en esta sala. Por lo tanto, algo hay en la sangre.
Debo decirte, aunque ya lo he mencionado en otra entrevista, que papá antes de fallecer supo de mi posible designación como presidente de la Asociación, llegué a comunicárselo, aunque aún no había asumido. Para él fue un orgullo, quedó bastante satisfecho.
¿Alguno de sus hijos continúan con la tradición?
Mis tres hijos se dedican a otra cosa, si bien aman el campo, me consta. Lucía, por ejemplo, que vive en Chile, cuando viene, con pocos días de tiempo, por lo general, de igual forma va al campo a tomar el aire, y eso que parece que surge de la tierra y que hace que se sienta parte de ella. El sentimiento está latente. Lo tienen asumido, hay amor por su tierra. Que, debo decirlo, proviene en parte importante por su abuelo, mi padre, él les inculcó el amor al campo.
Le toca liderar la institución en una época de cambios pero, al mismo tiempo, en un cambio de época, donde la mujer asume cada vez más responsabilidades de poder; ¿cómo lo canaliza?
Con una esperanza y una alegría tremenda. Todos estos días he estado pensando mucho en el rol de la mujer, y, hay veces que, no me gusta definirme como feminista, porque, desafortunadamente, lo han transformado en algo violento, desde mi punto de vista. No es necesario el ataque constante al hombre por el hecho de serlo, acusándole de machista. Que los hay, los hay, nadie puede negarlo; pero, al mismo tiempo, están de los otros. Y, muy lejos está de mí está actuar de esa manera. Caray, tuve un padre, tengo marido, hijos, que han sido, son y serán parte de mi vida, entonces, cómo voy a compartir odio. Otra cosa es defender el derecho de la mujer, que creo que, lo podemos hacer comprometiéndonos, participando y demostrando que estamos en un plano de igualdad, uniendo, no dividiendo. Ya que las mujeres, por lo general, somos solucionadoras de conflictos.
Las mujeres debemos aprovechar nuestro día, no sólo para reivindicar nuestros derechos, que los tenemos y muchos, repito, en un plano de igualdad con los hombres; sino también, para apoyarnos en el sentido de llamar a aquella amiga que hace tiempo no llamamos, estar con aquél ser querido que hace tiempo no vemos. Eso también significa vivir el Día de la Mujer. Lo creo así. Debemos estar unidas en todos los aspectos de la vida y no solamente en lo que se entiende por ideología política, que es para lo que se ha usado y muchas veces mal usado esta fecha.
La política partidaria -en la que participó destacadamente hace algún tiempo-, ¿se asemeja con la gremial; son excluyentes?
Excluyente capaz sea porque, cuando uno conforma un grupo fuera del sector político, habemos de distinto pelo; cuando nos juntamos, por ejemplo en nuestro caso, estamos por encima del tema político partidario. En estos momentos estamos en tiempos de mucha efervescencia, obviamente, pero, creo que en este ámbito, estamos en un ambiente más amigable. La política es muy dura. Acá la cosa es más dócil. Existe más compañerismo, quizás.
¿En cuál de las dos actividades se ha sentido más cómoda?
En esta, en la gremial. Pero no reniego de lo que aprendí en política, porque creo que hoy estoy acá, por la experiencia y lo que aprendí de ella. La tolerancia, la aprendí allí; la Junta me hizo entender que pensar diferente no está mal y que hay que respetar al que piensa diferente.
¿El siglo XXI es el siglo de la mujer?
No separemos. Ojalá que sea el siglo de la mujer y el hombre, juntos.