Derrame de petróleo en el océano eleva la tensión entre Brasil y Venezuela

Recife (Brasil), 10 oct (EFE).- Las ásperas relaciones entre Brasil y Venezuela se han tensado todavía más con el gigantesco vaciamiento de petróleo que ha llegado a 132 playas brasileñas, un derrame que para el Presidente Jair Bolsonaro tiene origen extranjero y es fruto de una acción «criminal».
«Con toda seguridad hubo un derramamiento criminal de petróleo en la región costera.
Estoy casi seguro. No tenemos bola de cristal para descubrir rápidamente quién es el responsable por el acto criminal, pero tomamos las medidas», declaró este jueves Bolsonaro en un foro empresarial con inversores en Sao Paulo.
El mandatario brasileño evitó el miércoles, en diálogo con la prensa en Brasilia, especificar cuál era el país de origen del petróleo, aunque estudios preliminares de la petrolera estatal Petrobras apuntan a que podría proceder de Venezuela.
El crudo comenzó a aparecer en playas de más de sesenta municipios del litoral nordeste y ha provocado la muerte de tortugas marinas y aves y tiene en peligro a otras especies como el manatí.
«Es un asunto reservado», dijo Bolsonaro la víspera tras ser cuestionado por la prensa si la nación extranjera que estaba en el radar de las autoridades brasileñas era Venezuela.
De acuerdo con el gobernante, si fuese un accidente de un navío petrolero el crudo todavía estaría derramándose y la embarcación pediría ayuda o sería detectada por satélites, pero, a su juicio, se trató de un material «arrojado criminalmente» en aguas marítimas brasileñas.
No obstante, a pesar de la negativa de Bolsonaro para confirmar los indicios de que sea petróleo venezolano, el Ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, afirmó en una comisión del Congreso que «ese petróleo, muy probablemente de Venezuela, es petróleo que vino de un barco extranjero, navegando próximo a la costa brasileña».
Un día después de la hipótesis de Salles y casi al mismo tiempo que Venezuela repudió la acusación, otro miembro del gabinete de Bolsonaro, el Ministro de Minas y Energía, Bento Albuquerque, intentó apaciguar hoy los ánimos.