Derrotando la protesta

No faltará el futbolista que sostenga: «hay que estar ahí adentro».
Pero también, habría que considerar a quienes están afuera:»¿por qué no juegan más y reclaman menos?»
Al fin de cuentas, no es cosa fácil que una protesta varíe el pronunciamiento del árbitro o de los asistentes. Admitirlo, no es solamente una actitud de respeto a ese principio de autoridad, sino evitar el mal gasto de energía. Reclamar juega en contra de la concentración. ¿O no es así?
Lo cierto es que hoy, despunta la segunda rueda en la «A». Clave para ir resolviendo aspectos de futuro. No está demás, apelar a la ilusión.
Y la ilusión no es otra que DERROTAR A LA PROTESTA, por lo menos en la medida que se pueda. O bajarle el contenido. O que no se transforme en la gran razón, en medio de un partido donde la pelota a veces, es capaz de sufrir el destierro o la misma desolación.
Se trata de jugar. De eso se trata.
Que sepan NUESTROS jugadores que el reclamo afea el partido, hasta límites que de repente, ellos no lo admiten. Pero que además los Directores Técnicos, no miren para el costado. De ellos también depende la misión de ir REENCONTRANDO el fútbol desde el fútbol mismo.
E igualmente a los directivos les cabe una responsabilidad: es la imagen de la institución a la hora de afrontar un partido de fútbol. Que no caigan en la perezosa y gris indiferencia.
Por lo menos hoy, embarcarnos en esta aventura de soñar el desplome de la protesta. La iracundia de la reacción, por la reacción misma, no más. O por lo menos menos. Que ya sería algo.
En el fútbol, el fin es el de jugar. No de hablar. Se asemeja a una expresión almidonada, casi de infantilismo puro. Pero de vez en cuando, no está mal refrescarla. Lo obvio, no siempre es obvio.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-