Desde el alma: ¡Tigre!

La noche del ascenso a la “A”. Su gente. Su barrio. Su temple. Su querer.

Aquella novena fecha de la primera rueda del Campeonato Salteño de la temporada 2010, cuando Tigre derrotó a River Plate. Una imposición para que la historia no archive: fue la primera en la “A”. Dos años en el círculo mayor, después del ascenso en el 2009. Hasta que llegaría la hora del cuesta abajo, porque la prioridad en buen romance, apuntó a la construcción de la cancha. Desde el Dr. Tomás Green, la donación del terreno, hasta que llegaría el momento de la inauguración, mientras la sede se recortará por siempre en ese camino al Barrio Cien Manzanas, de tantos amaneceres, de tantas historias peregrinas y de tantos sueños irradiando.
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Jueves 6 de noviembre. La noche en que Tigre enfrentaba a Sud América. Tan solo empatando producía el ascenso. Pero barrió con la oposición, hasta alcanzar la ronquera del 6 a 1. Por eso, el grito de Tigre Campeón, brotó desde el alma. Se afincó en la cancha de Ceibal primero y se fue extendiendo mágico hacia el Barrio Cien Manzanas, que simplemente no durmió porque se volvió canto, pasión colectiva. Los objetivos a veces llegan para quedarse. Seguramente Tigre. Mientras las lecciones del pasado, le trasmiten esta dignidad deportiva, tan querida como disfrutable. A lo Tigre. Y desde el alma.

Aquella novena fecha de la primera rueda del Campeonato Salteño de la temporada 2010, cuando Tigre derrotó a River Plate. Una imposición para que la historia no archive: fue la primera en la “A”. Dos años en el círculo mayor, después del ascenso en el 2009. Hasta que llegaría la hora del cuesta abajo, porque la prioridad en buen romance, apuntó a la construcción de la cancha. Desde el Dr. Tomás Green, la donación del terreno, hasta que llegaría el momento de la inauguración, mientras la sede se recortará por siempre en ese camino al Barrio Cien Manzanas, de tantos amaneceres, de tantas historias peregrinas y de tantos sueños irradiando.

Jueves 6 de noviembre. La noche en que Tigre enfrentaba a Sud América. Tan solo empatando producía el ascenso. Pero barrió con la oposición, hasta alcanzar la ronquera del 6 a 1. Por eso, el grito de Tigre Campeón, brotó desde el alma. Se afincó en la cancha de Ceibal primero y se fue extendiendo mágico hacia el Barrio Cien Manzanas, que simplemente no durmió porque se volvió canto, pasión colectiva. Los objetivos a veces llegan para quedarse. Seguramente Tigre. Mientras las lecciones del pasado, le trasmiten esta dignidad deportiva, tan querida como disfrutable. A lo Tigre. Y desde el alma.

“La humildad para aprender”

“Cuando llego a Tigre me encuentro con un plantel numeroso, pero en algunos casos individuales con carencias. Hubo que trabajar para el mejoramiento de la técnica, para que luego fuera surgiendo  la condición de equipo.  Yo destaco la humildad para aprender del jugador de Tigre. No se llega a determinado fin, si no se reconoce que hay límites a determinados niveles. Que el plantel mejorase es parte del orgullo, pero también de la alegría que estamos sintiendo”.

(JUAN CARLOS “Cacho” MENDIETTA. El DT del Campeón. Un hacedor auténtico).

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