Desde hace siete años contempla el mundo convertida en mariposa

Hoy por: Jorge Pignataro 

7Ayer 17 de agosto se cumplieron siete años de la desaparición física de Marosa di Giorgio. A nuestro entender, como lo hemos dicho desde esta página en reiteradas ocasiones, y aunque se nos pueda tildar de “salteñistas”, la mejor poeta uruguaya de todos los tiempos.

Hace siete años murió Marosa, pero su obra crece cada día, y cada día se impone con más fuerza porque vale por sí misma, sin necesidad de que la autora esté detrás, impulsándola. La sola mención de su nombre sigue atrayendo, convoca y entusiasma.

En Salto, vemos con alegría que su memoria se mantiene viva a través de varias conquistas realizadas después de su muerte: la publicación del libro que dejara inédito (“Pasajes de un memorial al abuelo toscano Eugenio Médici”, Tomo Nº 11 de la Colección Escritores Salteños); la publicación del libro “El milagro incesante-Vida y obra de Marosa di Giorgio”, de Leonardo Garet; la inauguración de una “Sala Marosa” (inaugurada en Casa Quiroga justamente un 17 de agosto del año 2007) que atesora diversos objetos personales y libros de la poetisa; la creación de un “Grupo Amigos de Marosa”, hoy felizmente devenido en “Asociación Marosa di Giorgio”, que se propone entre otros objetivos el de revalorizar su obra; o la realización de una página web:

www.marosadigiorgio.com.uy, que significa una forma de adaptarse a los tiempos modernos en la difusión de un autor. 

Ojalá todo esto ayude a que podamos entender el verdadero valor de una obra que está a la altura de las mejores del idioma español; una obra creada enteramente por la sensibilidad y profundidad imaginativa de una hija de este Salto, que como reza la placa colocada por el Taller literario Horacio Quiroga en el Cementerio Central, “Desde el 17 de agosto de 2004 contempla el mundo convertida en mariposa” 

Homenaje a Barrios Pintos y presentación de “De Tierra adentro”

7-2El pasado jueves 4 de agosto, en la Sala Varela de la Biblioteca Nacional se desarrolló un acto de homenaje al historiador Aníbal Barrios Pintos, fallecido el 1º de junio de este año. Asimismo quedó presentado en la ocasión el primer tomo de su libro “De tierra adentro”, que Barrios Pintos no llegó a ver publicado. De una crónica del acto realizada por el salteño Alberto Prósper para su blog cultural “Salto y yo”, hemos extraído el siguiente pasaje: “Dicho acto contó con la presencia del Ministro de Cultura Ricardo Erlich, los Académicos Wilfredo Penco, Adolfo Elizaincin, Ricardo Pallares y Gerardo Caetano, la historiadora Ana Ribeiro; Carlos Liscano, director de la Biblioteca Nacional y el poeta Álvaro Ojeda. Luego de unas breves palabras por parte de la editora de Aníbal Barrios Pintos, hizo uso de la palabra el Presidente de la Academia Nacional de Letras Wilfredo Penco: “Aníbal Barrios Pintos fue un intelectual de primera y un amigo. Desde 1975, ocupó la silla Joaquín de Viana. Fue un Académico ejemplar que ocupó todos los cargos: Secretario, Tesorero, Vice-Presidente.

No rehuyó ninguna responsabilidad… Estimuló las publicaciones de la Academia, primero el boletín y luego la revista; instigando a los colaboradores y académicos a que participaran… Era un hombre que mezclaba la agudeza, la picardía y la ingenuidad, pero la palabra que mejor lo definía es trabajador… En vida legó su obra y biblioteca a la Academia Nacional de Letras que momentáneamente se almacenarán en la Biblioteca Nacional, en el archivo para los investigadores…Sus obras y sus papeles lo mantienen vivo”.

Posteriormente, tomó la palabra Carlos Liscano diciendo que se lo extraña a Barrios Pintos en la Biblioteca Nacional. “Todo el personal lo conocía. Su biblioteca estará ubicada junto a la de José Díaz y Amanda Berenguer, mientras esté en la Biblioteca Nacional. ..Recibir su biblioteca es una alegría, pero su ausencia es una tristeza”.

Luego, el historiador Gerardo Caetano se refirió a Barrios Pintos: “Cuesta mucho no encontrarlo a Barrios Pintos en la Academia, donde él no faltaba y era puntual… Luego de conocerlo personalmente lo aprecié mucho más.

Era un hombre entero, cabal y siempre tenía un nuevo libro por sacar…Era orgulloso de ser del interior, hincha de la gente del interior…Él se definía como escritor y periodista, le costaba reconocerse como historiador. Tenía una humildad real…Sus estudios fueron la escuela, el liceo y bachillerato de notariado…Los títulos que tenía Barrios Pintos, no se otorgan en ninguna Universidad…Era la persona que conocía más el Uruguay, sus cuentos sobre las fotos aéreas que realizó de las estancias y ciudades en el interior no tenían igual… Don Aníbal, a pesar de su humildad, era un gran historiador y un hombre generoso.

A pesar de sus entredichos con Pivel Devoto escribió una gran biografía sobre él, rescatando al mejor Pivel Devoto…Era un historiador con documentos y que construía desde el documento y siempre estaba registrando para un nuevo libro…Este último libro es una obra de referencia y de análisis. Un libro de un historiador tradicional pero es un libro moderno y que interpela…Verlo a Barrios Pintos era ver una convocatoria a la vida”.

Para finalizar, hizo uso de la palabra Ana Ribeiro: “Barrios Pintos no jerarquizaba, guardaba todo…Se enorgullecía de este último libro y decía: ‘sólo yo puedo escribirlo porque he recorrido todo el Uruguay, investigándolo y conociéndolo’…Empezó a escribir con 17 años en un diario y a los 20 dirigía una parte del mismo…No olvidaba que lo conoció a Borges en su casa, señalando en su biblioteca diferentes libros que tenía, completamente de memoria, estando ya ciego”. Finalizando, Ribeiro recordó el pedido que le hizo Barrios Pintos para esta presentación: “No me elogie demasiado, solo lo justo”.