Después del 3 a 2 a Liga Agraria ¿Ganar, no es acaso el valor supremo de una pretensión?

En los 7′ de juego, cuando Paolo Dantaz, mandó el derechazo al gol, que implicó el empate transitorio.
El mismo Paolo del frentazo, tras la habilitación de Carlos Vera y ya en el segundo tiempo, el instinto de goleador de Luis Leguisamo, para resolver con el tercer gol.
Y más allá del 3 a 2 de última y de esas dudas sembradas, casi lógica y bien naturales, un aspecto por sobre todos: el Salto que ganó.
En una fase como esta, claramente favorito con el Paysandú de Carlos Fernando Cabillón, ¿no es acaso ganar el valor supremo de la pretensión?
Sobre todo porque se trata de un combinado que llegó al estreno del campeonato, con un mes de acción previa, con una eventual merma potencial a partir de las ausencias específicas.
Los desniveles en la producción, los impactos adversos en la mecánica colectiva, parte misma de un listado de razones que no se apartan del fútbol.
Son parte irrenunciable de él.
De todas maneras, sobre todo en el arranque del partido y en los primeros 20′ del complemento, en que el equipo de Jorge Ariel Novoa respondió incluso desde lo estético, con saludable manejo de pelota, control territorial y sentido de la exposición estratégica, para gobernar de plano el juego.
EL DOMINIO DE ESA LENTITUD
Cuando llegó el tercer gol, esta vez por Luis Leguísamo, la sensación que Salto se jugaría todos los naipes a un desnivel definitivo. ¿Qué sucedió entonces que se fue perdiendo magia en la construcción y en la misma medida se limitaron los canales de ofensiva?
La disminución de influencia de Dantaz, fue factor persistente, pero además el equipo cayó en la vagancia de quedarse a mitad de camino, con la lentitud ganándole a la sorpresa, a tal punto que en los últimos 20′ Liga Agraria no padeció complejos defensivos y hasta se atrevió en más de un querer. A tal punto que Robert Fernández llegó al segundo gol.
Por lo demás, los tres puntos rescatados deben obrar como estímulo, sabiendo bien que mañana en la Heroica, Paysandú será un termómetro vital.
Porque es el Campeón del Interior y porque llegará a la escena, después de los cuatro goles a Guichón.
Salto tendrá que ir fortaleciendo la idea.
De arranque, validez de victoria y suma en la tabla, pero también el objetivo que no debiese ocultarse: potenciar el funcionamiento, apartar los males de la discontinuidad, para que lo estable ejerza supremacía sobre el mérito fugaz o transitoria.
Es la manera de alimentar la convicción.
No existe otro invento posible para alcanzar el mañana.
No lo hay.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-