Destacados visitantes rusos recibió Casa Quiroga

Presidente y Directora de la “Eriza Fundación Internacional”

Más que significativa actividad se vivió el pasado martes en la noche, cuando estuvieron en Casa Horacio Quiroga el Presidente y la Directora de la “Fundación Internacional Eriza”, Mikhail Zhuravlev y Elena Butrova. Desde Rusia llegaron especialmente a nuestra ciudad para conocer la cabeza de Quiroga tallada en raíz de algarrobo por el ruso Stéfan Eriza. Asimismo, presentaron un libro sobre la vida del escultor, primer libro escrito en lengua española sobre Erzia. En toda América sólo se dispone de treinta ejemplares; ahora Salto tiene dos: uno que fue obsequiado a Casa Quiroga y otro a la Regional Norte de la Universidad. Además, hicieron obsequio de un ejemplar de Anaconda y Cuentos de la selva editado en ruso en 1960. Una parte del acto consistió en la proyección de un documental traído por la Fundación sobre la llegada de Eriza a su patria. Este material también fue entregado a Casa Quirga.

Ante un auditorio lleno, hicieron uso de la palabra Leonardo Garet y los dos visitantes (mediante el traductor Eugenio Savriy, ruso radicado en Argentina).

La presentación de Garet: “En el corazón del algarrobo están las cenizas de Quiroga pero él se asoma a la superficie de la madera por la magia de Stéfan Eriza”.

Con estas palabras recibía el Prof. Garet (Presidente durante el anterior período de gobierno de la Comisión Honoraria de Casa Quiroga) los obsequios de mano del Presidente de la Fundación Eriza. En su discurso, Garet se refirió esencialmente a la vinculación entre Quiroga y el escultor ruso:

“Veintitrés años vive Stéfan Erzia en Buenos Aires y en ese tiempo, también alternaba entre Buenos Aires y Misiones Horacio Quiroga, que ya estaba siendo reconocido como uno de los principales escritores del idioma, estaba siendo reconocido a partir de 1917 con Cuentos de amor de locura y de muerte. En el 26 fue la apoteosis de Quiroga con Los desterrados. Entonces cuando llega Eriza –1927–, llega el momento en que Quiroga pontificaba en una tertulia de escritores y de artistas plásticos que se llamaba “Anaconda”.

Qué grado de amistad o de cercanía pudieran tener Quiroga y Eriza es algo que no está bien determinado. Pero sí es cierto que cuando Quiroga muere en 1937, un común amigo, Enrique Amorim, le solicita que haga esa talla. Invito a todos los jóvenes que no la conocen –prosiguió Garet dirigiéndose especialmente a los liceales presentes – vayan y la miren. Esa talla que está aquí en el mausoleo es de Stéfan Eriza. Amorim le solicitó esa talla para que fuera el cobijo ideal para las cenizas de Horacio Quiroga. Erzia trabaja dos días según dicen sus biógrafos Delgado y Brígnole y hace esa maravillosa escultura que es orgullo del Uruguay. Es la única que existe en el Uruguay de Stéfan Eriza, escultor de fama internacional. Y Eriza vino a Salto. Trae las cenizas de Quiroga en vapor de Buenos Aires a Montevideo, de Montevideo a Salto viene en tren, que viene parando en las distintas estaciones, en cada una de ellas se le hicieron apoteóticos reconocimientos y homenajes.

Pero a los dos los une cosas más profundas, como el impulso vital que insufla en todas sus creaciones. En el caso de Quiroga tratando de llevar a la letra lo profundo del ser humano, la intemperie del ser humano, que se ve de forma más desnuda o más gráfica cuando el hombre se enfrenta a los elementos; tratando de ver el mundo animal, de traspasar todo lo de noble y grandioso que tiene la naturaleza y llevarlo a sus cuentos. Y no otra cosa era lo que hacía Stéfan Eriza, trasladar también la grandiosidad del ser humano a la madera y al mármol, pero nosotros conocemos más su producción en madera. Pero Erzia también podía haber sido, por qué no, un personaje de Quiroga. Eriza vino a Buenos Aires en 1927, invitado por el entonces Presidente argentino Alvear; se iba a quedar por los días que durara la exposición, y se quedó veintitrés años. Y hay un personaje, Juan Braum, presentado en el cuento “Los desterrados”, que es alguien que fue a Misiones por cuestión de unas horas para ver las ruinas y se quedó veinticinco años. Entonces de alguna manera, no los unió sólo el impulso sino el ser hombres que vivían tan a la aventura, tan al descampado como esos personajes de Quiroga y como lo fue también la vida de Eriza, buscando el material noble que encontró en el algarrobo y el quebracho para hacer sus obras. Podemos decir entonces que fue esa amistad entre dos grandes lo que ha traído hoy a estos visitantes”.

Las palabras del Presidente Mikhail Zhuravlev: “es el escultor número uno del mundo…”

“Estoy muy contento de estar en este auditorio con ustedes. Quiero decirles que este es un lugar santo. En este lugar se unieron dos grandes artistas: Quiroga y Eriza. Ellos se complementaban uno a otro. Y el destino hizo que nosotros ahora, entre estas paredes, estemos hablando de estas dos personas. Nuestra Fundación es muy joven, tiene sólo tres años, es una fundación internacional y trabaja en todo el mundo. La meta de la fundación es la popularización de los trabajos de Eriza, juntar información y mostrar a la gente sus obras. Uno de los motivos de estar en Salto es que Leonardo Garet hizo un artículo para nuestro libro en español. Es el primer libro editado en español sobre la vida de Stéfan Erzia. Estoy muy contento que en esta ciudad haya personas entusiasmadas por la cultura y que respeten a nuestro escultor. Acá hay muchas personas mayores y hay mucha juventud. En este año Erzia tenía que cumplir 86 años. Un mes antes de salir el libro él falleció. Lamentablemente las personas que personalmente conocieron a Erzia y Quiroga son cada vez menos. Por eso me alegra mucho que los mayores puedan pasar la información a los jóvenes. Eriza trabajó hasta últimos momentos con el quebracho. Hoy en día es el escultor número uno del mundo, que pudo trabajar de esta manera con la madera de quebracho y algarrobo. Me alegra que en los países Uruguay, Paraguay y Argentina, donde hay quebracho, se pueda leer este libro en español. Lamentablemente por ahora se pueden presentar pocos libros para los lectores, pero me comprometo a traer más para las bibliotecas y las escuelas. Quiero felicitar a todo este auditorio y a todo el pueblo de Uruguay. También al pueblo ruso. Este libro nos hace más cercanos a un pueblo y otro”.

Las palabras de la Directora Elena Butrova

Butrova explicó principalmente aspectos del trabajo que realiza la Fundación en diversas regiones del mundo, los objetivos principales y algunos logros y planes de futuro. Transcribimos a continuación una parte medular de su discurso:

“A Stéfan Erzia le encantaba América del Sur. Hizo cerca de trescientas obras y la mayoría eran con madera de esta región. Están expuestas en los museos de Rusia y Roma. La meta más importante de la Fundación es hacer una colección de copias de trabajos de Erzia para poder exponer. Hace tres años estamos trabajando en América del Sur y ya hay una pequeña colección que próximamente se expondrá. En los planes de la Fundación está seguir trabajando en esta región para seguir juntando sus trabajos. Al regreso a Moscú ya vamos a hacer una exposición con los trabajos recogidos acá. Como Eriza vivió en Buenos Aires, fuimos, y cuando llegamos con este proyecto poca gente conocía sobre sus trabajos. Museos importantes de Buenos Aires tienen obras de Erzia y no las exponen al público. En la ciudad no hay ningún lugar que indique que ahí estuvo Eriza. La Fundación va a hacer todo el recorrido de los lugares en que estuvo Eriza y donde participó con sus trabajos. En una de las avenidas importantes de Buenos Aires había un trabajo suyo que estaba muriendo y la Fundación logró sacarlo de la vía pública, restaurarlo y en su lugar colocar una copia. Como vivió mucho tiempo en Italia, el próximo año nos vamos a dedicar a ese país, porque hay mucha gente que tiene trabajos de Erzia y les interesa mostrar. Finalmente quiero decir que la gente en Rusia poco conoce sobre Uruguay, así como ustedes tal vez conocen poco de nosotros, y cultura y arte es lo que puede unir  esos dos países en su conocimiento”.