Director del IPA recomienda que los inicios de los tratamientos se hagan a fines de agosto o principios de setiembre

En una reciente publicación del Instituto Plan Agropecuario, el Dr. Alejandro Saravia, director de dicha institución, se refiere a la problemática de la garrapata, la cual en esta época y dadas las condiciones climáticas (humedad y temperatura) afecta a los rodeos vacunos.
También señala que con la presencia de este parásito, se observa la posibilidad que aumenten los casos de tristeza vacuna. Entre otras cosas, Saravia realizó algunas recomendaciones sobre el tratamiento que se debe realizar a los vacunos de acuerdo a los tipos de microorganismos que originen la tristeza.
Entre las medidas de control apropiadas para que los animales no se vean afectados, recomendó la realización de los tratamientos tradicionales que los productores ya conocen que son baños de inmersión, aplicaciones pour-on o incluso inyectables a los efectos de no permitir que esas garrapatas se bajen y sigan infectando los campos, ya que la oferta de larvas es realmente importante.
Por otro lado se refirió a la enfermedad de la tristeza, que está asociada a la presencia de garrapata, indicó que muchas veces la gente no llega a identificar el parásito o sea que puede transmitir en etapas muy tempranas y eso hace difícil la visualización de la garrapata y lleva a que los animales aparezcan enfermos, con depresión, con fiebre, y obliga a tratar a esos animales con los antibióticos específicos.
El profesional indicó que hay zonas que son más problemáticas que otras y eso lleva a que los tratamientos se hagan más temprano.
Por eso recomendó que “los inicios de los tratamientos se hagan en el mes de agosto, a fines de agosto o principio de setiembre ya que esas primeras generaciones de garrapatas que se bajan son las que después contaminan los campos y nos hacen las diferentes generaciones y oferta de garrapata”.
Saravia manifestó que finalizando el verano y a comienzos del otoño es cuando mayor es la oferta de garrapatas, y “de ahí que los principales problemas aparecen en estos meses que siguen, febrero- marzo y también donde pueden aparecer en aquellos campos en que las garrapatas están infectadas con  anasplasma o piroplasma que son las enfermedades que nosotros llamamos tristeza, aparece en la mayoría de los casos y obliga a los productores a tratar ya que si no, puede haber muerte de animales”.
En el caso de tristeza, recomendó e tratamiento con piroplamicida a los efectos de combatir el parásito y en el caso de sospecha de anaplasma, tratarlos con antibióticos.
“Hay productos que tienen efectos contra las dos parasitosis, lo importante es asesorarse con algún técnico de referencia, con el objetivo de mantener controladas esas enfermedades ya que después de aparecido el brote los controles se tienen que hacer en base a estos antibióticos y crecen mucho los tratamientos, de ahí que la prevención de controlar la garrapata se hace importante a los efectos de no llegar a esta etapa donde se hacen controles pero claramente a costos mucho más altos”.

En una reciente publicación del Instituto Plan Agropecuario, el Dr. Alejandro Saravia, director de dicha institución, se refiere a la problemática de la garrapata, la cual en esta época y dadas las condiciones climáticas (humedad y temperatura) afecta a los rodeos vacunos.

También señala que con la presencia de este parásito, se observa la posibilidad que aumenten los casos de tristeza vacuna. Entre otras cosas, Saravia realizó algunas recomendaciones sobre el tratamiento que se debe realizar a los vacunos de acuerdo a los tipos de microorganismos que originen la tristeza.

Entre las medidas de control apropiadas para que los animales no se vean afectados, recomendó la realización de los tratamientos tradicionales que los productores ya conocen que son baños de inmersión, aplicaciones pour-on o incluso inyectables a los efectos de no permitir que esas garrapatas se bajen y sigan infectando los campos, ya que la oferta de larvas es realmente importante.

Por otro lado se refirió a la enfermedad de la tristeza, que está asociada a la presencia de garrapata, indicó que muchas veces la gente no llega a identificar el parásito o sea que puede transmitir en etapas muy tempranas y eso hace difícil la visualización de la garrapata y lleva a que los animales aparezcan enfermos, con depresión, con fiebre, y obliga a tratar a esos animales con los antibióticos específicos.

El profesional indicó que hay zonas que son más problemáticas que otras y eso lleva a que los tratamientos se hagan más temprano.

Por eso recomendó que “los inicios de los tratamientos se hagan en el mes de agosto, a fines de agosto o principio de setiembre ya que esas primeras generaciones de garrapatas que se bajan son las que después contaminan los campos y nos hacen las diferentes generaciones y oferta de garrapata”.

Saravia manifestó que finalizando el verano y a comienzos del otoño es cuando mayor es la oferta de garrapatas, y “de ahí que los principales problemas aparecen en estos meses que siguen, febrero- marzo y también donde pueden aparecer en aquellos campos en que las garrapatas están infectadas con  anasplasma o piroplasma que son las enfermedades que nosotros llamamos tristeza, aparece en la mayoría de los casos y obliga a los productores a tratar ya que si no, puede haber muerte de animales”.

En el caso de tristeza, recomendó e tratamiento con piroplamicida a los efectos de combatir el parásito y en el caso de sospecha de anaplasma, tratarlos con antibióticos.

“Hay productos que tienen efectos contra las dos parasitosis, lo importante es asesorarse con algún técnico de referencia, con el objetivo de mantener controladas esas enfermedades ya que después de aparecido el brote los controles se tienen que hacer en base a estos antibióticos y crecen mucho los tratamientos, de ahí que la prevención de controlar la garrapata se hace importante a los efectos de no llegar a esta etapa donde se hacen controles pero claramente a costos mucho más altos”.