Doctor en Medicina General

Juan Alberto
Salisbury Seijas

Juan Alberto Salisbury Seijas

Con su viuda Sara Devincenzio y su hijo Juan Pablo Salisbury

El doctor Juan Alberto Salisbury, oriundo de la ciudad de Montevideo, llegó a Salto no de forma casual.

Lo hizo en la compañía de su esposa salteña, Sara Devincenzio y sus tres hijos: Juan Pablo, Magdalena y Carolina, la menor, con tan solo dos meses de edad. Con una maleta cargada de sueños que supo luego conseguir: combinando el desarrollo profesional, con el familiar haciendo lo que le gustaba.

La localidad de Rincón de Valentín, fue la que le brindó la bienvenida, donde tuvo el Doctor Juan Salisbury, el placer y el compromiso de llevar adelante una policlínica, que muchas satisfacciones le brindó, junto al apoyo de todo el entorno de la misma.

Trabajó muchísimo por ella y actualmente se la reconoce por llevar con huella2mucho orgullo para sus vecinos y sus familiares, el nombre del doctor: Juan Alberto Salisbury.

Esta policlínica¸ fue la impulsora de lo que significaría su carrera, como un pilar para todo lo que la vida le deparaba.

Con su viuda Sara y su hijo Juan Pablo, lo recordamos de esta manera:

Sara, ¿Cómo se con con su esposo?

Nos conocimos en Montevideo por medio de una amiga que teníamos en común, siendo él estudiante de medicina.

Estuvimos unos cuantos años de novios y luego de casarnos, vieron los tres niños: Juan Pablo, Magdalena y Carolina.

¿Cuándo se recibe de médico?

Cuando nace Carolina, nuestra hija menor y es allí mismo que decide instalarse con toda la familia en la policlínica de Valentín, a 85 km. de la ciudad de Salto como médico rural.

¿Sabe usted el por qué de la elección de ser meédico?

Creo firmemente que nunca hubo una duda respecto a eso. La inclinación viene directamente por la rama familiar. Su padre era médico cirujano en Colonia, mi cuñado, junto a otros familiares. Actualmente sus dos hijos también lo son: Carolina y Juan Pablo.

¿Cómo se trabajaba en Valentín?

Excelente.

Se necesitaba un médico por los años ´80 allí, y él con sus 32 años, supo organizar esa Policlínica, contando con todo el apoyo de la gente de la zona, que fue fantástico.

Nos sentimos muy cómodos, y en cuanto a todo lo que necesitara, el Hospital se lo proporcionaba, dentro de lo que podía.

Los niños eran pequeños y se podía en aquel entonces vivir perfectamente afuera, en el medio del campo. Guardamos un recuerdo imborrable de lo que Juan vivió en Valentín.

Pasados los años y luego de retirarnos de allí, seguía él concurriendo, a realizar las giras de SAIS. Visitaba esta policlínica y seguía con destino a las otras de la zona.

Fueron momentos muy lindos los que hemos tenido, ya que veníamos con mucho estrés de vivir en Montevideo y llegar allí era como disfrutar de todo.

¿Cómo es que llega a trabajar a la ciudad?

-Pegamos el salto, llegando al centro de la ciudad y quedándonos definitivamente aquí.

huella4Trabajaba mucho Juan en el Hospital, en el CAM, en Ajupensal y  en Salud Pública. Era Director del Hogar de Ancianos de calle Piedras y Varela.

Luego nos integramos a la Comisión de Apoyo al niño con cáncer, y sigo yo en la actualidad con ésa actividad.

¿Con qué disfrutaba?

-Con la pesca y el monte.

Lo acompañaban los hijos, los sobrinos y siempre en un grupo grande, rodeado de amigos.

Le gustaban las reuniones en casa, con familiares y amigos. Siempre nos gustó traerlos a casa y él disfrutaba cuando nuestros hijos traían  a los suyos.

Se unía mucho a sus hijos, por eso disfrutaba con ellos.

-“Muy amigos de mis amigos” nos dice su hijo Juan Pablo.

Podría decir que era íntimo de mis amigos, en una etapa de su vida de mayor alegría, donde fue técnico de Yacaré, un equipo del fútbol comercial conformado por nosotros sus hijos y amigos, además de dirigir varios grupos durante muchos años.

Fue una época de mucha satisfacción para él, donde era un muchacho más disfrutando en el grupo.

¿Qué recuerdos tiene de sus primeros pasos como médico?

Desde muy pequeño criado en Valentín, no tengo muchos recuerdos. Sí muchas anécdotas, porque conservo unos cuantos pacientes o familiares de ellos, que eran atendidos por papá.

Sobre la atención que brindaba y lo que un poco se ha perdido en la medicina, quehuella1 es el médico conocedor de la familia con otro trato, no tan frío.

Tal vez, se conjugaron las dos cosas: haber comenzado su trayectoria en una localidad en campaña y su forma de ser.

Tenía una personalidad muy sociable, extremadamente abierta y le era fácil relacionarse con las personas, en el pueblo rural, lo tomaban de buena manera.

Era más amigo, que médico. Muy cercano a la gente. Si hoy recorremos la zona de Valentín y Colonia Rubio es lo que más sentimos y apreciamos.

Esa huella que ha dejado y su mejor recuerdo: lo querido que era por la gente, junto al pesar de no contar con él hoy.

¿Qué le gustaba hacer con su padre?

Lo que más hemos compartido era la pesca.

Tengo en mi recuerdo de esa época, infinitas imágenes en momentos que nos íbamos de campamentos, mi hermano, mis primos, él y un amigo, encantado con siete u ocho muchachos de nuestro grupo de campamento.

Tuvo además una época fantástica y fuerte de crianza de pájaros, en que yo lo acompañaba.

¿Recuerda alguna anécdota?

¡Sí, varias!

Una de las veces que nos íbamos de campamento, salimos en una vieja STUDEBAKER que él tenía con todos los chiquilines y pinchamos tres veces, antes de llegar a Valentín, quedamos sin auxiliar y era caminar y caminar.

Cualquier otra persona, hubiese juntado las cosas y se volvía para Salto. El nó, muy positivo fue todas las veces hasta Valentín a emparchar para seguir rumbo a Sarandí de Arapey, nuestro destino.

Rompimos el radiador, ya que la camioneta iba muy cargada, y esas cosas suceden.

Su vida pasó por ahí. Era un maniático de la pesca sobre todo y un muy buen pescador, encontrando las condiciones ideales, por supuesto no era la pesca que es hoy.

Sara Devincenzio y Juan Pablo Salisbury

Sara Devincenzio y Juan Pablo Salisbury

Y de las anécdotas médicas reconocidas, fue la acontecida en Valentín, un 31 de enero, muy caluroso cuando traslada hasta Salto a un apuñalado en el cuello, con herida grave, tapándole la arteria que daba el sangrado con un dedo puesto en la herida.

El enfermo logra llegar con vida a Salto, ser operado y recuperado.

Otra de las anécdotas permanentes que recuerdo, era que yo lo acompañaba a hacer domicilios y después no quería ir más.

Llegaba a las dos de la tarde a un domicilio y demoraba una hora y media en cada casa. Además hasta muy altas horas de la noche lo hacía.

¿Tenía muchos amigos?

Sí. Infinita la cantidad. Médicos y no médicos.

Varias barras de campamentos y monte. Era amigo de sus colegas, además de la ya mencionada amistad con los amigos de sus hijos.

¿Por qué Juan Pablo, la decisión suya de ser médico igual que su papá?

Eso tiene que ver sobre todo, con un ideal de vida.

Independientemente del desarrollo profesional, uno anhela la vida que por ejemplo tuvo mi viejo, trasnmitiéndome todas sus vivencias y sus hobbies, porque hoy por hoy también me gusta la pesca e ir de campamentos.

Me crié en este barrio, esta ciudad, con esta tranquilidad y me parece que es lo mejor para nuestros hijos.

La decisión de venirnos para Salto, tiene que ver con la familia, los amigos y con la creencia de tener más tranquilidad.

¿Qué le dejó los ejemplos de papá?

Lo primero es orgullo.

Haber tenido un padre como él, con sus enseñanzas y valores.

Haber aprendido el disfrute permanente de las cosas. Y se presta la oportunidad para agradecer al Dr. Ramón Soto, a quien queremos mucho, y pasa lo que ha pasado papá en cuanto a tiempo en Valentín. El ha tenido la enorme generosidad de impulsar el proyecto de que la policlínica de ese lugar lleve hoy el nombre de papá.

¿Qué les quedó por hacer con Juan?

-Sara: Estábamos en planes de empezar a viajar, ahora que los chiquilines comenzaban a independizarse y poder disfrutar juntos cuando nuestros hijos se recibieran.

-Juan Pablo: una continuidad de cosas.

Me hubiese fascinado que conociera a mis hijos, a sus cuatro nietos: Martina, Tomás, Simón y Juana.

Mi desarrollo profesional, si bien es una gran responsabilidad para mí haber sido hijo de él, como médico conocido que era. Contar con él por cualquier consulta que necesitara, poder pelear bastante sobre eternas discusiones de pacientes y casos. Hubiésemos sido un buen complemento.

Sin duda con más años, haber podido hacer algún viaje de pesca con él y todas esas vivencias, como cantidad de campamentos que nos quedaron por hacer, además con mis hijos.

¿Cuándo fallece?

Estaba en plena actividad laboral, con 50 años, el día 24 de abril del ´99.

¿Me lo pueden definir como persona?

-Sara: Un gran padre y un gran médico muy querido

-J. Pablo: Te lo defino, como el flaco Salisbury, un gran clínico.

Sumamente positivo, con una destacable y valiente decisión de venirse de una gran ciudad como lo es Montevideo con su familia, a instalarse en el medio rural que no conocía, encarando un proyecto.

Fanático de la pesca. Gran pescador, pero por sobre todas las cosas: muy buen consejero y amigo de sus amigos.







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