Dr. Walter Dresel: Centro de Medicina del Bienestar y la importancia del autodesarrollo y el crecimiento personal

Conferencista y autor de varios libros

4El Dr. Walter Dresel es médico cardiólogo desde 1980, además de Homeópata desde 1999. Se encuentra dedicado al estudio integral del envejecimiento humano, para ello creó el Centro de Medicina del Bienestar. Asimismo es fundador del Centro de Liderazgo y Administración de la Vida Humana, cuya finalidad es la realización de actividades tales como seminarios y talleres vivenciales. Además de la práctica estrictamente profesional, Dresel ha dado numerosas conferencias y capacitaciones sobre la importancia del autodesarrollo y el crecimiento personal, aparte de ser autor de varios libros. De paso por nuestra ciudad dialogó con EL PUEBLO.

- ¿Cómo es eso que un cardiólogo escriba libros que no son afines a su especialidad?

– Cardiología es una especialidad típicamente organicista pero no tiene que ver con el abordaje integral que yo siempre consideré que hay que tener del ser humano enfermo, es decir que más allá de esa especialidad o de cualquier otra, es complementar un tratamiento o buscar la excelencia en materia de salud, mi criterio es que se deben abordar los aspectos emocionales también, que acompañan el proceso de enfermedad. De ese modo fui acuñando a medida que los años fueron pasando un modelo asistencial muy propio, muy personal, en el cual cumplo con dos premisas fundamentales, la primera es el ser exhaustivo y ortodoxo en la búsqueda de la enfermedad, y en caso que no podamos encontrar la causa orgánica de la enfermedad, entonces si meternos de lleno en los aspectos emocionales.

Esto fue tan rico desde el punto de vista de la devolución y de los descubrimientos que pude hacer de las profundidades del ser humano que me llevó hace unos años a abandonar la cardiología y por distintas circunstancias que concurrieron, sobre todo a fines de la década del 90 y comienzos de esta, que a través de mi programa radial y a través de conferencias, cuando la crisis se abatió sobre esta zona del cono sur, me pareció que como comunicador, como médico, como ciudadano, debía contribuir con alguna herramienta para que la gente pudiera reencontrar su camino o recuperar la alegría de vivir. De ese modo nace la idea de dejar plasmado en el papel lo que venía haciendo ya hacía entre doce y catorce años a través de la radio, a través de mi programa que se llamaba “Buen día salud”, que hoy en día se llama “Mediodía con salud”, y de ese modo nace “El lado profundo de la vida” (libro), cómo enfrentar y superar las crisis personales, justamente atendiendo a esa situación crítica por la que atravesaba la sociedad uruguaya. Pensando en ese momento únicamente en los límites del Uruguay y con la idea de brindar una herramienta que sumada a otra permitiera a la gente reencontrar su camino.

- ¿Esperaba esa respuesta de la gente?

– Me sorprendió a mí mismo porque el libro tuvo una muy buena aceptación, agotó su primera edición en quince días, eso obligó a la editorial a seguir reimprimiendo y eso me hizo pensar y aceptar algo que hasta el día de hoy sigo sosteniendo en todas las presentaciones, y es que los seres humanos tenemos que admitir y aceptar que somos capaces de hacer más de una tarea a la vez. Es decir, más allá de la elección primaria que cada ser humano hace como medio de vida, somos capaces de desarrollar otro tipo de actividades que quizás durante muchísimos años están ocultas, o sea, no nos damos cuenta que somos capaces de hacerla hasta que circunstancias fortuitas de la vida de cada uno, hacen que podamos descubrir esas potencialidades. Eso fue lo que me pasó a mí, nunca había concurrido a un taller literario, nunca había pensando siquiera en la posibilidad de escribir, lo único que había escrito años antes era un pequeño cuadernillo de una guía para la persona que quiere dejar de fumar, sin ánimo que eso se convirtiera en un best seller ni nada por el estilo, simplemente se lo entregaba a mis pacientes cardiológicos que fumaban, como un aporte para acompañarlos en un proceso que para los fumadores es bastante difícil.

De todas formas es como que esperaba esta respuesta de parte de mi audiencia que a través de la cantidad de años se había ido incrementando, fundamentalmente por un giro que yo le había dado a mi programa, que a pesar de llamarse “Buen día salud”, los días jueves y viernes los dedicaba a lo que llamaba “la otra cara de la salud”, que eran programas en los que yo hablaba sobre la incidencia que tienen las emociones en la génesis de las enfermedades y el mantenimiento de las mismas, y eso realmente fue ganando adeptos y oyentes en forma muy importante y creciente, lo que me llevó a pensar que por lo menos quienes me escuchaban me iban a comprar el libro, pero pensando siempre en el mercado uruguayo, y así fue en definitiva, ese primer libro hoy lleva catorce ediciones en Uruguay. A partir de ahí se despierta la necesidad de seguir hurgando en distintos temas, nace entonces en el 2003 “Toma un café contigo mismo”, que yo diría es el buque insignia de toda mi obra, ese libro lleva dieciocho ediciones en América Latina, lleva catorce ediciones en España. Es un libro que desarrolla en profundidad todo lo que tiene que ver con la autoestima y la importancia que tiene como una clave fundamental para que una persona pueda salir o emerger exitosamente de una crisis personal.

- ¿Le importa que el género de sus libros sea catalogado como de autoayuda?

– Yo creo que más que autoayuda son libros de superación personal, el mundo literario que aprendí a conocer, digo, porque para mí era toda una historia nueva, yo era médico hasta ese momento y nada más, es un mundo muy difícil, muy cruel, un mundo muy castigador y desconocedor absolutamente de las necesidades de los lectores. Una de las preguntas que me hacen siempre en todos los países que visito por mis libros, que es una pregunta también bastante difícil y dura, es si la necesidad de estos libros la genera el autor cuando los escribe o la necesidad existe en la gente. En este caso me siento con la autoridad de responder porque cumplo con ambos requisitos, o sea, soy médico por un lado y por otro lado escritor, cuando estoy con la túnica blanca veo lo que sucede con mis pacientes y puedo afirmar en un cien por ciento, con absoluta certeza de seguridad, de que hay una necesidad creciente de brindar herramientas para resolver los conflictos que tenemos los seres humanos con la vida de todos los días.

- ¿Eso quiere decir que estamos cada vez más solos, por eso es necesario conocernos a nosotros mismos como usted sugiere en sus libros?

– Creo que si. El vértigo con el que se vive en el siglo veintiuno, por lo menos en el mundo occidental que es donde nosotros estamos insertados, y a pesar de ser un país pequeño el nuestro, de cualquier manera absorbemos todos los aspectos negativos del mundo occidental, por lo tanto, los niveles de estrés son intensísimos, las enfermedades cardiovasculares son la causa más importante de enfermedad y muerte en Uruguay también. Los conflictos cotidianos en cuanto a la inseguridad personal, en lo que tiene que ver en la relación con nuestros hijos, las relaciones matrimoniales, las relaciones de pareja, se ven sumidos hoy en una crisis muy importante y una necesidad de encontrar vías de salida. No es que los libros, por lo menos los míos, brinden recetas universales o soluciones que podrían parecer mágicas frente a los problemas, y no lo son por varios motivos, en primer lugar porque cada situación conflictiva en un ser humano es diferente a otra, cada persona es un universo en si mismo, por lo tanto, lo que yo necesito para sentirme bien no necesariamente es lo que necesita otra persona.

Pero lo que hay son algunas cosas que nos unifican, algunos denominadores comunes que tienen que ver con esa necesidad de recuperar la esperanza, de admitir que todas las cosas que nos pasan tienen más de una interpretación, no solo la que nosotros le podemos dar en primera instancia porque estamos subjetivamente involucrados. La vida permanentemente nos está dando chance de recuperarnos y siempre nos está dando opciones. Cuando una persona está sumida en un proceso de depresión o de una angustia profunda, le cuesta muchísimo darse cuenta que tiene opciones, uno está sumido en la tristeza, en la frustración que es otro de los elementos que tenemos que trabajar. O sea, hoy por hoy no solamente los jóvenes, que quizás es donde se ve con mayor claridad, tenemos muy poca tolerancia a la frustración porque la sociedad nos exige ser exitosos, como que nos empuja desde atrás permanentemente y nos estigmatiza si no somos exitosos.

- Justamente, ¿cómo hace una persona agobiada por una racha de frustraciones para salir adelante?

– Hay matices, primero aparecen los fracasos en las distintas áreas de nuestro comportamiento, la tendencia natural es a responsabilizar al exterior, o sea, al jefe, al gerente, a la esposa, al esposo, a situaciones externas a nosotros. Lo que el ser humano adulto, el joven ya bastante desarrollado debe pensar y debe hacer, es que cuando uno va cosechando un fracaso tras otro en la vida, lo que tiene que hacer es comenzar a revisar qué es lo que está sucediendo con nosotros. Es decir, ya no alcanza con responsabilizar al mundo exterior sino que debe haber algún procedimiento o algún comportamiento nuestro erróneo que es el que nos conduce finalmente a esa situación de fracaso con la consiguiente frustración. Entonces, esa sobre exigencia en ser exitosos hace que hayamos perdido el tiempo del diálogo interno, o sea, no encontramos el espacio para sentarnos a tomar un café con nosotros mismos y hacer un balance.

- ¿Cómo se encuentra uno a sí mismo?

– Suele ser más sencillo sentarse con amigos a tomar un café y conversar, por ejemplo sobre el triunfo de Peñarol, que no fue un triunfo pero nos clasificó, es más fácil eso, o hablar de política o de qué vamos a hacer en las vacaciones, en fin. Bastante más difícil es juntar el coraje de sentarse a tomar un café con uno mismo y decir, “bueno, al día de hoy, ¿qué me pasa? ¿Cómo estoy? Aquello que no me genera satisfacción o que me genera realmente un sentimiento de desasosiego porque no es lo que yo quiero para mi vida, ¿qué cosas están a mi alcance para poder solucionarlo?”

Muchas veces no tenemos todas las armas como para poder resolver los conflictos, y ahí necesitamos pedir ayuda, una ayuda objetiva que nos permita, no resolver la situación, pero por lo menos dar una opinión objetiva, diferente a la que tenemos nosotros. Este es un ejercicio que hay que hacerlo por primera vez, una vez que uno lo empieza es maravilloso porque no lo deja de hacer nunca, es una ocupación de tiempo completo porque es una búsqueda incesante de conocernos realmente como somos, porque en realidad creemos que somos de determinada manera porque actuamos externamente de una determinada manera, pero en realidad hay mucho más adentro. Sucede que muchas veces no queremos encontrarnos con la realidad porque tememos encontrar a una persona desconocida y eso nos puede descolocar muchísimo frente a nuestros propios ojos y frente a los ojos de los demás. Suelo decir que tarde o temprano todo ser humano se confronta con su propia realidad, por lo tanto, cuanto antes lo hagamos mejor es, porque si tengo que modificar algo, si tengo que enmendar el camino, no es lo mismo que lo haga a los treinta o treinta y cinco que lo haga a los setenta.

- ¿Por qué nos asusta encontrarnos a nosotros mismos?

– Porque estamos acostumbrados a perdernos en la multitud, es decir, el precio de ser diferente en este mundo es muy alto. Si todos van hacia la derecha y yo voy hacia la izquierda, tengo que mantener y sostener el por qué soy diferente frente a los demás, y no ser permeable a la opinión de los demás que seguramente me van a señalar.

- Uno lo escucha y lo suyo parece más afín a un psicólogo que a un cardiólogo.

– Bueno, tengo una tendencia natural, de hecho en un principio me anoté en el posgrado de psiquiatría, hice un año y medio pero abandoné porque en ese momento no tenía medios económicos. De todos modos siempre tuve la tendencia a escuchar, y puedo decir con absoluta propiedad que en estos últimos diez o quince años he logrado mayores éxitos terapéuticos escuchando que recetando. O sea, todos tenemos hoy en día una enorme necesidad de que nos escuchen, tenemos mucha cosa guardada que a veces nos da vergüenza comunicar, que a veces creemos que vamos a ser ridículos y por eso no lo contamos y necesitamos encontrar a la persona adecuada como para poder establecer un diálogo, y sobre todas las cosas que nos escuchen en el marco de referencia de lo que nos pasa a nosotros, no que la persona lo reinterprete o recodifique a sus creencias sino sobre las mías, y si las mías están obsoletas o las tengo que modificar, entonces, ayúdeme a intentar ver el mundo de una manera diferente.

Entrevista de Leonardo Silva

PERFIL DE WALTER DRESEL 

Está casado, tiene tres hijos. Es del signo de Aries. Es hincha de Peñarol. “Escribir las memorias de mi vida”, es su asignatura pendiente. Si pudiese cambiar alguna cosa de su pasado, “cambiaría mi enfoque inicial de la medicina”. Milanesa con puré es su comida preferida, “aunque hoy tengo algunas restricciones”. La lectura es su hobby. “La comunicación” es lo que más le gusta de la gente, mientras que lo que menos le gusta de las personas es la ironía.