“Educar para el éxito, no. Se educa para tener herramientas para afrontar problemas que nos podemos encontrar en la vida”

Entrevista a Soraya Machado

La Profesora Soraya Machado, que junto a Sharon Pacífico (adscripta), es una de las docentes del Liceo Ipoll que está a cargo del programa “Compromiso Educativo”, por el que se beca a estudiantes que necesitan de una ayuda económica, pero donde además se les proporciona herramientas para enfrentar los problemas que puedan presentársele en la vida. Es así que realizan actividades fuera del centro de estudios, como en determinadas fechas, recibiendo donaciones y luego visitando, por ejemplo, Centros CAIF, Pediatría del Hospital, “Casa Amiga”, la cárcel, donde reparten regalos entre los niños que allí se encuentren en un día tan especial como el de Reyes.227266_2101711345647_6530287_n
Pudimos ver fotos de dichas salidas y encuentros de los jóvenes con otra realidad que los rodeaba pero que desconocían, valorando y enriqueciendo su experiencia de vida. En las fotos se refleja en sus ojos un brillo especial, lo que se complementa con una sonrisa sincera. Los jóvenes de este plan son felices ayudando a quienes más necesitan, y de esa manera, también se ayudan a sí mismos…
- ¿Qué es Compromiso Educativo?
– Es una política institucional que hace cinco años que está en el liceo, que se ocupa sobre todo, de un sistema de becas para alumnos que tienen problemas económicos. Además tiene otra pata, la pedagógica, que trata que el chiquilín no deje de estudiar por sus condiciones económicas, donde también hay un trabajo con los padres, donde se confía que el chiquilín será apoyado desde la casa y que va a salir adelante. Otra pata importante pasa por el apoyo institucional, los docentes se comprometen también en ayudarlo pedagógicamente con clases de apoyo y en orientaciones que le dan. Para eso se forma un acuerdo con los padres, quienes son citados para firmar un acuerdo donde se compromete el padre en apoyar desde su casa…
- ¿De qué forma?
– Cumpliendo los deberes de padre, diciéndole que se siente a estudiar, por ejemplo. Y en la institución, nosotros ser mediadores entre los docentes y el alumno, quien también se tiene que comprometer porque él va a decir, “tengo que ponerme las pilas y levantar las notas bajas, no me quiero quedar con ninguna, quiero tener vacaciones y para eso me tengo que sacrificar”, o sea, todo es una meta que tiene que cumplir, para eso está en Compromiso Educativo.
- ¿Cómo se seleccionan a estos jóvenes?
– Se inscriben por internet todos los años, a partir de diciembre ya empiezan las inscripciones, hasta enero o febrero se están inscribiendo y después se seleccionan según las necesidades. Hay un formulario que tienen que llenar, donde indican cuáles son todas sus necesidades.
- ¿Cuáles son los requisitos que deben tener?
– Que vengan al centro educativo que tenga el programa, y luego se hace una selección, porque al programa no solo ingresan quienes necesiten de una beca económica, también hay chicos que no tienen beca. Antes era solo con chicos con becas, hoy ya no. Al ver tantas actividades que hacíamos, se empezó a unir gente que te decía que no necesitaban la beca pero que quería venir a las clases de apoyo porque se daban cuenta que necesitaban, querían venir a hacer actividades e integrarse a este grupo. En este programa además tenemos como objetivo captar a aquellos chiquilines que notamos que tienen problemas de relacionamiento, por timidez, que se sientan atrás o en un rincón.
Hacemos presencia en el liceo, hacemos eventos que nos conecte, vemos dónde nos reunimos en el liceo, porque también tenemos que reunirnos dos veces por semana, los lunes y los miércoles, en distintos horarios, y de ahí salen las actividades. Al comienzo nos preguntamos, ¿qué es lo que queremos hacer? ¿Qué problemas ven que podemos solucionar? O sea, detectamos el problema y después tratamos de buscar y contribuir, aunque a veces no podemos solucionarlo, pero si ver cómo podemos aportar algo en busca de esa solución. Por ejemplo, alguien te cuenta que enfrente de su casa hay un CAIF que no tienen tal cosa, ¿cómo podemos solucionarlo? Ojo, esto no es asistencialismo solamente. Se trata de ir a conocer ese CAIF. La mayoría de los chiquilines viven por todo Salto, o sea que es posible que nunca haya ido a ese barrio donde está ese CAIF. Entonces vamos, nos conectamos con el lugar y con los docentes. Tenemos que ver qué actividades vamos a realizar. Es decir, una cantidad de pasos que ellos mismos van viendo y solucionando el problema creado. O sea que este programa, Compromiso Educativo, nos enseña estrategias para afrontar otras situaciones.
- Por lo general el joven evita enfrentar los problemas, ¿acá se les enseña a afrontarlos y a buscar una solución?
– Sí, totalmente, y no para el éxito. Educar para el éxito, no. Se educa para tener las herramientas para afrontar Soraya Machadoproblemas que nos podemos encontrar en la vida. De parte de la educación, ellos tienen problemas en la educación, como tenemos todos, pero la idea es saber cómo manejarlos. O sea, “fulano me discrimina, no vengo más”, no, imposible, ¿qué hacemos? Salió el tema discriminación que hoy por hoy está muy en el tapete…
- Discriminación, bullying…
– Sí, sí. A ver, ¿cómo solucionamos esto? Yo no soy profesora de todo, soy profesora de Historia, lo que puedo hacer es orientar. Entonces, ¿qué hacemos? Bueno, vamos a buscar a un especialista que pueda venir a ayudarnos, vamos a buscar a quienes estén estudiando en la Facultad, porque nosotros también tenemos eso con la Facultad, con el CERP, donde tenemos referentes, o sea, chicos que vienen a ayudarlos a ellos. Han pasado por el liceo varios de ellos, ex alumnos de acá, entonces vienen a ser referentes pares de ellos. La articuladora pedagógica puedo ser yo u otra persona, pero que buscará el relacionamiento, hará el papeleo, los permisos. Pero el referente par es el que está más en contacto todavía que yo.
- Apreciando las actividades que han hecho fuera del liceo, ayudando a otros, se aprecia las herramientas que les proporciona este programa…
– Sí a mí el Estado y la comunidad liceal me ayuda, yo devuelvo también con ayuda. Algunos preguntan, ¿para qué está el Estado? Así te dice el uruguayo, “yo no, otro te tiene que ayudar”. Pero cada uno tiene que aportar como ciudadano a mejorar, no te digo que le vas a cambiar la vida, pero aunque sea una sonrisa le sacás. Eso es lo que buscamos. No cambiarle la vida a nadie, pero tampoco que caiga en un balde de nada.
No son solo obras de caridad las que realizan en las visitas de nuestros chiquilines a los Centros CAIF, a Casa Amiga, al Hospital, a la cárcel, es una formación. Pero no los dejamos solos en ningún momento. Es una gran satisfacción cuando les entregamos los certificados de Bachiller. Ahí los acompañamos, estamos siempre, y lo sentimos también como un logro de nosotros cuando terminan sexto.
- ¿Es cierto que algunos de ellos terminan tan motivados con esta experiencia que continúan la docencia?
– Sí, continúan la docencia, siendo maestros. En este programa tenemos cursos de orientación vocacional, donde vienen especialistas. Viene también la gente de INEFOP a darles un curso de cómo se hace un curriculum, porque muchos de ellos trabajan y estudian…
- ¿Esto sería una versión distinta de los llamados “NI NI”?
– Totalmente. Ellos quieren superarse. Acá hay algo que los motiva a ser mejor…
- ¿Mejor persona?
– Mejor en todo. Ellos quieren cambiar. Un chico me dijo, “mamá no terminó sexto, papá tampoco, yo me quiero recibir”. O sea que ya ellos tienen ese afán de superación. Uno le muestra que hay otra realidad, eso los lleva a querer superarse. No solo eso, porque me imagino que habrá otro montón de cosas que van aprendiendo.
- ¿También han realizado visitas al interior del departamento?
– Sí, sí. Los chiquilines nunca habían salido, y hace dos años fuimos a Campo de Todos. Ahora ellos están estudiando en la Facultad, me mandan mensajes, porque tenemos grupos de WhatsApp, nos seguimos conectando, “profe, me va bárbaro”, me escriben. Campo de Todos es un lugar que no queda lejos de Salto y nos sentimos todos como estudiantes, ellos me decían que ahora veían otra realidad, y pensaban que su realidad era difícil. Compromiso Educativo alquila un ómnibus como puede y se va a zonas rurales también…
- Pero para pagar estas salidas, ¿ustedes tienen que realizar otras actividades?
– Claro. Hemos hecho encuentros a través de un té, rifas, todo dentro del liceo. Estuvimos en la Escuela N° 80, Evaristo Álvarez, pero antes de llegar estudiamos a toda la comunidad, eso va en la parte pedagógica también, haciendo toda una tarea de investigación, donde pudimos ver que como actividad recreativa de la comunidad tienen carreras de caballos, y que la actividad económica de la zona es la ganadera. Vimos cómo los alumnos llegan a caballo a la escuelita con sus ceibalitas. Nosotros les mostramos nuestra realidad, y luego ellos nos toman con sus manitos y nos muestran dónde viven y cuál es su realidad. Fuimos a un almacén de ramos generales, creo que es el único almacén, donde vimos muchas medallas y copas de carreras ganadas en el Hipódromo. Fuimos a la policlínica, que era muy carenciada. Vimos la iglesia como centro comunal. Conocimos a Maura Rodríguez, una vecina y colaboradora de la zona, una mujer encantadora. Es una experiencia intransferible.
- ¿Y usted comenzó su carrera docente en el interior del departamento?
– Si, estuve en San Antonio. Una experiencia hermosa, tanto es así que hemos ido varias veces con los grupos. Ahora tiene un liceo mucho más grande y con mucha más gente, pero cuando yo iba era muy pequeño…
- ¿De dónde viene esa vocación de servicio?
– ¿De ayudar? Desde siempre. Pero a ver, enseñar y a la vez aprender de ellos, pero más que servicio, aprender de los demás, eso me fue naciendo con la práctica educativa.
- ¿No se pierde con los años?
– No, al revés, porque uno va adquiriendo más experiencia, y el chiquilín lo sabe.
- ¿Todos los años está en marcha este plan de Compromiso Educativo?
– Sí, con nuevos chiquilines que se inscriben. Todas las veces hay que inscribirse por internet a partir de diciembre. Se dan unas 200 becas por año en nuestro liceo, en otras pueden darse más. Se les da un monto de dinero cada dos meses y a cambio se les exige que mejoren las notas.







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