Egipto recupera tesoros robados durante “la Primavera árabe” de 2011

La operación llamada, La maldición de la momia, lanzada por las autoridades estadounidenses en 2010, ha resultado ser toda una bendición para Egipto. Gracias a las pesquisas del departamento de Inmigración y Aduanas de EE UU, el Gobierno egipcio ha podido recuperar 135 piezas de gran valor arqueológico que habían sido robadas por mafias especializadas en el contrabando de antigüedades. Aunque algunas habían salido antes de 2011, año de la revolución, la mayoría lo hicieron después de la caída de Hosni Mubarak, aprovechando la inestabilidad generada en el país.
Entre las obras salvadas del expolio, figuran varias estatuillas, monedas y un valioso sarcófago que data de hace más de 2.300 años. La mayoría pertenecen al último periodo del Antiguo Egipto, sobre el año 600 a.C. La entrega a coincidido con la recepción ayer de otros 240 objetos arqueológicos interceptados en Francia.
Las obras fueron entregadas a las autoridades egipcias el pasado miércoles en la National Geographic Society de Washington. “Nos estamos coordinando con las organizaciones internacionales encargadas de la preservación del patrimonio histórico para combatir el robo y la destrucción de los objetos históricos”, declaró Olfat Farah, responsable de Relaciones Culturales en el Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio.
La entrega culmina varios años de esfuerzos por parte de las autoridades egipcias, que han firmado acuerdos de colaboración con la mayoría de países occidentales con la finalidad de imponer un mayor control al comercio de antigüedades. Por ejemplo, el pasado noviembre el Gobierno egipcio firmó un memorando de entendimiento que obliga a varias instituciones estadounidenses, incluidas las universidades, a imponer nuevas restricciones al comercio de antigüedades de Egipto.
La falta de seguridad y la inestabilidad política en la que cayó el país árabe tras la revolución del 2011 fue aprovechada por los cazatesoros y las mafias que trafican objetos arqueológicos para saquear numerosos yacimientos. A menudo, un solo agente se encarga de supervisar de noche una área de varias hectáreas en zonas remotas, una tarea imposible. Según los cálculos del Gobierno, tras la caída del exdictador Hosni Mubarak, más de 4.000 piezas fueron sacadas del país de forma clandestina. Solo una modesta porción de este grave expolio, alrededor de una cuarta parte, ha podido ser recuperada.
Docenas de piezas arqueológicas fueron sustraídas de museos, como el Museo de Mallawy, saqueado en verano del 2013, justo después del golpe de Estado, o el Museo Egipcio de El Cairo, asaltado durante la Revolución del 2011. La tarea de recobrar estas piezas es más fácil que aquellas extraídas de los yacimientos, pues éstas están todas clasificadas. Por lo tanto, el Gobierno egipcio puede probar su propiedad si son interceptadas en las aduanas, o alguien denuncia su existencia en una subasta pública. En cambio, si las mafias consiguen introducir los objetos en otro país para venderla a una colección privada, recuperarlas es una misión prácticamente imposible.