El almanaque nunca entenderá, a este Mazzarrino de la emocionante vigencia

Clave del Malvín finalista. El dominante «Nico» de la escena

«Durante mucho tiempo Nicolás Mazzarino no tuvo verano; durante 11 años vivió, literalmente, de invierno en invierno: «Pasaba el invierno europeo y tenía vacaciones en junio, julio y agosto, que era cuando venía para Uruguay», y al frío otra vez. Es que ese fue el tiempo que Nicolás vivió en Italia: primero en el Sur, jugando en Reggio Calabria (2002-2005), después en el Norte, en Cantú (2005-2013), equipo del que fue capitán y figura. Desde que volvió a Uruguay, en 2013 juega en Malvín y dice que allí está bien, que se encuentra cómodo, que es un buen equipo, que su familia se inscribió en el club. Tiene 43 años y sabe que su carrera como basquetbolista está llegando al final pero no se pone fechas: año a año evalúa cómo termina y si cree que puede seguir un tiempo más, lo hace» (Diario El País de Montevideo, hace algún tiempo atrás)-
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MAZZARINO, UNO POR SIEMPRE…
Solo bastó asistir desde la TV el miércoles a la noche, para reconocer otra vez, la FORMIDABLE gravitación de Nicolás Mazzarino en la imposición de Malvín sobre Defensor Sporting, para que el equipo playero avanzara a la final de la Liga Uruguaya de Básquetbol. Los 16 puntos anotados. El desnivel que produjo en el último cuarto del partido, su sentido estricto del raciocinio creíble, para que aquellas cuestiones tácticas concluyan por demoler dispositivos contrarios.
El pasaje de Malvin (3-1 sobre Defensor Sporting), se recuesta otra vez como argumento sustantivo en la clase del «Nico». El mismo que se inició en Ferro Carril y que con 16 años se fue a Montevideo para jugar en Hebraica y Macabi, «donde muchas veces me trataron como un hijo más».El mismo Hebraica al que potenció Omar Miguel «Chumbo» Arrestia…
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«Hizo el curso de entrenador pensando en su futuro, pensando en que el día que se retire no quiere que el básquetbol desaparezca totalmente de su vida. Sin embargo, «solo el título no sirve para nada», dice. «Creo que con los años que tengo y la experiencia que he recogido podría aportarle de alguna manera a los más jóvenes y creo que la mejor forma es ser entrenador. Pero para eso tenés que tener las ganas y la vocación de enseñar. Yo creo que eso lo tengo, pero también hay que tener llegada a los jugadores, la capacidad de guiar un equipo. Pienso que podría hacer un buen trabajo, pero hasta que no lo haga, no sé si sirvo o no para eso».
SEGÚN PASAN LOS AÑOS…
El caso de Nicolás Mazzarino, lleva implícito la condición de ejemplo. ¿Es posible superar la barrera de los 40 años y prolongar la vigencia, desde la dignidad misma en la respuesta? Expone que es posible….
Habría que indagar respecto a cuáles razones esgrime el crack de Malvín, para que este tiempo no deje de plantearlo como referente sustancial, neurálgico, de primerísimo orden. Frente a Defensor de última, una muestra más.
Tan emocionante, como siempre.
Tan distinguida, como siempre.
Tan influyente, como siempre.
En tanto Nicolás Mazzarino, guiña el ojo al almanaque. No le da pelota. La pelota es de él. Traslado. Invasión o triple. Canasta… una vez y otra vez.
Seguramente que la pelota es de él.
Se ganó ese derecho. A ley de clase.

De un clase «A». Cómo él.







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