El arco debiera abrirse y Salto debiera vencer

Una semana atrás, cuando en el estadio “Casto Martínez Laguarda”, San José y Salto empataron 0 a 0, en medio de la porfiada complejidad a la hora de resolver. Es que por momentos, todo fue tan al margen de la claridad de conceptos, que la ineficacia resultó una consecuencia directa. A tal punto que en la recta final, el “Coti” Regueira no fue exigido nunca y recién a un par de minutos del final, un taponazo con derecha obligó a un soberbio vuelo de Gonzalo Ortiz. En esa última estocada, Salto pudo ganar, en medio de un trámite sobrellevado con sentido táctico por Salto, a despecho del hombre de menos.
La expulsión de Antonio Gómez no devaluó la imagen orgánica de la selección “naranjera”, pero sin embargo implicó las multiplicaciones generales. O sea: Salto no se fue a baraja ni mucho menos. El empate pareció sentencia y fue sentencia, en tanto la endeblez argumental a la hora de la cita ofensiva, tocó la puerta y entró. Tibieza emotiva de trámite. Aquel mérito que supuso el instinto de Regueira, para arquear el cuerpo y rechazar el remate del punto penal. San José fue opaco ofendiendo. El alejado Pablo Cabrera al fútbol de la República Dominicana, le produjo el boquete en los metros finales. Frente a Salto por lo menos, nadie procuró ese llenado. ¿San José fue menos de lo previsto? Quizás. Quizás…
EN LA NUEVA HORA
Desde la Dirección Técnica de Ramón Walter Rivas, Salto variará nombres. No quedará otra opción en el caso de Antonio Gómez, teniendo en cuenta la expulsión en tierra maragata. En la semana afloraron las ilusiones respecto al “Coqui” Burutarán y Jonathan Dos Santos. El hecho es que sin el goleador, la decadencia ofensiva es real. No por nada el equipo se estancó: tres partidos sin victorias y dos goles en 270 minutos. Imposición ante Tacuarembó en el tiempo de los penales decisivos. Dos Santos pesa demasiado en el funcionamiento ofensivo, incluso para despejar otros frentes de influencia, como en los casos de Alexander Píriz, Domingo Ramírez o el propio José González. No hay quien no admita la razón adversa del que no juega.
El hecho es que Salto NECESITA recrear la pericia ejecutiva de los primeros partidos, evitando caer en la chatura argumental. La escasez ofensiva reafirmada en la noche de San José. Fue 0 a 0 y no se trata de un resultado que invite a la paz interior. Al contrario: sacude la modorra, desde el momento que es instancia para no ameritar desatenciones o declives tácticos.
Salto cobija una ilusión. El hecho es que San José también. Un rival que pretende no sentirse menos, mientras Salto necesita sentirse más. En tanto un juramento de victoria gana espacios, mientras el arco abriéndose, es una necesidad sin manchas. Debiera ser hoy. Debiera.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-
Una semana atrás, cuando en el estadio “Casto Martínez Laguarda”, San José y Salto empataron 0 a 0, en medio de la porfiada complejidad a la hora de resolver. Es que por momentos, todo fue tan al margen de la claridad de conceptos, que la ineficacia resultó una consecuencia directa. A tal punto que en la recta final, el “Coti” Regueira no fue exigido nunca y recién a un par de minutos del final, un taponazo con derecha obligó a un soberbio vuelo de Gonzalo Ortiz. En esa última estocada, Salto pudo ganar, en medio de un trámite sobrellevado con sentido táctico por Salto, a despecho del hombre de menos.
La expulsión de Antonio Gómez no devaluó la imagen orgánica de la selección “naranjera”, pero sin embargo implicó las multiplicaciones generales. O sea: Salto no se fue a baraja ni mucho menos. El empate pareció sentencia y fue sentencia, en tanto la endeblez argumental a la hora de la cita ofensiva, tocó la puerta y entró. Tibieza emotiva de trámite. Aquel mérito que supuso el instinto de Regueira, para arquear el cuerpo y rechazar el remate del punto penal. San José fue opaco ofendiendo. El alejado Pablo Cabrera al fútbol de la República Dominicana, le produjo el boquete en los metros finales. Frente a Salto por lo menos, nadie procuró ese llenado. ¿San José fue menos de lo previsto? Quizás. Quizás…
EN LA NUEVA HORA
Desde la Dirección Técnica de Ramón Walter Rivas, Salto variará nombres. No quedará otra opción en el caso de Antonio Gómez, teniendo en cuenta la expulsión en tierra maragata. En la semana afloraron las ilusiones respecto al “Coqui” Burutarán y Jonathan Dos Santos. El hecho es que sin el goleador, la decadencia ofensiva es real. No por nada el equipo se estancó: tres partidos sin victorias y dos goles en 270 minutos. Imposición ante Tacuarembó en el tiempo de los penales decisivos. Dos Santos pesa demasiado en el funcionamiento ofensivo, incluso para despejar otros frentes de influencia, como en los casos de Alexander Píriz, Domingo Ramírez o el propio José González. No hay quien no admita la razón adversa del que no juega.
El hecho es que Salto NECESITA recrear la pericia ejecutiva de los primeros partidos, evitando caer en la chatura argumental. La escasez ofensiva reafirmada en la noche de San José. Fue 0 a 0 y no se trata de un resultado que invite a la paz interior. Al contrario: sacude la modorra, desde el momento que es instancia para no ameritar desatenciones o declives tácticos.
Salto cobija una ilusión. El hecho es que San José también. Un rival que pretende no sentirse menos, mientras Salto necesita sentirse más. En tanto un juramento de victoria gana espacios, mientras el arco abriéndose, es una necesidad sin manchas. Debiera ser hoy. Debiera.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-
Una semana atrás, cuando en el estadio “Casto Martínez Laguarda”, San José y Salto empataron 0 a 0, en medio de la porfiada complejidad a la hora de resolver. Es que por momentos, todo fue tan al margen de la claridad de conceptos, que la ineficacia resultó una consecuencia directa. A tal punto que en la recta final, el “Coti” Regueira no fue exigido nunca y recién a un par de minutos del final, un taponazo con derecha obligó a un soberbio vuelo de Gonzalo Ortiz. En esa última estocada, Salto pudo ganar, en medio de un trámite sobrellevado con sentido táctico por Salto, a despecho del hombre de menos.
La expulsión de Antonio Gómez no devaluó la imagen orgánica de la selección “naranjera”, pero sin embargo implicó las multiplicaciones generales. O sea: Salto no se fue a baraja ni mucho menos. El empate pareció sentencia y fue sentencia, en tanto la endeblez argumental a la hora de la cita ofensiva, tocó la puerta y entró. Tibieza emotiva de trámite. Aquel mérito que supuso el instinto de Regueira, para arquear el cuerpo y rechazar el remate del punto penal. San José fue opaco ofendiendo. El alejado Pablo Cabrera al fútbol de la República Dominicana, le produjo el boquete en los metros finales. Frente a Salto por lo menos, nadie procuró ese llenado. ¿San José fue menos de lo previsto? Quizás. Quizás…
EN LA NUEVA HORA
Desde la Dirección Técnica de Ramón Walter Rivas, Salto variará nombres. No quedará otra opción en el caso de Antonio Gómez, teniendo en cuenta la expulsión en tierra maragata. En la semana afloraron las ilusiones respecto al “Coqui” Burutarán y Jonathan Dos Santos. El hecho es que sin el goleador, la decadencia ofensiva es real. No por nada el equipo se estancó: tres partidos sin victorias y dos goles en 270 minutos. Imposición ante Tacuarembó en el tiempo de los penales decisivos. Dos Santos pesa demasiado en el funcionamiento ofensivo, incluso para despejar otros frentes de influencia, como en los casos de Alexander Píriz, Domingo Ramírez o el propio José González. No hay quien no admita la razón adversa del que no juega.
El hecho es que Salto NECESITA recrear la pericia ejecutiva de los primeros partidos, evitando caer en la chatura argumental. La escasez ofensiva reafirmada en la noche de San José. Fue 0 a 0 y no se trata de un resultado que invite a la paz interior. Al contrario: sacude la modorra, desde el momento que es instancia para no ameritar desatenciones o declives tácticos.
Salto cobija una ilusión. El hecho es que San José también. Un rival que pretende no sentirse menos, mientras Salto necesita sentirse más. En tanto un juramento de victoria gana espacios, mientras el arco abriéndose, es una necesidad sin manchas. Debiera ser hoy. Debiera.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-






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