El artista visual uruguayo Martín Sastre debuta en el cine con un largometraje

La Nati de Tacuarembó

Para quienes siguen el mundo del videoarte, la plástica y la fotografía en el Río de la Plata, el nombre del uruguayo Martín Sastre ya tiene historia ( www.martinsastre.com ). Sin embargo, Miss Tacuarembó , la película que adapta la novela homónima de su amigo y compatriota Dani Umpi, que tiene como figura central a Natalia Oreiro -como ellos, oriental- es su debut en el mundo del largometraje.

El cuento que inspiró la película que el jueves estrenará Argentina Sono Film toma a una Natalia de ficción, natural de Tacuarembó, quien siendo una niña comenzó a soñar -como las protagonistas de Flashdance y la telenovela venezolana Cristal – que podía desde la nada tocar el cielo del éxito con la punta de los dedos. Sin embargo, la vida le irá demostrando que nada es tan fácil como parece, y que su fe absoluta en Dios no parece suficiente para conseguir que sus deseos se hagan realidad.

Una serie de eventos afortunados unieron a Oreiro con el libro de Umpi y finalmente con Sastre, para que aquello que en principio parecía un imposible comenzara a tomar forma hasta que finalmente la coproducción entre Argentina, Uruguay y España consiguió materializarse. Para lograr que esta historia tomara la dimensión que requería, además de Oreiro (en doble papel ya que también compone a una vil catequista llamada Cándida) fueron convocados más nombres importantes, como el de la “chica Almodóvar” Rossy de Palma, la también oriental Mirella Pascual (recordada por su trabajo en Whisky ), la caraqueña Jeanette Rodríguez y los argentinos Diego Reinhold, responsable también de la coreografía; Mónica Villam; Mike Amigorena; las mellizas Melina y Julieta Petriella Ale Sergi, vocalista del grupo Miranda, quien también se ocupó de la banda de sonido.

Sastre tiene hoy 34 años y, asegura, empezó a estudiar cine cuando tenía nada más que 8. En 2001 transgredió por primera vez con imágenes en movimiento. Cortos como Masturbated Virgin , al que siguieron Masturbated Virgin II y Sor Kitty: The Missionary Nun , fueron suficientes para llamar la atención de los especialistas. En 2002 fue becado por la Fundación Carolina para residir en Madrid, donde dio forma a la que se conoce como su Trilogía Iberoamericana, conformada por Videoart: The Iberoamerican Legend, Montevideo: The Dark Side of the Pop y Bolivia 3: Confederation Next, que se convirtieron en obras referenciales del audiovisual del nuevo siglo. Un año después fundó The Martin Sastre Foundation for The Super Poor Art, cuyo slogan reza “Adopte un artista latino”. En 2004 fue premiado en la feria madrileña Arco y en 2008 con el F de las Artes de la Fundación Faena que le permitió realizar ¿Qué pretende usted de mí? : Mensaje de la Argentina al Fondo Monetario Internacional , con Isabel Sarli. Poco tiempo después, Umpi, Oreiro y él mismo se sentarán por primera vez a pensar en como debían llevar al cine lo escrito por Umpi.

Un artista múltiple

-¿Cómo apareció el cine?

-En 1985, cuando Uruguay salió de la dictadura, lo primero que empecé a estudiar, además de ir al colegio, fue cine. La Cinemateca Uruguaya acababa de abrir una escuela para chicos, pero yo no tenía la edad suficiente. Lloré mucho, me hicieron las pruebas y quedé: ¡una vez por semana durante cuatro años! Era súper experimental, pero hacíamos cortos bastante elaborados, y hasta llegamos a rodar en 16 mm.

-Uruguay era un país cinéfilo pero sin cine propio?

-Exactamente. Existía todo un mito del cine nacional que comenzó con El dirigible. Poco a poco se fue armando todo y mi generación fue la primera que hizo películas con relevancia afuera. Lo que me había motivado mucho era el tema del VHS. Antes para ver una película tenías que ir al cine. Con el video querías Los Goonies y la podías ver veinte veces en tu casa. Ya a los diez años había conocido a John Waters, Pedro Almodóvar y Woody Allen.

-¿Cuál fue tu primer trabajo como artista con video?

-Fue en 1999, un video de telecompra en una galería comercial. En 2000 hice un documental en base a frases repetidas de Hollywood True Story que usé para contar cosas de mi realidad.

La idea concreta de un largometraje surgió con Miss Tacuarembó. Umpi me prestó un borrador avanzado de su novela. Me acuerdo perfecto de estar en la casa de mi abuela y al llegar a la última página decirme a mí mismo que ese relato era una película y que esa Natalia era Oreiro. Poco después como parte de un colectivo artístico que teníamos con Dani llamado Movimiento Sexy nos invitaron a hacer una performance en el Centro Cultural Recoleta en la muestra Mayo Uruguayo, ¡justo un día antes del cumpleaños de Natalia! Llamamos a su representante y le dijimos que la acción era ¡el cumple de ella! No nos prometió nada y no nos ilusionamos. Pero fue. Le di ese borrador de la novela y le dije que queríamos filmarla con ella. Pero ella no lo leyó. En 2005, antes de viajar a Rusia, Natalia vio el libro ya publicado en una librería, se acordó, lo compró, lo leyó y cuando volvió, me llamó y me dijo “vamos a hacerla”.

Es como un sueño que envuelve al de la ficción?

-Sí, exactamente. Lo primero que me atrajo del libro es esa nena de Tacuarembó que quiere huir del pueblo, que de alguna forma es el mismo viaje que Natalia y yo hicimos, porque ella se fue a Buenos Aires y yo a Madrid. Desde entonces se convirtió en un delirio de los dos.

- ¿Y la música?

-La música te transporta inmediatamente a un estado emocional. Los personajes tienen un correlato generacional con los que nacimos en los ochentas, los temas de Flashdance, de los Parchis, la cortina de Cristal, que te pueden hacer un click emocional? Llegabas a tu casa, y a la hora de la merienda veías Cristal , y todos mirábamos lo mismo. La traducción visual vino por ese lado.

- ¿Y en cuanto a género?

-Nunca quise definirla, porque no me gustaría encorsetarla. Tiene mucho de drama, de comedia, hay terror, suspenso, y musical, porque los protagonistas cantan y, algunos, bailan. Estamos acostumbrados a la multireferencialidad. Ahora hay infinitos canales de TV, Internet, es un zapping permanente, y como la peli va del pasado al presente y viceversa, te permite zappear dentro de la misma historia. Además, la memoria me forzó a reconstruir la mirada de un niño que ya no soy.

- ¿Como decía Flaubert de su Madame Bovary, la Natalia de Miss sos un poco vos?

-De alguna forma todos somos Bovary.

- ¿Es una historia muy uruguaya?

-Sí, pero también muy universal. Soy vegetariano, no tomo mate, no juego al truco, no me gusta el fútbol, nunca fui a ver una murga ni tengo discos de Los Olimareños. Desde el punto de vista de lo standard no soy uruguayo, y sin embargo soy muy uruguayo. Es una historia muy posible en mi país pero puede darse en cualquier otro. A Madonna, estoy seguro, le habrá pasado lo mismo.

Claudio D. Minghetti, en La Nación Digital.







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