El ausentismo laboral…“Hasta que se recupere”

Existe la convicción de que la mayoría de los uruguayos escapamos a nuestras responsabilidades cuando podemos, si llueve o hace frío, son la excusa perfecta y ahí el certificado médico pasa a ser nuestro principal aliado, pero ¿por qué?. ¿Realmente la mayoría de los uruguayos somos así?. ¿Qué elementos inciden?. En tanto algunos certificados médicos son tan imprecisos que llegan a justificar la ausencia del trabajador…

Los certificados “heterogéneos”

“Hasta que se recupere”, dice el certificado de un trabajador que tras sufrir un quebranto en su estado de salud, acudió a un médico y este justificó así su ausencia en el trabajo. ¿Cómo podemos tomar esto?, se preguntaron las autoridades del lugar. Solamente esperar hasta que el trabajador “se recupere” y según su tiempo de ausencia en el lugar de trabajo, vendrán las consecuencias.

Excusas, costumbre, hábitos adquiridos, poca importancia asignada al trabajo en el ritmo de vida, o problemas reales que pueden sortearse sin mayor sobrepeso y que utilizamos como el argumento perfecto para una ausencia prolongada a nuestras responsabilidades laborales, son parte de la idiosincracia uruguaya.

“Que hace frío, que me descompuso el calor, que llueve mucho, que me parece que tengo gripe”, suelen ser las clásicas excusas o argumentaciones que se esgrimen al momento de evitar enfrentar nuestra realidad cotidiana.

Hay épocas del año en que los certificados médicos pululan y se vuelven de moda. Momentos especiales para que todos decidamos quedarnos en casa y dejar de lado nuestras obligaciones. Algo que se ha adoptado en la cultura nacional desde que el gobierno ha fijado en el calendario muchos más feriados que los que tienen otros países, e incluso, corriéndolos de su día original para que haya un fin de semana largo y podamos aprovechar para hacer turismo.

Y así se construyan frases del acervo popular tales como “el Uruguay empieza a funcionar cuando llega el último ciclista de la Vuelta del Uruguay a Montevideo”. Esto es después del domingo de Pascuas, donde mientras para el mundo esa celebración se trata apenas de un fin de semana largo, nosotros inventamos una semana entera para hacer turismo.

Es que todo sirve y como esto se ha impulsado desde las esferas de todos los gobiernos, las preguntas surgen, sobre todo en esta época del año, donde la última semana se esperaba que fuera donde surgiera el pico de casos de gripe por el intenso frío invernal y se diera así el mayor nivel de ausencias, éstas ¿se dan así nomás? ¿Hay controles en los lugares de trabajo sean públicos o privados? ¿Existe el secreto profesional sobre los datos del diagnóstico? ¿Hay diferencias entre el empleo público y el privado? ¿Se hace la vista gorda? Emplear el ausentismo, ¿excusa o realidad?, esto en el siguiente informe de EL PUEBLO.

La visión empresarial sobre las ausencias

Para el encargado de Ferretería y Barraca Aguiñagalde, sucursal Centro, Walter Rolfo “en invierno hay problemas de enfermedades, como la gripe o cosas así”. Este año con el mundial, con carnaval y con turismo “uno tiene que adaptarse”. En el caso del mundial del fútbol, “hubo que acomodar todos los horarios del personal, para que pudieran  cumplir, se pusieron televisores en todas las salas para que no faltaran”. En general “la concurrencia es normal”.

Más allá de las inasistencias por enfermedad “siempre se da la clásica inasistencia que es costumbre del uruguayo, por que hace mucho frío, o tiene un pequeño resfrío y ya no viene mediodía o falta todo el día. Pero es parte de la costumbre nuestra, de la vida del uruguayo, pero generalmente la mayoría concurre. No falta prácticamente nadie, son muy pocos y es raleado el tema”.

Luego de los feriados largos “comúnmente al personal le cuesta un poco empezar de vuelta en la actividad con el público, pero es el primer día, y luego se normaliza todo, vuelve a la costumbre de siempre”.

Por su parte desde la Sección Distribución de “El Revoltijo”, Juan Andrés Burutarán nos indicó “no tenemos el problema del ausentismo, está muy controlado, y en cierta medida hay que reconocer que la actividad sindical hace que los propios compañeros se cuiden de no faltar, de cuidar su fuente laboral”. Si bien reconoció que “la empresa en la que estamos es algo atípica en todo sentido, anda en el entorno de los 300 empleados”, estima que “puede ser parte de la idiosincrasia un poco del trabajador uruguayo el poner excusas para no concurrir a trabajar”. La empresa tiene “una política muy firme en cuanto al ausentismo, y sobre todo se valora el presentismo, porque nosotros a nuestros clientes tratamos de no fallarle nunca. Se valora, y es una de las cosas más importantes  que se les indica a todos los trabajadores de El Revoltijo, la idea de que no podemos fallar. Se trata de minimizar todo eso, y en concreto con el tema del mundial de fútbol se pusieron televisores en todos lados y no cerramos. No se ha cerrado ni por duelo. Es una cosa que ya está en la filosofía de la empresa. Creo que a nivel general quizá se puede dar el ausentismo, pero nosotros no admitimos la excusa, y el que falta pierde el día”. Hay prima por presentismo, se premia a empleados que han trabajado tantos días sin faltar, entre otras cosas”. La empresa no cuenta con médico certificador propio, sino que se hace con el mecanismo oficial por medio del Banco de Previsión Social (BPS).

Profesional entiende que se motiva en diversas causas

La Licenciada en Psicología Irene Iriñiz expresó que “el ausentismo en el trabajo puede deberse a diversas causas. Por un lado puede ser que la persona no se sienta satisfecha con su trabajo, y eso puede motivarse en muchos aspectos. Puede ocurrir que lo que hace no le gusta, puede también pasar porque considera que hay mal clima de trabajo y prefiere ausentarse. También puede suceder la sobrecarga de trabajo, en donde le gusta hacer eso pero hay demasiado trabajo y necesita faltar. También pasa que , en algunos lugares, las personas tienen la posibilidad de optar por menos horas de trabajo pero por la situación económica que vive su familia prefieren trabajar más horas, y a la larga resulta que es demasiado trabajo. También hay personas que son más responsables que otras, hay algunas personas que sí faltan y ponen excusas pero hay otras que no, y hacen todo lo posible por ir a trabajar. Eso va a depender mucho de la persona”. No considera que el trabajador uruguayo tenga la costumbre de faltar, cree que “hay diversos tipos de personas, que no depende del nivel social, económico o cultural”. Respecto a la utilización de la prima por presentismo por parte de las empresas a los efectos de que los trabajadores se vean incentivados a no faltar la profesional consultada, integrante de la Asociación de Profesionales Uruguayos en Gestión Humana, indicó que “las motivaciones de las personas para no faltar pueden ser diversas y me parece que no se debe buscar solamente el presentismo. Ese plus por no faltar para algunas personas es muy importante porque tener un poquito más de dinero puede beneficiar a la canasta familiar, pero para mí no debe ser la única forma de buscar que la gente no falte. Hay que pensar de otra manera. Se tiene que pensar en la organización y en el colectivo. Si una persona falta es un mal ejemplo para los demás porque como que la gente se empieza a acostumbrar a faltar y, es como todo, si se produce ese acostumbramiento se suceden más faltas. Y eso también es síntoma y el área o el departamento se acostumbra  a esa modalidad, y eso no es bueno para nadie. No es bueno para el clima de trabajo, para la productividad de la organización. Es bueno atacar las causas de porque la gente falta, que es lo más importante y que generalmente no es una variable, sino que son diversas, capaz una más que otra, alguna más fuerte, pero hay que pensarla entre todos.

Certificados médicos de complacencia

En unas Jornadas sobre “Certificaciones y constancias médicas” celebradas en el año 2002, y organizadas por el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) y por la Federación Médica del Interior (FEMI) el entonces profesor de Medicina Legal de la Facultad de Medicina: Prof. Dr.  Guido Berro Rovira indicó que “es un tema de permanente actualidad, en donde el prestigio profesional está en juego”. Desde la óptica médico legal los certificados son “un testimonio escrito referente a un hecho clínico. El profesional médico después de haberlo comprobado personalmente lo extiende a pedido de un paciente o de los familiares del mismo. Todo certificado médico debe ser expresión de estricta verdad”. Un rasgo característico de los certificados médicos, en la mayor parte de los casos, es el de no estar dirigido a nadie en particular, estar extendido a solicitud de parte interesada. Este hecho, en general, podría estar relevando al médico de la obligación del secreto profesional. Sin embargo, creemos prudente y aconsejable que ante la necesidad o supuesta necesidad de poner un diagnóstico en el certificado, pidamos la relevación del secreto al propio paciente. Es decir, es preferible no poner el diagnóstico y en caso de ponerlo contar con la autorización del paciente, porque el secreto es preceptivo y el que lo puede relevar es el paciente”. Según Berro “el certificado médico es un documento médico-legal del cual se abusa tanto en la expedición complaciente del mismo que no podemos dejar de hablar de los mal llamados “certificados falsos”. Es muy común la exigencia a un médico, abusando a veces de su  benevolencia, de su amistad, hasta de la vecindad, de pedir la extensión de certificados que incluso tradicionalmente se han llamado de complacencia. En realidad se trata de hacer constar hechos inexistentes o falsos que redundan en provecho del interesado pero que, a su vez, su práctica pone al médico en riesgo, casi siempre está comprometiendo su reputación ética o moral y que a menudo lo pone en situaciones que pueden llegar a ser de ciertas dificultades y peligro en cuanto a su responsabilidad no ya ética sino judicial. Sin embargo, es cierto que no todo certificado de complacencia tiene igual gravedad o consecuencia. Es muy distinto aquel que exime de un día de trabajo o de asistencia a clases que el que da mérito a una jubilación o a una renta, que también los ha habido”.

Los feriados en Uruguay

Según surge del “Manual Práctico de Normas Laborales” del profesor Santiago Pérez del Castillo (FCU 12ª edición abril 2010), “feriado” es un día en el cual habitualmente se detiene el trabajo en razón de conmemorarse alguna festividad. Tales fechas son declaradas por ley, y en Uruguay los feriados actuales suman la cantidad de 13, a saber: 1º de enero, 6 de enero, carnaval, semana santa, 19 de abril, 1º de mayo, 18 de mayo, 19 de junio, 18 de julio, 25 de agosto, 12 de octubre, 2 de noviembre y 25 de diciembre. Algunos de ellos son feriados comunes que pueden ser trasladados según el día que caigan en el año, respecto de los cuales si se detiene la actividad el trabajador gana su salario habitual. Otros son feriados pagos (1º de enero, 1º de mayo, 18 de julio, 25 de agosto y 25 de diciembre), en los cuales la ley impone al empleador la obligación de pagar el salario correspondido de no haberse trabajado, y en el caso de ser trabajado la ley establece que el trabajador recibirá doble remuneración. En algunos casos los feriados serán gozados en una fecha anterior o posterior al día que hubiera correspondido (19 de abril, 18 de mayo y 12 de octubre), buscando eliminar los días puentes y acumular el feriado en un solo período junto con el asueto del fin de semana.

Sistema Nacional de Certificación Laboral

El Banco de Previsión Social (BPS), a través de su Asesoría  Tributaria y Recaudación (comunicado 025/2010) está instrumentando un nuevo Sistema Nacional de Certificación Laboral con el objetivo de aplicar un nuevo procedimiento de certificaciones médicas que permita consolidar la capacidad de gestión asociada al subsidio por enfermedad. A partir de ahora ya no es necesario que el trabajador concurra al BPS a realizar trámite alguno. Para que un beneficiario tenga el subsidio se exige el diagnóstico y el período por el cual está impedido de realizar actividad laboral. En el diagnóstico deben manejarse adecuadamente los datos clínicos, teniendo presente el carácter confidencial de los mismos, debiéndose suscribir por el médico que realiza la certificación, agregando el consentimiento del trabajador para que se consigne el diagnóstico de su patología. La resolución nº 48 de la Junta Nacional de la Salud (de 07/07/2010) dispuso que en todo lo atinente al procedimiento de certificación laboral debe intervenir exclusivamente el personal de Registros Médicos de cada institución, que son los responsables de remitir al BPS la información necesaria, asegurando la reserva debida de los datos consignados.