El boom de la producción artesanal: marcar la diferencia

El boom de la producción artesanal: marcar la diferencia

El boom de los productos artesanales es una realidad que viene definiendo tendencias desde hace unos cuántos años, y significa mucho más que una estrategia de marketing.
Conforme pasa el tiempo, junto a los aportes de la innovación tecnológica y productiva que han plasmado una revolución en el consumo, también se ha visto un fenómeno que cada vez se hace más presente: el de los productos artesanales, que marcan la diferencia con detalles de factura propia.
En un mundo hiper artificial la vuelta a lo natural implica una forma de rebeldía y escapismo, una manera de negarse a aquello que llega como instituido por los lugares comunes de la producción en masa, que aglutina y niega las diferencias. Lo artesanal llega recubierto del aura romántica de lo imperfecto, haciendo de cada objeto una forma de originalidad, casi un sello de identidad. Y debido a esto, muchas grandes marcas que producen en serie, advertidas de esta tendencia, han cambiado su eje comunicacional para hacer foco sobre las virtudes diferenciales de sus productos. Así, por ejemplo, en la categoría de bebidas no alcohólicas se ha visto un boom de productos que apelan a un sentido más natural, como la creciente ola de tés saborizados. Lo mismo sucede con la categoría de pan, donde cada vez hay más productos cuyas marcas se va construyendo con pilares de comunicación que denotan naturalidad. De este modo, el boom de la producción artesanal es mucho más que una moda pasajera, sino el resultado de múltiples variables sociológicas y culturales que van saliendo a la luz como respuesta a un modo de vida que se percibe como poco acorde a los deseos actuales de las personas.
La contracara de esto es que diferenciarse tiene un costo a menudo demasiado alto. Por ello las góndolas de los supermercados no abundan en productos de fabricación artesanal.
Sin embargo, en algunas categorías como la cerveza por ejemplo, el consumidor ya se adecuó al sobreprecio que debe pagar si desea consumir una bebida de creación artesanal.
Esto ha sucedido en Europa desde hace décadas, en los Estados Unidos desde hace años y comienza a pasar en el resto del planeta. Un aspecto positivo para destacar es que esta tendencia ha detonado un renacimiento del ámbito emprendedor, que a ninguna economía del mundo le cae mal, menos en tiempos complejos como estos. s://www. sololideres. com. ar/c

Vicente Rizzo, artesano en varios rubros: “a muchas personas les gusta, pero ventas casi nada”

Vicente Rizzo Leivas es un artesano de 61 años que al dialogar con EL PUEBLO sobre el oficio, sostiene enfáticamente que “Salto es muy chico para vivir del arte” y, en ese sentido, entiende que “los artículos chinos afectan la venta, por los precios”. Es más, “nunca instalé puesto de venta en ningún lado y creo que lo que hice fue siempre como hobbie”, comentó.FOTO INFORME VICENTE RIZZO (1)

Rizzo tiene actualmente un almacén como principal medio de vida. Pero volviendo a las artesanías, cuenta que “soy autodidacta, domino varios oficios, pinturas al óleo, veladoras torneadas, trabajo en madera, hierro, cuero, pinturas, cerámica…Siempre me gustó crear, inventar, he fabricado artículos para mascotas, collares en cuero y cinta para perros, cintos, jaulas, piedras de calcio para aves, calcio para tortugas, nidos… Aunque en este momento no hago casi nada de artesanías ni pinturas… es muy difícil vender… tengo almacén; mis talleres los tengo en mi domicilio, en Rincón 1746”.
VENTAS, CASI NADA
En cuanto a la respuesta de la gente ante sus producciones, dice que “a muchas personas les gusta, pero ventas casi nada”. Y agrega finalmente: “tengo unos cien y pico de bosquejos en blanco y negro, todas figuras geométricas, una colección que pienso hacerla algún día, y tres tanques con barro para cerámicas, pero quizás el día que me jubile los concrete”.

Sergio Alfonso Pérez Raffo, artesano de la madera: la gente busca precios… “pero existen aún clientes que respetan el valor del trabajo hecho a mano

De escarbadientes a puentes…. todo”, bromea

Se recuerda a sí mismo trabajando con la madera desde niño: “…a los cuatro años y medio más o menos ya andaba alrededor de mi viejo pidiendo trabajar y ayudar, entonces mi papá, Alfonso Pérez, me dijo: ¿querés ayudarme? Bueno, tomá! Y me dio un puñado de clavos 8/20 con cabeza, un palito y un martillo para clavar fondos de roperos que papá estaba terminando… A los siete años me hizo un torno usando un motor de extractor de aire y comencé a tornear cabos de pinceles y de lapiceras en miniatura”, cuenta Sergio Pérez sobre sus comienzos en el oficio, al que hace un tiempo volvió a dedicarse enteramente, “pues antes por mucho tiempo me dediqué a todo menos a la carpintería, la vida me llevó por muchos caminos, pero volví a la madera y al oficio porque uno es lo que es y no se puede negar la esencia; esto es lo que fui y lo que soy; y no me queda otra que darle para adelante en lo que la misma vida, el destino y mi viejo me han dado”.FOTO INFORME 2 SERGIO PÉREZ

Es que trae el oficio en los genes. Su padre fue un muy destacado carpintero y maestro de carpintería. Sergio se recibió de técnico de obra blanca y equipamientos, estudió para ayudante de arquitecto y en la Escuela Universitaria de Música (de la UDELAR), además de dictar clases de Música y dirigir coros en distintos liceos. Pero volvió a la madera porque “uno es lo que es, no se puede negar la esencia”, insiste. También es maquetista. Desde 1986 a 1993 fue parte del club de ciencias “Los Pinos”, de UTU, lo que implicó mucho trabajo con maquetas y estudio de botánica, así como de técnicas y materiales anexos a la madera.

-¿Cuáles son los artículos que fabrica?

Hoy día puedo decir que cualquier desafío que involucre madera lo encaro como eso, como un desafío, con confianza en el oficio, la formación y la genética. Así he hecho juguetes, muebles de estilos clásicos, restauraciones, louthiería, amoblamientos de oficinas, estudios, cocinas comedores y casi todo en madera. He arreglado guitarras, pianos, victrolas, etc. Lustre a muñeca, tallado, torneado, diseño de amoblamientos y adaptación de mobiliario nuevo a espacios de estilos clásicos. A veces bromeo con algún cliente y le digo que de escarbadientes a puentes…. todo!

-¿Se puede competir con los precios que ofrece el mercado en artículos hechos en grandes fábricas?

Siempre aparece la dicotomía y se discute. La gente pretende los precios de mercado libre, o de las «fábricas brasileñas», o de los talleres con trabajo esclavo. Pero existen aún clientes que respetan el valor del trabajo hecho a mano. En nuestro departamento, como en muchos lugares del país, hay fábricas que utilizan la necesidad de muchachos con deficiencias emocionales o sociales. Y los usan como fuerza laboral sin sueldo. Contra ese tipo de precio no hay quien compita…

-Como se dice habitualmente: la gente busca precio…

Sí, pero tampoco se puede juzgar la necesidad y la relación de precios. La gente busca su propia economía y eso es una cosa totalmente comprensible. Más allá de todo eso, los impuestos y los insumos son hoy en día lo que más encarece el trabajo.

Los dulces artesanales de la familia Inzaurralde: una empresa familiar en pleno crecimiento

Richard Inzaurralde tiene con sus padres e hijo Lucas una pequeña empresa de dulces artesanales. Oriundo de Mariscala (Lavalleja) por cuestiones laborales se radicó desde hace varios años en nuestro departamento. La marca de los dulces es “Delabuela” en honor a la mamá de Richard – María Victoria Correa – que es la verdadera precursora de los dulces.inzaurralde00

La historia comenzó cuando la familia se dedicó a los dulces artesanales en Punta del Este en una chacra.
“Luego mis padres se jubilaron, se fueron a su casa en Mariscala y con el tiempo decidieron venirse a Salto y así surge nuevamente el negocio. Entonces volvimos a hacer las mismas variedades de dulce y tenemos como clientes fijos algunos restaurantes y hoteles.
El fuerte de los dulces son las diferentes combinaciones de dulce de leche casero; uno con chocolate blanco y nueces, crema de chocolate amargo y trozos de chocolate amargo, crema de coco y almendras tostadas, baylis, oporto y pasas al jerez.
La familia está por lanzar un nuevo saber de dulce de leche con menta y corazoncitos verdes con sabor a menta. Aparte del dulce de leche se hace dulce de zapallo, mermelada de frutilla, arándano, dulce de naranja en rodajas, mermelada de naranja, mermelada de higo, también higo con tapitas caramelizadas. La fabricación artesanal de los dulces lleva varias horas de trabajo y cada dulce se hace de acuerdo a la temporada del fruto, envasándose al vacío. Dicho envasado se hace en forma tradicional. No se utilizan conservantes; el conservante natural es el azúcar y también el azúcar que tiene cada fruta.
El envasado tradicional al vacío consiste en hervir durante quince o veinte minutos la fruta envasada.
Ese sistema permite conservar la fruta durante más de un año. “Llegué a Salto en el 2002 durante la época de la crisis. En Punta del Este había mermado el trabajo.
Un amigo me ofreció venirme a Salto a trabajar con él un tiempo y así comenzó todo y aquí nació mi hijo” – recordó Inzaurralde.
En cuanto al proceso de elaboración del dulce – tomando como ejemplo el dulce de zapallo – lleva un proceso de elaboración de dos días… no se hace de corrido sino por tramos. Se cocina… se deja enfriar y luego se prosigue, al igual que el dulce de higo. Es necesario dejar reposar el dulce pues al enfriarse la fruta va concentrando su sabor. Los envases se importan y el decorado es todo hecho en forma artesanal, frasco por frasco. Cada decorado es diferente. De a poco la empresa familiar va creciendo. Primeramente se compraban los frascos de a cien y en la actualidad se adquieren por mayores cantidades.

EL PROCESO DEL DULCE ARTESANAL
El proceso de fabricación de la alimentación artesanal es manual. Uno de los objetivos de esta producción es la conservación de técnicas ancestrales para nutrirse de ellas y seguir en constante aprendizaje.
Las texturas y sabores que presentan este tipo de productos nos transportan a las formas de preparación pasadas. Los beneficios de tomar un dulce u otro producto artesanal son múltiples. De este modo, no debemos olvidar que con este tipo de fabricación conocemos en todo momento lo que consumimos. Son naturales y libres de aditivos que pueden ser perjudiciales para la salud. La frescura y calidad de una elaboración de este tipo está garantizada con ingredientes que son nutrientes fundamentales en una alimentación sana y equilibrada, como pueden ser los huevos, el aceite o la leche. La empresa de dulces artesanales Delabuela tiene su puesto en Termas del Daymán, vende en la feria de los domingos, en todas las ferias que organiza “Salto Emprende” y en la Expo Salto donde presentan una cascada de chocolate de las más grandes e impactantes de Salto, que puede ser alquilada para diversas fiestas y eventos.
Mucho se ha hablado acerca de lo nocivo del consumo excesivo de dulces, sin embargo, es importante aclarar que esto no implica dejar de consumir dulces, (salvo aquellas personas con enfermedades como diabetes que requieren de ingredientes especiales), la idea es saber las cantidades adecuadas y el tipo de dulce que se consumirá. Un delicioso dulce de preparación casera, o adquirido en una confitería tradicional es una espléndida alternativa, son más naturales, saludables, y deliciosos, en esencia, menos nocivos para la salud integral del cuerpo. Son múltiples los beneficios de consumir este tipo de dulces; los artesanales. Los dulces Delabuela más solicitados son los dulce de leche combinados, creaciones de la familia Inzaurralde.

“Fui criada en la zona rural y las manualidades siempre estuvieron presentes”

Patricia Pereira – Artesanía en Cuero

Patricia Pereira se inició en la artesanía del cuero hace alrededor de cinco o seis años, en la búsqueda de un nuevo proyecto laboral. “En ese momento había quedado sin trabajo. “Una prima que vive en Montevideo y hace artesanías en cuero me propuso que fuera, que ella se encargaba de enseñarme. Me fui una semana y todos los días pasábamos todo el día fabricando artículos en cuero y fue así que comencé con la actividad”. Posteriormente Patricia consiguió otro trabajo y dejó de lado por un tiempo la artesanía en cuero pero cada tanto hacía algunos trabajos.

Con su prima artesana aprendió a hacer varios diseños de carteras, billeteras, neceseres y otros artículos. “Como fuimos criadas en el ámbito rural siempre las manualidades estuvieron presentes”. De su abuela aprendieron crochet, tejidos y otras actividades manuales. “Tuvimos una hermosa niñez en Colonia Garibaldi y allí comenzamos a afinar nuestra destreza manual” – rememoró Patricia.
Las pieles que se emplean en los trabajos artesanales suelen ser badanas, pieles de carnero u oveja, o de cabra. Estos cueros no son muy gruesos y son muy maleables: aptos, por lo tanto, para las labores de repujado y modelado.
Aceptan perfectamente los tintes, sean del tipo que sean. Lo normal será emplear cueros de oveja, que son más asequibles y permiten toda clase de labor.
El taller del artesano del cuero no ofrece ninguna singularidad en lo que se refiere a utillaje.
Las herramientas y útiles son los comunes a muchos otros oficios tradicionales, y sobradamente conocidos en sus características y funcionamiento.
Útiles de corte: diversos tipos de tijeras y unos alicates empleados en algunos tipos de trabajos.
Cortadores, sacabocados y cuchilla. Con ellos se abre la piel, se perfora y se realiza el “chiflado”.
Buriles de diferentes tipos y grosores y abolillador para realizar el repujado.

Mateadores y martillo, para marcar diferentes motivos sobre el cuero como adornos.
Brochas y pinceles: con ellos podremos encolar y desarrollar minuciosamente todos los detalles del coloreado.
Patricia estos momentos está en tratativas de adquirir una máquina industrial para potenciar e incrementar su trabajo, hacerlo a mayor escala. “Para mí es fundamental hacer el trabajo político… primeramente hago el molde y luego la costura es hecha a mano y con precisión.
La máquina me permitiría redoblar la mercadería… cada trabajo lleva su tiempo». Durante la mañana Patricia se dedica a trabajar como baby sister y durante la tarde se dedica a confeccionar variadas artesanías en cuero. Recientemente se integró a la Asociación de Artesanos de Salto y a promocionar sus creaciones en el patio de los artesanos en Termas del Daymán.
“El cuero tiene propiedades muy buenas… sobre todo la durabilidad. El pantasote o el ecocuero se deterioran con mucho más facilidad».
Patricia entiende que en la parte de marketing es nueva y tiene buenas expectativas en su nuevo emprendimiento y tiene toda la intención de perfeccionarse en su trabajo; aprender nuevas técnicas y poder confeccionar nuevos artículos.
A la materia prima la adquiere en la capital del país. El cuero es un material muy fuerte y una pieza de cuero puede durar muchísimos años. Aunque depende bastante del tipo de animal del que proceda, el cuero es por definición un material muy resistente a todo tipo de fuerzas o agentes externos, no por nada es tan popular dentro de casi cualquier línea de ropa o muebles. El cuero absorbe la humedad, por eso las botas de cuero, entre otros productos, son demandados y cotizados. Esta es una gran propiedad. Después del curtido, el cuero se deja reposar para que el curtiente se fije mejor y para que se deshidrate hasta cierto punto.
Este procedimiento se realiza en caballetes, apilando las pieles durante el tiempo que requieran, dependiendo de la humedad con que lleguen a esta etapa.
Luego se llevan los cueros a un escurrido más exigente en una máquina escurridora, la cual posee un par de rodillos que giran a gran velocidad.
Se hace en una máquina rebajadora, con el fin de obtener un calibre uniforme deseado. En esta etapa obtenemos un subproducto denominado «rebajadora», que se puede utilizar como materia prima para la elaboración de planchas de fibra de cuero. Luego del proceso de secado, el cuero debe ser ablandado para volver a conferirle el aspecto natural. Para lograr este objetivo se utilizan máquinas ablandadoras que golpean con sus placas dentadas contra el cuero (del lado carne y flor simultáneamente) produciendo el ablandado y estirándolo al mismo tiempo.

María Victoria García, creadora de manualidades en el rubro cotillón: “Hay veces que la gente valora el trabajo manual y otras no”

Un trabajo verdaderamente artesanal es el que realiza María Victoria García, de 25 años de edad.

Desde el año 2017 se dedica a las manualidades en el rubro cotillón: “Me dedico en especial a todo lo que son artículos para cumpleaños, nacimientos, baby shower, casamientos… además de algunos otros productos”, comienza contando en conversación con EL PUEBLO.
-Dentro de eso, ¿cuáles son concretamente los artículos que elabora?
Tarjetas de invitación a eventos, bolsitas para sorpresitas, centros de mesa, souvenirs de todo tipo, adornos para la torta… También hago por ejemplo forros para los carnets pediátricos…
-¿Cómo aprendió a hacer estas artesanías?
Aprendí principalmente mirando tutoriales en Internet y viendo trabajar a mi madre, que se dedica a lo mismo desde hace más tiempo.
-¿Dónde trabaja?
Generalmente trabajamos juntas con mi madre en el local que tiene ella, en el barrio Cien Manzanas, aunque también trabajo desde mi propia casa, que es en el barrio Horacio Quiroga.
-Habitualmente se plantea que lo artesanal, por el trabajo que implica, tiene un precio mayor al que se hace en grandes fábricas, ¿qué opinión le merece?
Y…yo no sé si lo que hago es caro o barato, es cuestión de los precios de los materiales, el tiempo que lleva en realizar el pedido, el diseño de determinado artículo, la mano de obra, todo eso es lo que nosotros, los que trabajamos en este tipo de cosas o en este rubro valoramos para poder cobrar dicho producto. A veces preferimos cobrar un precio justo y que el cliente quede conforme y pueda recomendarnos, antes que cobrar más caro, aunque quizás sea lo que realmente vale el trabajo, pero que no tengamos ningún cliente.
-¿La gente valora ese trabajo extra que implican las cosas hechas manualmente?
Hay veces que la gente valora el trabajo manual y otras no. A veces pasa que la gente nos dice: “Ay, pero eso es caro, yo tengo un amigo o una amiga que me cobra más barato que lo que vos me cobrás”.
Y hay otras veces que la gente te dice: “Es re barato lo que estás cobrando para el trabajo que te dio hacerlo”. Es decir que hay de todo.
-Cuando habla de los materiales, en este caso, ¿a cuáles se refiere por ejemplo?
Sobre todo goma eva, cartulina, espuma plast, papel crepé…
-¿Qué es lo que más le piden?
Las bolsitas para sorpresitas, tarjetitas, y todo lo que tiene que ver con artículos de cotillón para cumpleaños infantiles es lo que más se está haciendo ahora.
-Por dar un ejemplo, si uno va a un cotillón en el momento tiene las 20, 50 o la cantidad de tarjetitas que sea; ahora, si se las encarga a usted, ¿qué tiempo necesita?
Y…solicitamos por lo menos que se haga el pedido con una anticipación de diez o quince días.
A veces, si son pedidos grandes sugerimos que la anticipación sea más o menos de un mes. Y siempre trabajamos con el pago de una seña.
-¿Cuál es la forma que tiene de promocionar estos trabajos?
Sobre todo me contactan a través de mi Facebook, donde siempre estoy mostrando las cosas que hacemos.
Pero además es importante el boca a boca, la gente a la que le hacemos trabajos y después nos recomienda a otras personas.

“Lo fundamental es llegarle al cliente”

Francisco Rodríguez- Cerveza Artesanal Don Mostacho

EL PUEBLO dialogó con Francisco Rodríguez, uno de los fundadores de la cerveza artesanal Don Mostacho, junto a sus “amigos de toda la vida”, Simón Da Costa y Mauricio Gugliermone, con los que emprendió esta aventura que, hoy en día, pisa fuerte en el mundo de la bebida local y regional, abriéndose camino ante una proliferación de emprendimientos similares, pero, marcando la diferencia en calidad.
¿Cuándo surgió la idea de embarcarse en un proyecto tan particular?
La idea surgió en las reuniones de amigos, en los asados, los días miércoles, que era cuando nos juntábamos. Estoy hablando del 2016. Habíamos escuchado que en Tacuarembó estaban haciendo cerveza artesanal, y nos dijimos que sería interesante probar, hacer nuestra propia cerveza, como quien se hace un vino o un asado.
Desde ahí empezamos a averiguar sobre el tema; investigamos cómo se hacía, mucha de la información la obtuvimos por internet, si bien, luego, nos especializamos haciendo cursos.
Después, el segundo paso fue conseguir una olla chica y el resto de los materiales necesarios para hacer un lote de 20 litros, y nos pusimos a hacerla. Al principio éramos cuatro en el tema, ahora somos tres, amigos de toda la vida.
Y bueno. Al principio fue a prueba y error, obviamente. Nos salieron, algunos lotes más o menos y, por allá, nos salió uno más bueno que nos convenció, y empezamos a estudiar más al respecto para ir perfeccionándonos.
Entre aprender y hacerlo bien, nos llevó unos dos o tres años. Es decir, en ese proceso, empezamos a ver que era un rubro con tendencia, más que una moda, porque cada vez había más; empezó a aparecer mucho en Montevideo, veíamos que en Argentina pisaba fuerte, en Brasil, también. Es una tendencia que vino de Estados Unidos, de Europa.
Una vez que arrancamos, los amigos, conocidos, nos empezaron a pedir, que querían probar, pero que nos compraban. A algunos le regalábamos, a otros comenzamos a venderles. Como el lote que hacíamos era tan chico, tuvimos que hacer más seguido, para vender un poco más, y lo vimos como una posibilidad de negocio. Lo vimos como un negocio real, porque, había una demanda.
¿Fue difícil el poder insertarse en el mercado local, compitiendo contra marcas tradicionales?
Eso fue lo más difícil. Nosotros pensábamos que iba a ser más fácil entrarle al consumidor y a los comercios, pero, no todos tenían las puertas abiertas, ya que tenían a sus proveedores, sus contratos. Eso fue lo más difícil. De a poco, los comercios empezaron a darnos una mano.
Recuerdo que hace dos años fue la primera venta que hicimos con la etiqueta del producto. Cada vez nos pedían más, y vimos que, podía funcionar, pero que precisábamos un crecimiento, una organización un poco más como un negocio.
Cuéntenos sobre los comienzos
Como arranca cualquier emprendimiento. Primero, el dinero que reunimos entre nosotros, lo pusimos en la empresa, comprando maquinaria e insumos, y, luego, salimos a conseguir capital, una extensión.
Fue ahí que conocimos a la gente de la Incubadora Gepián. Nos habían comentado de ella, y fuimos a las charlas. En ese momento la cerveza ya era algo conocida en el medio, y como era una idea innovadora, que es lo que piden en la incubadora, algo nuevo, por más que ya estuviéramos funcionando; innovamos en la cerveza artesanal en lata. Por qué en lata; es una idea que surgió en Estados Unidos, donde el formato de venta de la cerveza artesanal, es bastante más grande en lata, al cuidarla más a la cerveza, al proteger más el líquido. Al ser natural, al no tener conservantes, saborizantes, ni nada de eso, no le permite el ingreso de los rayos de luz, que es lo que la oxida a la cerveza. Por eso los envases son oscuros, generalmente; para que la luz no afecte a la cerveza. Entonces, la lata funciona como un mini barril; la cuida mucho más a la cerveza.
Así empezamos a averiguar el método del enlatado, las máquinas que se precisaban para eso; y fue darle esa novedad, ese nuevo formato a la cerveza, y también, ver la presentación de la lata. Con esto, conseguimos un capital semilla, que fue lo que nos impulsó un poco más a salir; además, el asesoramiento necesario para formar la empresa.
¿Cuáles son los próximos objetivos a seguir?
En estos primeros años nos dedicamos a crecer en la fábrica, en crecer en la producción; del lote que teníamos al principio, que empezamos a vender, que era de 100 litros, quisimos hacer un equipo grande de cocción, de 1.000 litros. Y, para comprar esas ollas de cocción y fermentadores, también, precisábamos de capitales importantes. Entonces, lo que hicimos, fue hacer los equipos. Uno de nosotros es soldador, y empezamos a comprar el acero inoxidable, e hicimos la olla y los fermentadores. Eso nos llevó un poco más de tiempo pero, hoy en día, tenemos una buena capacidad, lo cual nos permite crecer en el mercado, tanto en el local, como en los otros departamentos.
La competencia con las demás cervezas artesanales, ¿es ardua?
Creo que estamos bien en el medio. En cuanto a la competencia, yo la veo más como a un amigo que como a un enemigo. Porque la cerveza artesanal hace que más gente apueste por ella, e ingrese al mundo de la cerveza artesanal. Entonces, cuánto más cervezas hayan, hay más posibilidades de que la gente las pruebe como un producto distinto, y eso, nos permite, también, potenciarnos nosotros. En el mundo artesanal, se prueba una cerveza, se prueba otra, y es por lo que hay que estar unidos; por eso, hemos hecho actividades juntos, para poder potenciar el rubro.
Hablamos del ingreso al mercado, pero, ¿cómo fue el convencer al consumidor final?
Nosotros lo que teníamos, y tenemos que lograr, es que la prueben. Y es como todo; habrá gente que le gustó y les gustará, y habrá a quienes no. Por eso, lo fundamental, es llegarle al cliente, estando a su alcance, a la mano; es la manera que tiene de probarla, de degustar un producto que es natural, sin conservantes ni saborizantes. Un producto bastante bueno.
¿Cuáles serían las particularidades entre una cerveza “común” y la artesanal?
Cada estilo tiene las características que les dieron las circunstancias del momento; de repente, a la hora de competir por una copa de cerveza, hay que presentar distintos mercados. Nosotros sabemos que, eso no es lo que busca la gente o la mayoría del público que busca una cerveza artesanal. Por ejemplo, existen cervezas que son muy amargas, y a veces chocan.

“Procuramos ofrecer un producto tradicional, nuestro y de calidad”

EL PUEBLO recibió la visita en su redacción, de Fernando Kuchman y Fátima Tuberoso, jóvenes emprendedores por excelencia, quienes narraron el inicio de su proyecto empresarial, que surgió a causa de una olla heredada de una abuela.
Dulce de Leche Artesanal El Tuku Tuku, es una de las tantas empresas familiares que, a pesar de las adversidades, continúan apostando a nuestro medio y a nuestro país. INFORME Dulce de Leche Tuku Tuku
Háblennos del comienzo
FT: Cuando mi abuela se mudó de la casa familiar en 2015, la cual era muy grande, todos los nietos heredamos algo; a mí me tocó, entre otras cosas, una olla. Con Fernando nos casamos en el 2007, y nos fuimos a vivir afuera, al tambo, por lo tanto, la olla fue para allí. Siempre miraba esa olla y me preguntaba qué podría hacer en ella, hasta que un día le pedí a mi cuñada (hermana de Fernando), la receta del dulce de leche. Y así arranqué, por curiosidad. Yo trabajaba en la parte administrativa del tambo y Fernando en el tambo mismo.
En una oportunidad mi hermana comentó en el trabajo de que estaba haciendo dulce, y los compañeros empezaron a pedirme y así se fue dando. Claro, primero elaboraba para casa, para la familia y, después, empezamos a elaborar para afuera.
Al principio no daba en el punto; le preguntaba a mi abuela y a mi cuñada, qué podría hacer y probábamos de todo para que me saliera bien. Entonces, a ensayo y error, de a poco fuimos encontrándole la forma.
En esa olla, demoraba cinco horas y sacaba 4 kilos y medio; llevaba 12 litros de leche. Primero, lo hacía una o dos veces por semana; después, más frecuentemente y, llegó un momento, que dos veces al día.
Con el tiempo la cosa se empezó a mover más, en ese momento estaba sola con el dulce y Fernando en el tambo, y compré una olla más grande, y pasamos a elaborar 40 litros, más o menos. Y qué pasó, con esa olla más grande yo no podía sola; así que se sumó de a poco Fernando, a ayudarme a volcar el dulce en el colador, porque no me daban las fuerzas.
En ese momento pasaba 7 horas y media, y sacaba 15 kilos. Entonces, claro, cuando el movimiento empezó a ser mayor, hacía dos tandas; o sea, arrancaba a las 5 de la mañana hasta el mediodía, luego lavaba la olla, esperaba que se enfriara el dulce y, empezaba de nuevo, se me iba todo el día. Hubo días en que llegue a hacer tres tandas de 7 horas. No podía más. También venía el bajón cuando, después de tantas horas de trabajo, se cortaba. Al principio para nosotros era una tragedia; después vimos que de todas maneras la gente lo compra. Así decidí hacer un curso en Colonia, a distancia, por internet, El Portal Lechero, cuyas clases las dictaban técnicos lecheros con quienes hicimos amistad. Fue un respaldo importantísimo.
Comenzamos a envasar en plástico y algo en vidrio. Por medio de nuestro proveedor de los envases, nos conectamos con una persona que nos vendió una olla más grande a vapor, con revolvedor eléctrico, en la que se hacían 100 litros, lo cual simplificó mucho el trabajo.
Eso nos permitió acrecentar la producción y vender en ciertos puntos de Salto.
Contamos con el invalorable asesoramiento de los Técnicos en lechería de Colonia, Luis Bentancur y Diego Wurth. En Marketing, Andrea Zunini y de la Ing. en Alimentos, Alejandra Carbone.
Nuestro eterno agradecimiento a Salto Emprende, a la Fundación Salto Grande y al Centro Competitividad, quienes nos guiaron en la conformación de la empresa y del proyecto en sí.
FK: Al principio yo estaba metido en el tambo, que pasaba por un momento no muy bueno y era nuestro principal ingreso. Era una cosa de ella (Fátima) y yo la apoyaba sin inmiscuirme demasiado a no ser que ella me pidiera una ayuda.
Luego, cuando poco a poco con la olla grande y la paira se comenzó a mover el asunto, sumado a que la cosa en el tambo no mejoraba, pensamos en apostar al dulce, porque, alguna otra actividad teníamos que tener. Claro, arriesgando, desconfiando, porque era mucho el volumen de producción que teníamos que alcanzar para que fuera una salida concreta.
Pero, hoy en día le puedo decir que, dependemos más del dulce que de la leche.
¿Costó hacerse un lugar en el mercado local?
FK: De a poco nos fueron aceptando. Puedo decir, al mismo tiempo, que hay que tener paciencia, porque, mientras aceptaban el ofrecimiento, probaban el producto, tanto en la calidad como en ver si se vendía, llevó su tiempo. Al principio nos pedían que dejáramos uno o dos frascos, lo cual nos bajoneaba, porque, tanto esfuerzo, para tan poco rédito, nos parecía mal. La segunda visita, si se vendió, nos pedían uno o dos más, hasta que confiaron en el producto y ya el pedio era mayor.
Un salto grande en las ventas lo dimos cuando participamos en la Expo Salto en el 2018. Pusimos un stand con degustación. La gente probaba, seguía y, después, al rato, volvía y nos compraban (risas). Eso nos dio un lindo impulso. Nos pedían un número telefónico para contactarse y nos hacían encargos para que se los llevásemos a sus casas.
Ahí ya pusimos énfasis en el Facebook, Instagram, o sea, en medios de publicidad en el que la gente pudiera contactarnos. Siempre procuramos ofrecer un producto tradicional, nuestro y de calidad.
¿Cómo surgió el nombre de la marca?
FT:Por la unión de los apellidos: Tu de Tuberoso y Ku de Kuchman. El Tuku Tuku. Peo es anterior a la fabricación del dulce de leche. Cuando nos otorgaron el predio para el tambo en el 2013, teníamos que abrir un correo electrónico y así surgió la idea de juntar ambos apellidos.
Y el producto se instaló y hasta tiene figuras reconocidas que lo prefieren y se han vuelto clientes fijos, ¿es así?
FK: Exacto. Una de las personas es Edinson Cavani, con quien tenemos un amigo en común que fue quien nos presentó, después de la última Copa América. Recuerdo que le dije a mi amigo a ver si no le llevaba unos frascos para que probara, y esa misma noche se los alcanzó. Después me dijo que la familia, y el padre (Gringo) quedaron fascinados con el dulce y quedaron con mi número para comprarme. Para mí fue un placer regalarle y que tuviera esa aceptación. Y ahí me empezaron a comprar de a poco. Él, el padre, la madre, la familia entera.
Y, hace poco, surgió la oportunidad con la artista Karina Carrara, que pintara los frascos del dulce, en una edición limitada para el Día de San Valentín. Ella probó el dulce y le gustó. A los pocos días nos envió fotos de un frasco pintado; se comunicó con nosotros y nos planteó la posibilidad de hacer esa edición. Fue un honor para nosotros.
También, ha promocionado mucho el producto con sus allegados de acá y del resto del país, por lo cual estamos muy agradecidos. Como también lo estamos con la familia Cavani. Porque, que figuras conocidas recomienden nuestra elaboración, es un reconocimiento al esfuerzo y la dedicación.