El camino, desde uno mismo

 

Ceibal, Nacional y Salto Uruguay, bien que lo saben. Tienen que ganar la liguilla. Porque si la ganase Ferro Carril, entonces se habrá terminado la nueva historia. O sea: la obligación desde hoy es vencer. Es el arranque de la liguilla. Es noche de sábado. Es Ceibal y Nacional para despuntar en la primera acción. Pero másalejandrogalliazzi allá de Ferro Carril y su candidatura casi natural por haber sido ganador del Acumulado, Ceibal y Nacional deben admitir que al camino lo deben forjar desde uno. Ese es el tema. Por eso, no pueden o no debieran renunciar a esa misión. Es el Ceibal, segundo en la tabla general y es Nacional, tercero en la hilera. Son los dos que acuden a la primera y fermental cita.

Bien sabido el poder de gravitación de Pablo González en Ceibal, pero ¿quiénes más para sumarse a la sociedad ofensiva?. Bien sabido que Nacional de repente, alcanza una rentabilidad ofensiva superior a través de Pereira-Galliazzi-Tavárez, mientras Luis Leguízamo es de los que aguardará en el banco de espera. Acaso, más gol en Nacional?. Claro, que Ceibal es la defensa que defendió mejor, a partir de Marcelo Malaquina en el arco. La liguilla sin embargo, es siempre un caudal abierto al suspenso. El entorno. La gente. Los latidos que se aceleran. Parece todo tan equilibrado en Nacional y Ceibal, que hasta cuesta jugarle más boletos a uno en detrimento de otro. Parece todo tan equilibrado… pero los dos saben que ganar es el lema. Un lema ineludible. Vital. Son los primeros que salen a jugar. Son los primeros que no pueden dudar. También lo saben.

 

 

 

 

Una pasión sin barrotes

 

Pasó el tiempo. Pasaron las decisiones. Pasó la duda. Pasaron “los se puede” y los “no se puede”. Llegó la liguilla. Llegó la decisión. Es el tiempo clave. Es el tiempo querido.

¿Quién no quiere ser parte activa de una secuencia, donde la validez pasa por vencer y donde especular en exceso, es cancelar el mañana mismo?.

Es Ceibal-Nacional primero y es Ferro Carril-Salto Uruguay después. Es la pasión liguillera. Es una pasión sin barrotes de jaula.

Sin opresiones de tipo alguno. Pero convengamos en un imperativo: defender la esencia de esa pasión. Sin que se mancille. Sin que se manche. Los de adentro tienen responsabilidad, pero los de afuera también.

Un compromiso fusionado: nadie debería permanecer al margen si lo que se pretende es EL DISFRUTE DEL FÚTBOL POR EL FÚTBOL MISMO.

Ninguna necesidad de caer en actitudes ruines, porfiadamente al margen de lo que ese mismo fútbol reclama.

El fútbol reclama, por sobre todo: QUE LO JUEGUEN. Ese es el punto. Jugando a jugar. Y admitir cada desenlace, desde el equilibrio y desde la razón.

Si la razón no acude a ese nivel, imposible apostar a una pasión sin barrotes. Sería una pasión con tapices de violencia.

Eso no soñamos.

Eso no pretendemos.

Pregunta: ¿eso es posible?. Es un tema de decisión. No desde un bastón policial. Desde cada uno: ¿se entiende?.

-ELEAZAR JOSÉ SILVA-