El caso Cavani es producto de un tecnicismo, aunque cueste creerlo

hugo lemos

Hugo Lemos

Hay que reconocer una cosa, la justicia debe ser la última reserva moral de la institucionalidad de los países y para ello debe ser despejada de toda duda que pueda albergar su accionar en los distintos casos en los que debe actuar. Más allá de esto, la gente no entiende cuando hay cosas que se cumplen de manera rigurosamente técnica, con total apego a la ley vigente y que si en todo caso, aún así las decisiones causan rechazo de la opinión pública, la queja debe apuntar al Palacio Legislativo y no al Poder Judicial, porque en definitiva los jueces son aplicadores de las leyes que los parlamentarios aprueban.
El caso del padre del futbolista Edinson Cavani fue uno de los hechos que generó opiniones encontradas en la sociedad y está bien que la gente valore los fallos judiciales, porque en cierta medida eso implica ejercer un control sobre la actividad judicial, lo que importa por otro lado que los operadores de la justicia actúen con mayor transparencia.
Pero atendiendo este caso en particular, el hecho de que Luis Cavani, quien había sido procesado por un homicidio culposo (es decir sin intención de cometerlo, sin dolo, pero responsable al fin de la muerte de una persona por causa de un accidente) fuera liberado 82 días después, es un tecnicismo que tiene que ver con que los rigores técnicos aplicables a los encausados con esa tipificación delictiva, pueden terminar con la medida cautelar impuesta como es la prisión preventiva, por sus características personales, que es en definitiva, lo que se juzga en materia penal.
Cuando una persona es enjuiciada, se juzga el acto cometido, la voluntad que determinó la acción del sujeto, las características de la personalidad del mismo y su peligrosidad para volver a consumar un hecho dañoso para la sociedad.
En el caso del sujeto de marras, su sujeción a la situación jurídica en la que se encontraba y disposición a la sanción legal por admitir su inconducta y confesar plenamente su actuación en este caso, además de incluso aportar otros elementos para ser contemplados por la justicia y para que no quedaran dudas de su culpabilidad, fueron favorables en cierta medida para no albergar dudas de que se trata de una persona que puede cumplir sanciones estando en libertad ambulatoria, pero que aún así deberá cumplir con medidas alternativas a la prisión porque el juicio en su contra continúa.
La discusión acerca de si una vida vale menos que un objeto y por eso hay robos o rapiñas que son castigados con más tiempo de prisión preventiva que los casos de homicidio culposo, son otro kiosco y deben debatirse en los ámbitos parlamentarios, como para poder generar una modificación de las leyes, lo que permita que se valoren de otra medida este tipo de casos.
Pero ciñéndonos a este caso puntual, todos los casos de homicidios culposos donde los autores son primarios absolutos y no cuentan con antecedentes, son penados con corto tiempo de prisión preventiva, porque se entiende que la prisión no es la medida adecuada como para castigarlos, ya que poco aportan a la situación real de gente que no tiene perfil criminal ni está involucrada con el ambiente delictivo.
En ese sentido, puede decirse que en el caso Cavani haya valido la individualización de la persona y se haya tomado en cuenta su conducta en la vida personal, lo que determina que esta persona tuvo una actitud impropia en un momento determinado, pero que no tuvo voluntad de llegar a ese estado en el que no podía conducir, ni que tampoco quiso causar un accidente.
En la mayoría de los casos es así, los homicidios culposos no son castigados en forma severa, ya que cargan implicaciones emocionales propias del hecho cometido para el autor, que debe soportar además el peso de haber quitado una vida y sufrir en determinados ámbitos la vergüenza social por haber cometido tal situación.
La gente debe interiorizarse del funcionamiento de la justicia y tener en cuenta que los tecnicismos son complejos y nunca bien entendidos. Pero también que los jueces no cobran al grito de la tribuna, aunque a veces se equivocan y mucho, empero no parece ser este caso, donde incluso el encausado sale de la cárcel con el estigma de ser el padre del famoso futbolista que fue procesado, y cuya noticia recorrió el mundo, así que a donde vaya y sea reconocido como el progenitor del referido deportista, su nombre estará lamentablemente asociado al reprochable caso que lo hizo ser portada de varios medios de comunicación nacionales y extranjeros y eso ya es una sanción social imborrable.
El resto de las debilidades del sistema, son un harto complejo que deben ser subsanadas con un nuevo proceso que genere más garantías y menos dudas en éste y en todos los casos.







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