El Chile más diverso de los últimos 30 años celebra mensaje unidad del papa

Alberto Valdés Gómez Santiago de Chile, 16 ene (EFE)

Jóvenes y adultos llegados de de todos los rincones de Suramérica y el Caribe se dieron cita en la tarde de este martes frente a la Catedral Metropolitana de Santiago para acoger con cánticos y bailes al papa Francisco, quien asistió a un encuentro con sacerdotes y autoridades religiosas de Chile. Portando banderas, camisetas y gorras de sus países de origen, los asistentes, la mayoría de ellos residentes en Chile, escenificaron la diversidad cultural de la sociedad

El papa Francisco habla durante una reunión con religiosos hoy, martes 16 de enero de 2018, en la Catedral de Santiago (Chile). El papa Francisco habló hoy del "dolor por el daño y sufrimiento" de las víctimas y sus familias de los casos de abusos por parte del clero chileno, pero también el de las comunidades eclesiales por ello, durante el encuentro que mantuvo con los religiosos del país en la catedral de Santiago. EFE/Luca Zennaro

El papa Francisco habla durante una reunión con religiosos hoy, martes 16 de enero de 2018, en la Catedral de Santiago (Chile). El papa Francisco habló hoy del “dolor por el daño y sufrimiento” de las víctimas y sus familias de los casos de abusos por parte del clero chileno, pero también el de las comunidades eclesiales por ello, durante el encuentro que mantuvo con los religiosos del país en la catedral de Santiago. EFE/Luca Zennaro

chilena, que actualmente acoge a más de medio millón de inmigrantes. Todos esperaban la llegada del pontífice bajo un sol abrasador del verano santiaguino, lo que propició que los asistentes se cobijaran bajo las escasas zonas de sombra en la Plaza de Armas, especialmente bajo árboles que lucían coronados por palomas que parecían esperar la llegada del Santo Padre para echar a volar. Allí, codo con codo, los asistentes formaron un abanico de nacionalidades que bien representaba el mensaje de unidad entre los pueblos que Francisco ha querido trasladar al mundo desde su llegada al país austral. Porque entre 2010 y 2015 Chile ha sido el país de Latinoamérica en el que proporcionalmente más ha crecido la inmigración, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En total, la población extranjera en Chile aumentó un 4,9 % en promedio por año, lo que le sitúa por delante de México (4,2 %) o Brasil (3,8 %), países que se han caracterizado a lo largo de la historia por recibir a mayor número de inmigrantes. Detrás de los porcentajes y las cifras oficiales, la realidad es aún más impactante. Historias como la de María Eugenia, originaria de Venezuela, sirven para ilustrar los cambios demográficos de una sociedad en constante evolución, que concentra en Santiago el mayor número de extranjeros residiendo en el país. Ella lleva dos años viviendo en Chile y no escatima en elogios a la hora de describir la gratitud que siente por el recibimiento que le ha brindado el país. “Tengo mucho que agradecerle a los chilenos, por todo el cariño que me han dado. Por ello, a través de nuestra parroquia queremos exhibir el mensaje de paz del papa Francisco, en especial a nuestros hermanos venezolanos, que sabemos que la están pasando muy fuerte” explica María Eugenia a Efe. O la de Jorge Gotelli, quien nació y creció en Perú, pero lleva 27 años viviendo en Chile. Para él, la misión del papa Francisco es clara: “lograr la unidad entre todos los países” y que no existan diferencias entre las nacionalidades. “Todos somos parte de un único país, el mundo”, enfatiza. A ellos se suma Yafreisy, natural de República Dominicana, quien se confiesa “emocionada” por la llegada del papa y critica con vehemencia a los manifestantes “encapuchados que han causado desordenes en un día para la unidad”, ya que cree que es una manera “cobarde” de protestar. Y mientras tanto, otros celebran el mensaje de paz del Santo Padre, aunque miran con malos ojos que no haya acudido aún a su Argentina natal. Es el caso de los argentinos Virgina y su hijo Diego, quienes acudieron a la Plaza de Armas para hacerle una “mojadita de oreja” a Francisco, e indican, con tono satírico, que si “Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”. Juntos agitaban constantemente una bandera con el número 44 en el centro, con la intención, según explicaron a Efe, de recordarle al pontífice que “rece por los héroes del submarino ARA San Juan”, desaparecido en las aguas del Atlántico el pasado 15 de noviembre con 44 tripulantes a bordo. Además de los asistentes al evento, frente a la Catedral Metropolitana de Santiago se congregaron centenares de voluntarios que ayudaron a los carabineros a facilitar la llegada de Francisco hasta el templo. Entre ellos se encontraban Diego, Michelle, Daniela y José Pablo, un grupo de jóvenes que decidió participar desinteresadamente en la organización y que son la cara opuesta a otro de los grandes cambios que ha sufrido el país en los últimos años: el aumento del laicismo, especialmente entre las nuevas generaciones. Según datos ofrecidos por la encuesta regional Latinobarómetro, Chile es el país de Latinoamérica que menos confianza tiene en la Iglesia Católica, con un 36 %, muy por debajo de la media de la región, que es del 65 %. Diego admite que ésta es una realidad palpable que él mismo ve entre sus amigos, quienes no entienden por qué desea trabajar como voluntario durante tres días en pleno verano. “Servir de manera desinteresada a otras personas y ver la sonrisa en la cara de los demás son gestos bonitos”, explica, mientras sus compañeros asienten. Y concluye diciendo que ojalá la visita del papa Francisco sirva para encender “una llamita de la fe” y que los jóvenes lleguen a comprender que la Iglesia es una familia decidida a dar amor, “seas quien seas y vengas de donde vengas”. EFE







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