El clásico se nos «arrugó» y a la historia se le escapó un lagrimón

287 entradas y $ 51.600. Nunca antes esta miseria de venta y recaudación

Lo sucedido el miércoles a la noche en el Parque Ernesto Dickinson, se incorpora a los hechos fatalmente adversos, porque los números implican una condena en si mismo. Jugando Salto y Paysandú por la última fecha de la primera fase en el Regional Norte del Campeonato del Interior, la venta de 287 entradas y por todo concepto, se recaudó $ 51.600.

Es absolutamente improbable rescatar de la estadística una situación como esta, cuando se trata del clásico más añejo del Interior y que en su momento supo del amparo de una pasión sideral, envolvente y única. Pero hay que admitir que el paso del tiempo es capaz de desgastar y comprimir vuelos populares, en función de un partido de fútbol como este.
El antes se va alojando a la vera de la historia. Casi en un plano secundario. Y a la historia en este caso, se le escapa un lagrimón, en medio de una versión «arrugada» y lejos de la gente. La no venta siquiera de 300 entradas (es lo que la Divisional «C» puede llegar a vender un viernes en el Parque Forti jugando un partido adelantado), torna elocuente la indiferencia del aficionado.
La cada vez más distante identificación con torneos como estos y sin que la selección que fuese más allá de Directores Técnicos o jugadores, prenda en la ilusión y se convierta en eje del querer.
EL VENDAVAL CONTRARIO
Alguna que otra explicación hay que buscarle a esa noche de 287 entradas.
Por ejemplo: 1) Salto y Paysandú ya estaban clasificados para la siguiente fase. 2) El hecho mismo de jugar entre semana. 3) La largura de este mes que no termina nunca y los bolsillos que se hastían de tanta sequedad. 4) El valor de la entrada (casi 200 pesos), que igualmente genera la marcha atrás a la hora de ir o no ir a la cancha.
Al fin de cuentas, todo un vendaval contrario. En tanto el hecho es otro también: cuando se plantea una situación como esta en lo previo, ¿no es posible barajar el mazo?
Por ejemplo: paga uno y entran dos. La Liga de Paysandú lo hace. O bajar el valor de la entrada: ¿no es posible hacerlo? En fin….es como haber alentado una muerte súbita.
Mientras a ese miércoles 29 de enero de 2020, habrá que registrarlo en el derrotero de la adversidad. La noche en que Salto y Paysandú vendieron 287 entradas jugando en el Parque Dickinson. Si a la historia se le escapó un lagrimón, consecuencia irreversible.
Lógica pura. Las pasiones se van tornando grises. ¿A cuántos les importa?
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-