El Colegio de los brazos cruzados

Los apuntes de Fernando y Rolando López a EL PUEBLO, no debieran pasar desapercibidos o engrosar la nómina de cuestiones olvidables o intrascendentes. Simplemente, porque no lo es.
La realidad del vestuario de los jueces en el Parque Humberto Forti, es solo una realidad concreta. La comprobación por parte de cronistas de este diario de la situación aludida por los jueces, es solo una cuestión más. Cabe preguntarse qué misión le compete al Colegio de Jueces de la Liga Salteña de Fútbol, frente a casos como el descripto.
¿No debiera el Colegio salvaguardar la imagen y el entorno de los árbitros, o las condiciones básicas para el desarrollo del control de un partido de fútbol? Claramente el Colegio de Jueces, por ahora permanece de brazos cruzados. Como esperando la carroza. Una actitud de observación a distancia. O de desconocimiento absoluto.
Pero además, otro aspecto que no es menor: la misión en manos de la Comisión de Field, que en los últimos meses ha sabido de SOLO UN INTEGRANTE, en este caso el neutral de la Liga, José Luis «Pipilo» de los Santos. La Comisión de Field debiera saber de un rol permanente en materia de seguimiento, de comprobación de insuficiencias, de mejoramientos, etc.
Pero que se trate de UNA COMISIÓN y no de un solo integrante. En la Liga Salteña de Fútbol, una Comisión de Field se asemeja «a un rancho apartado». Y entonces, el surgimiento de situaciones como las denunciadas, tiene una razón de hecho. Un porqué. Cabe preguntarse a cuántos, les trasciende el «porqué». Con olores y cisternas rotas incluidos. Mientras la carroza espera…
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-