El día en que el tercer mundo se puso la camiseta croata…

Los uruguayos nos quedamos, entre grises y maltrechos, porque la ilusión se desplomó en aquella tarde ante Francia, cuando las manos de Muslera se volvieron dramáticamente frágiles. Pero ya antes, la ausencia de Edinson Cavani se convirtió en nudo en la garganta, sobre todo porque después a la hora de los hechos, Stuani se asemejó a un sombra y nada más. Al paso de las horas, se fue invocando «el quinto puesto que nos enorgullece», «fuimos el mejor sudamericano», etc, etc, mientras varios de los colegas afincados por un mes en Rusia, haciendo cola para determinar quien se convertía en edulcorado coleccionista de elogios, expulsando cualquier tipo de crítica.
De lo que no hay dudas: el fútbol uruguayo resignó una chance histórica e inmejorable de pegar el zarpazo. Dolió esa eliminación, por más que se la decore con argumentos a favor del consuelo.
Pero además, ¿qué salteño no hubiese querido toparse con esa escena mágica de Edinson Cavani y Luis Suárez , adheridos a la historia siendo campeones del mundo?
Sobre todo con el delantero del PSG, el romace afectivo es puntual. Se lo quiere, casi que, con religiosa devoción. Tiene lógica: Cavani es un eterno pasional de su comarca «naranjera»
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EL CASO DE CROACIA
La cosa es entre chicos. Sentimiento entre países de escasa demografía. Los algo más de 3 millones de uruguayos. Los algo más de 4 millones de croatas. Por lo tanto, la identificación planteada con esa Croacia finalista.
Una manera de alentar la causa «del más pobre y postergado», frente al imperialista de turno como esta Inglaterra finalmente condenada.
Tras el partido y en la medida que fue posible chequear diarios de otras latitudes, reflexiones en voz alta de quienes fueron y son cultores del fútbol a nivel de élite, no dejaron de trasuntar el vivificante tiempo de clamor y regocijo por Croacia, porque para «este tercer mundo, Croacia es un poco nuestro en el sentimiento. Por lo de país pequeño, al que todo le es cuesta arriba, como a la gran mayoría de nosotros».
POR ESO, ES VERDAD….
….antes del partido, tantos desde aquí (en el Salto de Cavani y Suárez también), para sumarse a la ilusión de Croacia. Una manera de reflejarnos en ellos, de saber que nos igualamos en el combate por la dignidad, frente a los dueños de determinados mundos. También, casi una necesidad de identificarnos con una selección que se emparente a determinados niveles con la nuestra, para que el Mundial no se nos termine antes y tengamos alguna razón para pegar un grito frente a la TV.
Es cierto es que los croatas están medio lejos de aquí. Pero cuando los chicos deciden sumarse al sentimiento mutuo, la distancia no distancia.
Nos entendemos entre nosotros. Por eso de la pequeñez geográfica y demográfica. Por eso del tercer mundo del que somos. De ese tercer mundo, que a veces también es capaz de abrazarnos, a partir de una misma camiseta. Nosotros al cabo, medios charrúas y ayer, medios croatas.
El primer mundo no entenderá de qué se trata esta historia paralela y a veces medio junta también. ¡Mágico tránsito de una misma senda! Cuestión de amores impensados.
Ellos no entenderán. Pero nosotros, sí.
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-







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