“El entierro de los zapatos”

Claro está, cuando el fútbol se vuelve ausencia, no puede ser menos: el anecdotario florece. En todos los planteles, algo o mucho pasa. Sucede que frente a los casi 300 milímetros que llovieron en Salto sumando todos esos días anteriores, en la mayoría de los casos, la imposibilidad de desarrollar sesiones de fútbol. Un técnico de la “B”, siempre ocurrente él, harto de no no poder adiestrar, mandó sus jugadores a una cancha de alternativa cedida a esos efectos.
A los 10 minutos, paró la práctica. Fue el jueves pasado. Y tiró la frase, “para que alguno la tome y la difunda. Es el entierro de los zapatos”. Sucede que a sus jugadores les era imposible conservar la vertical y más de uno, literalmente se clavó en la tierra de una cancha con escaso césped. Ese tipo de situación podía haberse originado en la víspera, si el fútbol se hubiese disputado: el riesgo puntual para los propios futbolistas. Un riesgo, a todas luces real.