El “Espacio Peloduro” pierde “Espacio”, la cultura pierde “Espacio”, y no es un juego de palabras

No, no es un juego de palabras. Es algo mucho más serio y preocupante. Resulta frecuente escuchar decir que la cultura o los valores culturales cada vez pierden más “espacio” en la sociedad de hoy. Allí se habla de “espacio” en un sentido metafórico o figurado, se habla de perder cabida en las prioridades o al menos en los intereses de la gente. Pero cuánto contribuye a esa pérdida si -además de muchos otros factores- a la cultura se le quita “espacios físicos”! Es lo que ha ocurrido en el Espacio Peloduro, al que, literalmente, las autoridades actualmente al frente del Departamento de Cultura de la Intendencia le han quitado “espacio”, “espacio físico”, anulando prácticamente así la posibilidad de seguir contando con él como lugar de actividades culturales.
El “Espacio Peloduro” se inauguró hace ya unos años en el subsuelo del Museo, Mausoleo y Centro Cultural Casa Quiroga. Fue durante el período de gobierno anterior, siendo Director del Área Cultura el profesor Leonardo Garet, que este espacio –como toda Casa Quiroga- tuvo un muy buen acondicionamiento e impulso. Recordamos, a modo de ejemplo, destacadas exposiciones en este “Espacio”, como la que realizó Marcelo Cattani con su Taller de Fotografía, alguna de Elsa Trolio con su Taller de Artes Plásticas o la exposición de Vitrofusión que en su momento trajo a Salto Wilson Nessi. Sin embargo y para sorpresa de muchos, recientemente el “Espacio Peloduro” fue dividido en dos partes –una amplia, rectangular, y otra bastante reducida y más bien cuadrada- con una puerta de rejas como límite entre ellas. La parte más pequeña es lo que se podría decir que se mantiene como sala de exposiciones, o para eventos culturales en general, lo que dudamos que sea posible debido a su poca capacidad, por suerte –si algo se puede rescatar- en sus paredes aún permanecen algunos cuadros de Julio Suárez –Peloduro-. Y la parte más amplia ha sido tomada como depósito. Sí, como depósito, como lugar para guardar cosas, especialmente los instrumentos de la Banda Departamental de Música. Sencillamente, nos parece lamentable. Una infeliz decisión. Si al cada vez más reducido “espacio” que en la vida moderna tiene la cultura le sumamos la quita de “espacios” pero material o físicamente hablando, estamos contribuyendo fuertemente a agravar el problema. A no quejarnos después.