El fin de semana sin jugar: ¿consultan a los técnicos y jugadores o es verticalazo?

En las dos primeras fechas del Campeonato Salteño, más que generosa respuesta. Unas 4.000 entradas y más que provechosa recaudación. Hasta que en el fin de semana que pasó, la lluvia se volvió tormento para el fútbol y la tregua decretada, no menos que inevitable. En la sesión del lunes de la semana pasada en el Consejo Superior, el presidente de la Liga, Walter Hugo Martínez, había anunciando que «no se jugará en el cierre de la semana de Turismo y la Liga permanecerá cerrada». Puede suponerse que en la reunión previa a puertas cerradas de la que participan neutrales y delegados de clubes, se acordó el no jugar.
No hacerlo, es parte de una tradición que viene de años. Ese es el punto: en Salto no se juega en el segundo domingo de Turismo, POR TRADICIÓN. De todas maneras nunca se han expuesto los motivos de porqué no se juega. A una tierra futbolera como la salteña, ¿qué factor prohíbe jugar en ese segundo domingo?
CUESTIÓN DE SUPONER
Preguntas pues: ¿todos los jugadores de fútbol se van de campamento, o al exterior? ¿Ninguno de ellos retorna a Salto el sábado de noche o el domingo a la mañana? En ese caso, ¿no están en condiciones físicas y mentales de jugar en la tarde?
Desde el lunes pasado, a EL PUEBLO no le faltaron posibilidades de comunicación con algunos directores técnicos. El último, Alejandro Torrens de Nacional. Los tricolores entrenan hasta hoy jueves al mediodía. Ahí está un ejemplo. Viernes y sábado libre. ¿Y entonces, el domingo qué imposibilitaba el hecho mismo de jugar?
QUERIENDO Y NO QUERIENDO
Pero el tema igualmente es otro y se suma como elemento de juicio: cuando los dirigentes plasman resoluciones de este calibre (la de no jugar), ¿lo trasmiten en lo previo a los Directores Técnicos y jugadores? ¿Los DT y los futbolistas, comparten estos lineamientos que surgen desde quienes ejercen el mando directriz? ¿Se mide el perjuicio deportivo que es capaz de producir un paréntesis de casi 20 días entre un partido y otro? Además, no es que suele argumentarse desde los representantes de clubes que «perdemos más dinero suspendiendo que jugando aún con clima adverso». Entonces, frente a circunstancias como estas, ¿qué grado de coherencia aflora y qué puntos de aproximación son reales? Al fin de cuentas: ¿es un verticalazo y punto? ¿No hay debate que se promueva, para saber si la resolución es la atendible, válida y racional?
Al decir de un estimado colega: «en la tierra de Suárez y Cavani no se juega al fútbol en Turismo». El hecho es que en todas las restantes áreas del país (amateur y profesional) se juega el próximo fin semana y ni que hablar en el concierto internacional. Ni Semana Santa ni Semana de Turismo. No hay quien pare al fútbol.
La excepción en la regla es Salto.
Aquí lo paramos. Aquí lo paran.
Aquí lo silenciamos.
Aquí arrinconamos la pelota.
Aquí espantamos la ilusión.
Aquí alimentamos la añoranza.
Aquí amordazamos el grito del hincha.
Aquí somo así. ¿Penosamente así?
¿Incomprensiblemente así?
¿Absurdamente así?
-ELEAZAR JOSÉ SILVA-