“El fracaso no nos toca si nuestra determinación para alcanzar el éxito es poderosa”

Fausto Díaz Jara (20) cultiva un estilo de música muy particular, junto a la banda «Black Volt», que recientemente se presentaron en el evento «Salto al Rock» donde obtuvieron el reconocimiento del público joven.
«Cuando comencé este camino, decidí que todos los días me diría a mi mismo: El fracaso no me sobrecogerá nunca, si mi determinación para alcanzar el éxito es lo suficientemente poderosa.» –  Comparte.
-¿Cómo vivió su niñez y adolescencia?
-»Cuando era pequeño viví en el barrio Cerro, frente a la Escuela No 5.
Asistí a ella hasta 4to. grado. Entonces fui transferido al Colegio y Liceo Vaz Ferreira.
Cuando comencé secundaria, mi familia y yo nos mudamos a una zona más céntrica y ese año fue un poco duro. Muchos cambios, tanto en mi vida personal, como en mi educación.
El año que comencé el 2do. grado de secundaria, preferí volver a la educación pública y comencé a asistir al Liceo Nº5., donde cursé hasta 4to. grado.
Fueron en parte, los mejores años de mi vida como estudiante. Me sentía muy bien en ese lugar.
Luego de vivir tantos años en un lugar, uno se vuelve parte del mismo. La plaza, las calles, los amigos…
-¿Y qué sucedió después?
-»Cuando me integré a otro centro educativo, mis viejos amigos se alejaron un poco y a pesar de la buena amistad y el trato que teníamos, las cosas no llegaron a ser nunca como antes.
Me costó mucho volver a hacer nuevos amigos, sobre todo porque nunca logré desarrollar un sentido de pertenencia en el instituto privado.
Los demás chicos eran bastante duros con los extraños. Actualmente lo llaman «Bullying» pero yo sabía que simplemente eran niños.
-¿Y cómo hizo frente a esas situaciones?
-»Desde pequeño desarrollé mi intelecto al adquirir conocimientos de todas partes posibles.
Leía mucho,  investigaba y sentía mucha curiosidad por las cosas. En las clases solía destacarme y eso para otros jóvenes es un poco intimidante.
Su reacción fue natural. Y años después lo pude comprender, pero debo reconocer que sentía mucha tristeza y soledad en esos días.
Cuando comencé a lidiar con esos cambios, mi propio ser se transformó, dejé de llorar y comencé a hacer algo al respecto.
No fue fácil, pues no solía compartir mis experiencias con otras personas.
Cuando comencé mi bachillerato mi familia se mudó nuevamente, a pocos metros del Liceo IPOLL. Comencé a estudiar en la noche, para aprovechar mejor el día. Las clases nocturnas eran algo leves al principio y sinceramente me divertí mucho al estar con personas de mayor edad. Yo era el menor,  con 17 años (ese años cumplía la mayoría de edad) me volví un joven más abierto a nuevas amistades.
-¿Y cómo fue su encuentro con la música?
En cada actividad que realicé, la música estaba presente. Al principio (cuando tenía siete u ocho años) me gustaba mucho el Rock Nacional.
Luego comencé a buscar artistas que expresaran las mismas emociones que yo sentía y fue cuando encontré bandas de metal.
La mayoría eran bandas americanas cuya lírica  – voz era en inglés.
Me gustaban los ritmos, la velocidad y la fuerza que tenían.
Cuando investigué sus letras descubrí que había más que sonido en ellas… vi el mensaje que querían transmitir.
Estaba asombrado, escuchaba bandas como Linkin Park, Papa Roach, Good Charlotye y Disturbed.
Cuando comencé a entrenar en Boxeo y Artes Marciales Mixtas preferí escuchar algo más agresivo y fue entonces cuando aparecieron bandas como Amon Amarth y Arch Enemy en mi lista de reproducción.
Fue un gran salto en mi gusto musical. Esas últimas dos bandas
La música puede transmitir mucho más que un libro, en menos tiempo y con más poder.
-¿Cómo descubre su  inclinación por el canto?
-Ya que no sabía tocar instrumentos decidí que cantaría.
Así que comencé a practicar y mejorar mi voz.
Es muy difícil dominar el canto… requiere de buenos maestros y de mucha paciencia y práctica.
Yo no poseía ese talento natural para realizar extensos vibratos con voces limpias…me limitaba a una voz de bajo.
Era un amateur, un novato que recién comenzaba a explorar la música.
Pero una tarde vi en Facebook que una banda estaba buscando vocalista, para tocar canciones de Death Metal. Y me dije Fausto, esta es tu oportunidad y los contacté.
Me dieron las canciones que debía aprenderme y un par de días para practicar… Cuando llegué al ensayo interpreté la canción lo mejor que pude y sinceramente fue un desastre. Mi voz no estaba preparada para tal estilo, y creí que nunca podría llegar a estarlo
Entonces llegué a casa y me puse a estudiar técnicas de vocalización extrema. Vi muchos videos, leí mucho acerca de la respiración diafragmática y me puse a practicar.
En seis días logré amplificar mi voz increíblemente, aunque aún no dominaba la técnica de voz gutural ni de growl. Estaba al borde de lograr el sonido.
Realmente se sorprendieron con mi avance y entonces me dieron un lugar en la banda.
-¿Cómo se fue superando en el estilo?
-»Aquí en Salto no encontré personas que practicaran ese estilo vocal… así que fue duro encontrar un maestro.
Un joven de Madrid me enviaba información mediante correo electrónico, ilustraciones y ejercicios para mejorar mi respiración.
Y finalmente, hace unos cuantos meses atrás, un guitarrista me invitó a una reunión de artistas, cuyo objetivo era el de formar una banda de metal.
Allí conocí a Gonzalo Bernal y en él pude ver más que esfuerzo y dedicación, pude ver un ideal, el cual yo también tenía.
Y era el de realizar algo grande… ambos teníamos un sueño y sabíamos que para lograrlo, necesitábamos otros artistas que compartieran los mismos ideales.
Luego de reunirnos comenzamos a trabajar en las canciones, previamente definimos el estilo que queríamos realizar y el mensaje que queríamos transmitir.
Aquí está lo fascinante y la gran ventaja que nos da la música, el cambio, el flujo y la armonía. Nuestros estilos eran muy diferentes, por mi parte tenía cierta experiencia en vocalizaciones extremas, lírica extensa y con contenido épico.
Los demás poseían habilidades en otros estilos, como el Power Metal y el Trash.
Respecto a nuestra historia reciente…
-¿Y cómo viven la experiencia del Salto al Rock?
El Salto al Rock representó un buena oportunidad para compartir.
Era la primera vez que tocábamos en vivo, oficialmente.
Hace un tiempo habíamos participado de La noche de talentos en Casa de Isa. Realizamos una declamación, utilizando una de nuestras canciones: El Despertar del Dragón. En esta, yo recité la lírica en español, mientras las guitarras practicaban solos melódicos y técnicos, acompañados de percusión
Tocamos frente a muchas personas, fue una experiencia muy buena. El público pareció entusiasmado ante el show que brindamos y eso fue una gran recompensa.
Personalmente, me sentí muy bien. Y el poder compartir ese momento con músicos tan buenos como lo son Gonzalo, Leonardo y Emiliano, es algo genial.
Cuando estaba allí arriba, me sentía cómodo y seguro, porque realmente me gusta lo que hago a pesar de que es muy diferente a lo que se ve por aquí.
Todos nos sentimos felices de haber participado de ese evento».
-¿Por dónde lo lleva el hecho de ser joven?
-Es una expresión que significa mucho… el ser joven representa no sólo el comienzo de la vida, sino también el hecho de tener una gran oportunidad.
Sinceramente siempre sentí que envejecía rápidamente, crecí muy rápido en muchos aspectos de mi vida.
Pero con la música, tuve la oportunidad de comenzar de cero con algo… Algo importante».
María Fernanda Ferreira

Fausto Díaz Jara (20) cultiva un estilo de música muy particular, junto a la banda «Black Volt», que recientemente se presentaron en el evento «Salto al Rock» donde obtuvieron el reconocimiento del público joven.

«Cuando comencé este camino, decidí que todos los días me diría a mi mismo: Elsoyjoven0404 (1) fracaso no me sobrecogerá nunca, si mi determinación para alcanzar el éxito es lo suficientemente poderosa.» –  Comparte.

-¿Cómo vivió su niñez y adolescencia?

-»Cuando era pequeño viví en el barrio Cerro, frente a la Escuela No 5.

Asistí a ella hasta 4to. grado. Entonces fui transferido al Colegio y Liceo Vaz Ferreira.

Cuando comencé secundaria, mi familia y yo nos mudamos a una zona más céntrica y ese año fue un poco duro. Muchos cambios, tanto en mi vida personal, como en mi educación.

El año que comencé el 2do. grado de secundaria, preferí volver a la educación pública y comencé a asistir al Liceo Nº5., donde cursé hasta 4to. grado.

Fueron en parte, los mejores años de mi vida como estudiante. Me sentía muy bien en ese lugar.

Luego de vivir tantos años en un lugar, uno se vuelve parte del mismo. La plaza, las calles, los amigos…

-¿Y qué sucedió después?

-»Cuando me integré a otro centro educativo, mis viejos amigos se alejaron un poco y a pesar de la buena amistad y el trato que teníamos, las cosas no llegaron a ser nunca como antes.

Me costó mucho volver a hacer nuevos amigos, sobre todo porque nunca logré desarrollar un sentido de pertenencia en el instituto privado.

Los demás chicos eran bastante duros con los extraños. Actualmente lo llaman «Bullying» pero yo sabía que simplemente eran niños.

-¿Y cómo hizo frente a esas situaciones?

-»Desde pequeño desarrollé mi intelecto al adquirir conocimientos de todas partes posibles.

Leía mucho,  investigaba y sentía mucha curiosidad por las cosas. En las clases solía destacarme y eso para otros jóvenes es un poco intimidante.

Su reacción fue natural. Y años después lo pude comprender, pero debo reconocer que sentía mucha tristeza y soledad en esos días.

Cuando comencé a lidiar con esos cambios, mi propio ser se transformó, dejé de llorar y comencé a hacer algo al respecto.

No fue fácil, pues no solía compartir mis experiencias con otras personas.

Cuando comencé mi bachillerato mi familia se mudó nuevamente, a pocos metros del Liceo IPOLL. Comencé a estudiar en la noche, para aprovechar mejor el día. Las clases nocturnas eran algo leves al principio y sinceramente me divertí mucho al estar con personas de mayor edad. Yo era el menor,  con 17 años (ese años cumplía la mayoría de edad) me volví un joven más abierto a nuevas amistades.

-¿Y cómo fue su encuentro con la música?

En cada actividad que realicé, la música estaba presente. Al principio (cuando tenía siete u ocho años) me gustaba mucho el Rock Nacional.

Luego comencé a buscar artistas que expresaran las mismas emociones que yo sentía y fue cuando encontré bandas de metal.

La mayoría eran bandas americanas cuya lírica  – voz era en inglés.

Me gustaban los ritmos, la velocidad y la fuerza que tenían.

Cuando investigué sus letras descubrí que había más que sonido en ellas… vi el mensaje que querían transmitir.

Estaba asombrado, escuchaba bandas como Linkin Park, Papa Roach, Good Charlotye y Disturbed.

Cuando comencé a entrenar en Boxeo y Artes Marciales Mixtas preferí escuchar algo más agresivo y fue entonces cuando aparecieron bandas como Amon Amarth y Arch Enemy en mi lista de reproducción.

Fue un gran salto en mi gusto musical. Esas últimas dos bandas

La música puede transmitir mucho más que un libro, en menos tiempo y con más poder.

-¿Cómo descubre su  inclinación por el canto?

-Ya que no sabía tocar instrumentos decidí que cantaría.

Así que comencé a practicar y mejorar mi voz.

Es muy difícil dominar el canto… requiere de buenos maestros y de mucha paciencia y práctica.

Yo no poseía ese talento natural para realizar extensos vibratos con voces limpias…me limitaba a una voz de bajo.

Era un amateur, un novato que recién comenzaba a explorar la música.

Pero una tarde vi en Facebook que una banda estaba buscando vocalista, para tocar canciones de Death Metal. Y me dije Fausto, esta es tu oportunidad y los contacté.

Me dieron las canciones que debía aprenderme y un par de días para practicar… Cuando llegué al ensayo interpreté la canción lo mejor que pude y sinceramente fue un desastre. Mi voz no estaba preparada para tal estilo, y creí que nunca podría llegar a estarlo

Entonces llegué a casa y me puse a estudiar técnicas de vocalización extrema. Vi muchos videos, leí mucho acerca de la respiración diafragmática y me puse a practicar.

En seis días logré amplificar mi voz increíblemente, aunque aún no dominaba la técnica de voz gutural ni de growl. Estaba al borde de lograr el sonido.

Realmente se sorprendieron con mi avance y entonces me dieron un lugar en la banda.

-¿Cómo se fue superando en el estilo?

-»Aquí en Salto no encontré personas que practicaran ese estilo vocal… así que fue duro encontrar un maestro.

Un joven de Madrid me enviaba información mediante correo electrónico, ilustraciones y ejercicios para mejorar mi respiración.

Y finalmente, hace unos cuantos meses atrás, un guitarrista me invitó a una reunión de artistas, cuyo objetivo era el de formar una banda de metal.

Allí conocí a Gonzalo Bernal y en él pude ver más que esfuerzo y dedicación, pude ver un ideal, el cual yo también tenía.

Y era el de realizar algo grande… ambos teníamos un sueño y sabíamos que para lograrlo, necesitábamos otros artistas que compartieran los mismos ideales.

Luego de reunirnos comenzamos a trabajar en las canciones, previamente definimos el estilo que queríamos realizar y el mensaje que queríamos transmitir.

Aquí está lo fascinante y la gran ventaja que nos da la música, el cambio, el flujo y la armonía. Nuestros estilos eran muy diferentes, por mi parte tenía cierta experiencia en vocalizaciones extremas, lírica extensa y con contenido épico.

Los demás poseían habilidades en otros estilos, como el Power Metal y el Trash.

Respecto a nuestra historia reciente…

-¿Y cómo viven la experiencia del Salto al Rock?

El Salto al Rock representó un buena oportunidad para compartir.

Era la primera vez que tocábamos en vivo, oficialmente.

Hace un tiempo habíamos participado de La noche de talentos en Casa de Isa. Realizamos una declamación, utilizando una de nuestras canciones: El Despertar del Dragón. En esta, yo recité la lírica en español, mientras las guitarras practicaban solos melódicos y técnicos, acompañados de percusión

Tocamos frente a muchas personas, fue una experiencia muy buena. El público pareció entusiasmado ante el show que brindamos y eso fue una gran recompensa.

Personalmente, me sentí muy bien. Y el poder compartir ese momento con músicos tan buenos como lo son Gonzalo, Leonardo y Emiliano, es algo genial.

Cuando estaba allí arriba, me sentía cómodo y seguro, porque realmente me gusta lo que hago a pesar de que es muy diferente a lo que se ve por aquí.

Todos nos sentimos felices de haber participado de ese evento».

-¿Por dónde lo lleva el hecho de ser joven?

-Es una expresión que significa mucho… el ser joven representa no sólo el comienzo de la vida, sino también el hecho de tener una gran oportunidad.

Sinceramente siempre sentí que envejecía rápidamente, crecí muy rápido en muchos aspectos de mi vida.

Pero con la música, tuve la oportunidad de comenzar de cero con algo… Algo importante».

María Fernanda Ferreira







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