¿El fútbol salteño es posible si la Policía no entra a las canchas?

Es del caso plantear el hecho como tal. O la resolución que también hizo impacto en la Liga Salteña de Fútbol, con el Ministerio del Interior sentando postura.
“La seguridad de los escenaros deportivos es responsabilidad exclusiva de los organizadores en tanto se trata de un espectáculo privado. Fuera del escenario la seguridad es pública, responsabilidad del Ministerio del Interior y competencia de la Policía Nacional”.
A tal punto que en su momento, lo puntualizó en el Consejo Superior de la Liga Salteña de Fútbol, el neutral Dr. Roberto Fioritti, tras los hechos vandálicos que se originaron en la calle Treinta y Tres, con acceso en este caso al Parque Carlos Ambrosoni, como corolario del partido de la segunda fecha entre River Plate y Saladero.
Pero el hecho es que en la mayoría de los domingos en que se jugó fútbol en Salto, las complicaciones han sido puntuales. De última, las denuncias de amenazas, pedreas y agresiones consumadas. Y por más que en muchos casos, el fermento de la violencia se originó fuera de los estadios, dentro del mismo los primeros e indisimulados focos. Casi que el punto de partida mismo.
“EL FÚTBOL SALTEÑO NO ES UN FÚTBOL MÁS”
La frase se encuadra en el pensamiento de un presidente de la Divisional “A”: “El fútbol salteño no es un fútbol más y desde los enconos que en algunos casos no faltan, en los últimos tiempos se han introducido personas a los espectáculos, que poco tienen que ver con los clubes. Una especie de delincuencia no tan solapada”.
Es que además en la interna de los espectáculos, la contratación del servicio de seguridad privada, solo atiende a la terna arbitral. Todo lo que acontezca tangencialmente, no es órbita de esos funcionarios, que por otra parte suelen ser enjuiciados desde más de un área. Ocurre que “no están preparados para repeler. No es una fuerza de choque”, suele sostenerse.
Sería inviable suponer que intercedan en una riña de diez personas en una cancha o que distancien a los jugadores, en medio de un vendaval de agresiones más o menos pronunciada.
¿ES POSIBLE O NO?
De lo que no hay dudas, es que determinadas preocupaciones están planteadas, aunque acuden a la cita quienes sostienen que en la Liga Salteña de Fútbol “se está actuando de mano blanda” frente al cúmulo de situaciones adversas a la normalidad del fútbol. Tampoco las dos gremiales han radicalizado posiciones, pese a los aconteceres de la octava fecha, con la violencia propinando su martillazo tanto en el Parque Rufino Araújo, como en el Parque Dickinson.
Entonces: ¿el fútbol salteño es posible si la Policía no entra a las canchas? Pero además, en el propio escenario de juego, ¿cuál es realmente la seguridad que disponen los jueces?
De lo que no hay dudas es que entre el uniforme y sus escudos de defensa o ataque, la Policía es capaz de marcar territorio. Sin ellos en escena, la mesa parece servida para los pertinaces de la irracionalidad.