“El hincha de Saladero está divorciado del club”

Llegó a los 42 años. Y no es de los que resiste el paso del tiempo. No necesita hacerlo, porque desde la mente al físico, suma de ambas, la pasión es posible.
Por eso, RAFAEL GARCÍA volvió a jugar al fútbol, esta vez con Cerro. Como en el 2013, cuando se enfundó la blusa rafaelgarciaalbiceleste. El “Cuca” Rivero lo invitó a sumarse y el “Topo” avaló. Después de todo, Cerro no le es ajeno.
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“La verdad es una: me siento feliz por esto de haber vuelto a jugar. Pero además, digo que me voy a divertir, pero con seriedad. No dejo de dar lo que puedo dar, pero más distendido, más liberado. Con las ganas de siempre y el esfuerzo por la causa, pero disfrutando. La experiencia que tengo, se la quiero transmitir a los más jóvenes y que surja la protección hacia ellos, como alguna vez los más grandes lo hicieron conmigo. A los gurises hay que protegerlos. Me recibieron de la mejor manera, porque además no faltan aquellos con quienes nos conocemos como en los casos de Oscar Requelme, Nicolás y Braian Maidana. Descubrir la clase de persona que es Ángel Soria, o el “Pollo” Aramburo y el “Japo” Benítez. En una práctica de esta semana, formamos dupla defensiva con Nahuel Kurowski, que es familiar. Tiene 16 años y yo 42. Ese tipo de situación que regala el fútbol, también hace a la emoción”.
“POR ELLOS ME SACO EL SOMBRERO”
Cuando se inició la temporada 2016, el “Topo” se sumó a la Dirección Técnica de Saladero, que lideró Oscar Aranda. Hasta que los dos se alejaron de la función. Después de todo, Saladero es parte de los afectos. Con los albinegros, dos ascensos y un descenso.
La huella de lo imborrable. La memoria recrea, aquel tiempo que pasó…
“El hecho es que Saladero tiene más gente para criticar que para el apoyo. Aquí la síntesis es una: el hincha de Saladero está divorciado del club. No van a la sede y cada vez concurren menos a la cancha. En el hincha existe una especie de descrédito respecto a lo que es el club o el equipo a la hora de jugar. Uno dejó de ver la barra del aliento, las banderas colgadas, los bombos. Piensa también que al hincha hay que darle algo. Saladero tiene que recuperar todo eso que perdió. Pero soy de los que me saco el sombrero por quienes están, con Pablo Cardona a la cabeza en la directiva, con Henry Píriz y los jugadores. Lo están dando todo y queriendo lo mejor para Saladero. Eso no está en dudas, mucho más allá de las dificultades. A la pelea la están dando”.
“EL FÚTBOL SALTEÑO SE ESTÁ QUEDANDO SIN “9”
Jugó en Sol de América, Salto Uruguay, Hindú, Peñarol de Montevideo (divisiones juveniles), Basáñez (tres años), Mandiyú de Corrientes (“me llevó el “Bomba”Cáceres), Salto Nuevo, Punta del Este, Barrio Rivera-33 de Maldonado, Tabaré de Rocha, Ferro Carril, Universitario, Saladero y de última Cerro.
El “Topo” del fútbol. Con el bisturí a fondo también… Lo que preocupa es que el fútbol salteño se está quedando sin “9”, sin esos delanteros de área. El sistema de 4-4-2 predomina y la pelota va y viene. Salvo Universitario, uno no ve otro equipo con una idea que respete la línea de fútbol, que es de repente la que le llega a la gente. Se ha perdido la magia de un caño, es cierto. La mayoría tiene problemas con el gol, mientras la preparación física, parece mandar más que el aprendizaje de cuestiones técnicas. Hay jugadores que no saben correr la cancha y por eso los trámites pasan a no conformar. Cuando se habla que va menos gente de la que podría ir a la cancha, simplemente se entiende. A la gente no le faltan razones”.
El “Topo” en EL PUEBLO. ¿Hay que ponerle énfasis a Rafael García, cuando el que decide es el “Topo” del barrio, de su pasión y donde la pelota será por siempre el argumento del placer? El “Topo”. A secas.

“No queremos mentes mediocres”

De meses a esta parte, RAFAEL “Topo” GARCÍA es el Director Técnico de Saladero, a nivel del fútbol femenino. No rafaelgarciachemenos de 25 como parte del plantel. “A ninguna de ellas les falta compromiso. Siempre les digo que hay que querer al fútbol, respetarlo y sacarle el mejor jugo. Algunas de ellas, vienen de familia de jugadores, por lo tanto el fútbol está en la sangre y la facilidad aparece. A otras les cuesta más, pero empeño no les falta. Les sobra voluntad para el aprendizaje”.
En tanto el retorno de Libertad Fútbol Club, es un objetivo casi placentero, “porque todos los que queremos la vuelta, nos acompaña una ansiedad que se mezcla con el desafío. Pero hay que ir sin apuro, a camino de hormiga. Dando los pasos justos. En Libertad no queremos mentes mediocres. No olvidarnos de la raíces del club. Nacimos en calle de tierra, donde todo se fue haciendo a pulmón. Esta es otra instancia, en la que Libertad necesita crecer. Todos quieren el mismo objetivo y eso es lo bueno. En lo personal, digo lo que siento: ser uno más en el plantel. Que juegue o no, es otra cosa. Pero ponerme la camiseta de Libertad. Nunca lo pude hacer. Pasaron 14 equipos desde aquella primera vez en Sol de América, pero falta la de Libertad”.