“El niño mira como modelo a sus padres, y cuando el modelo está deteriorado, no existe o se quiebra, hace cortocircuito”

Jorge Márquez es argentino, fundador y mentor de la iglesia “Misión Vida para las Naciones”, ampliamente reconocida por su labor tanto en el país como en el exterior así como de las “Comunidades Beraca”, que cuentan con 45 comunidades de socorro distribuidas en Uruguay, Argentina, Brasil y muy pronto también en Haití. Es autor del libro “Historias que Sanan” publicado en el 2010 y de su segundo libro “Gobierno Mundial y fin del mundo”, que vino a presentar a nuestra ciudad.
-¿Cómo surge la idea de fundar una iglesia como Misión Vida para las Naciones?
- Bueno, la pura verdad es que yo tampoco sé cómo surge. Yo soy arquitecto de profesión y mi ambición siempre fue ser empresario, pero por supuesto que era un hombre de fe, asistía a la iglesia, era un laico muy activo, y haciendo esas tareas de laico es que descuidé bastante también mi profesión, había pedidos que descuidaba en mi tarea religiosa, o sea, estuve entre esos dos caminos, uno le robaba tiempo al otro. Hasta que llegó la época en que no pude sobrellevar las dos cosas y se hizo más fuerte el llamado que tenía de parte de Dios que el llamado que yo tenía por mi profesión que la amaba mucho, era una pasión lo que sentía por la arquitectura. Así que un día le dije a mi Pastor que quería dedicarme tiempo completo al servicio, a la causa de Dios. Y bueno, ni en mi mente ni en mi corazón estaban venir a Uruguay, pero él me dijo, “tengo un lugar para vos en Uruguay”, me mandó, así que vine porque me dijeron que si quería trabajar para Dios la oportunidad que me brindaban era en Uruguay.
-¿Cómo sintió
ese llamado de Dios?
- Eso fue más bien desde mi juventud, simplemente era una atracción muy grande por estar en las cosas de Dios, por estudiar la Biblia. Cuando era laico era maestro de las escuelas bíblicas, fue algo que siempre estuvo adentro de mí. Lo que nunca me imaginé es que algún día iba a ser eso más fuerte que mi deseo de tener una empresa constructora.
- ¿Cuando llega entonces a Uruguay es cuando surge la idea de fundar la iglesia Misión Vida para las Naciones?
- Nace la iglesia Misión Vida acá en Uruguay, sí. Primero estuve pastoreando una pequeña iglesia en Colonia y sale el desafío de ir a Montevideo, en dos o tres viajes que hice a allí me contacté con gente que nos escuchaba mucho a través de la radio, nosotros estábamos en Radio Colonia, y mucha gente pedía que fuésemos a Montevideo. Así que un buen día aterrizamos allí, y ni bien comenzamos a trabajar y a predicar el evangelio a través de la radio, la gente comenzó a venir y a congregarse. Así es que junto a la iglesia surgen otras demandas, que son demandas del evangelio, que no son demandas políticas, se trata de demandas sociales. En el corazón de Dios está el acercarse al más débil, no al más fuerte, al quebrantado, al abatido, y eso es muy claro desde el principio de la Biblia hasta el final.
- ¿En este caso a quiénes visualizó como los más desvalidos?
- Empezamos por los jóvenes, porque en el año 91 cuando comenzamos, no sé por qué se acercaban a la iglesia muchos jóvenes drogadictos. Comenzamos a ver que era un desastre, mientras la gente decía que en Uruguay la droga no era un problema, a mí se me acercaban. Me quedaba a veces charlando hasta las dos o tres de la mañana con algunos drogadictos que consumían cocaína y otras drogas pesadas, todavía la pasta base no se conocía. Entonces ellos nos contaban de policías que vendían drogas, señalaban y nos decían “ese auto blanco que va ahí de narcóticos”. Uno que viene de afuera y que no conoce bien el paño se sorprendía mucho. Pero muchos jóvenes comenzaron a salir de la droga y comenzaron a hacerse aliados nuestros en esto de llevar el evangelio, la palabra de Dios a la familia…
- ¿Es cuando surge la idea de la Comunidad Beraca?
- La Comunidad Beraca surgió… (piensa) seis años después…
- ¿Cómo consecuencia de esto que nos está contando?
- Nosotros teníamos actividades muy fuertes con la juventud y necesitábamos de algún lugar para desarrollar campamentos, retiros. Es así que un buen día terminamos comprando un predio de ocho hectáreas y comenzamos a hacer campamentos, los que hace trece años que se realizan y que están juntando alrededor de mil quinientos jóvenes que conviven durante seis días en ese lugar, eso conlleva un esfuerzo logístico grande, porque no es que van a un recital sino que ahí comen y duermen.
En ese lugar empezaron a aparecer algunos drogadictos que pedían quedarse ahí. Yo no sé, hay un término entre los chicos que es “achicar”, algunos querían “achicar”, es decir, estaban muy mal con la droga y a veces con dos o tres días de “achique” ya estaba y se iban. Así que nos pedían estar ahí, y comenzamos a recibir a algunos, y eso comenzó a transformarse en una demanda, ahí es cuando nació la primer Comunidad Beraca.
- ¿Cuántas comunidades tiene hoy Beraca?
- Cuarenta y cinco, entre Argentina, Brasil y Uruguay.
- ¿Fue algo pensado, una estrategia de avanzar hacia los países vecinos?
- No, fue una expansión lógica por cuanto abrimos iglesia en Brasil donde el Pastor es uruguayo, yéndose con la misma visión de la que teníamos aquí. Lo mismo pasó en Argentina…
- ¿Fue una especie de
efecto contagio?
- No, digamos por ejemplo, si usted es don MacDonald y va a poner un negocio en otro lado, tiene las mismas características. Digamos entonces que los Pastores que salieron de acá tenían la misma visión que yo porque se formaron conmigo, es decir, me ayudaron acá previamente. Uno de ellos salió de la droga y está en Argentina. Entonces surgió esta tarea preciosa que es la de recuperar a estos chicos que a veces vienen en calzoncillos porque la mamá, el papá le han comprado championes o buzos nuevos y lo han vendido…
- ¿Para comprar droga?
- Para comprar droga, sí. Algunos vienen golpeados, otros vienen cansados de la vida…
- ¿Esta situación de esos jóvenes se produce debido a una degradación de los valores de nuestra sociedad? ¿Es una involución de nuestra juventud? ¿Qué les pasa a nuestros jóvenes?
- Lo que se ha degradado es la familia, el matrimonio primero, después la familia, porque el matrimonio genera la familia. Se lo ha valorado muy poco, se ha valorado muy poco la fidelidad buscando derechos y libertades. Uruguay es el primer país de Latinoamérica donde aparece, por ejemplo, una ley de divorcio, que parece un progreso, pero no lo es. El divorcio podrá solucionar un problema que tiene una señora con su esposo o su esposo con ella pero les mete un gravísimo problema a los hijos. Es la falta de amor…
- La ley de divorcio solo da una herramienta para resolver una situación de hecho que ya está consumada, el amor ya ha desaparecido en esa pareja, no es que el amor desaparece porque descubrieron la existencia de esa ley.
- Nosotros creemos que el verdadero amor nunca deja de ser, lo creemos porque lo dice la Biblia. Ahora, también entiendo que hoy la gente vive experiencias cercanas al amor, o pasiones que hoy tienen y ya mañana se va, entonces saben que tienen la posibilidad de deshacer el matrimonio y empezar de nuevo porque cuentan con esa ley… y generalmente cuando se divorcian es porque dicen que han descubierto que nunca se amaron y un montón de otras cosas.
Lo cierto es que el matrimonio, y en esto la Constitución Nacional tiene mucha sabiduría, es la base y el fundamento de la sociedad. Del matrimonio surge la familia, y de la familia surgen todas las otras instituciones. Existe desde antes que el Estado, de las monarquías y antes que de todo orden social, entonces, lo que hemos visto es que los chicos padecen de un mal tremendo. Es que el niño naturalmente mira como modelo al papá y a la mamá, y cuando el modelo está deteriorado o cuando el modelo no existe o se quiebra, el chico hace cortocircuito, pierde lo más importante que es un modelo para seguir, entonces comienza a divagar en su mente buscando satisfacer un vacío existencial que tiene adentro…
- O a reproducir los fracasos de sus padres…
- Así es. Por ejemplo, un chico que odia a su padre que es violento además de borracho, cuando trata con su mujer y aunque odia eso, lo tiene grabado adentro y se vuelve violento contra su esposa, y se emborracha, porque es la salida que vio en su propio padre, que aunque la detesta, la lleva en la sangre.
- Justamente, en alguna oportunidad hablando con el Pastor Minondo, nos ha expresado que la salida de los jóvenes de la droga en la Comunidad Beraca se ha dado a través del amor. ¿Lo que hacen ustedes entonces es reconstruir aquellos valores familiares perdidos?
- Claro, claro, porque cuando entra un pibe se lo trata con mucho cariño y afecto, se le da un abrazo, se le dice “te amo”. Muchos chicos llorando nos dicen “a mí esto mi padre no me lo dijo nunca”, o le ponemos un brazo arriba del hombro y nos miran extrañados, “pero mi papá nunca hizo esto”. Y su papá le compró ropa y calzado de las mejores marcas, no le dejó faltar nada, pero…
- Faltó lo fundamental.
- Sí. La gran victoria de las Comunidades Beraca es que le devuelve vida afectiva al chico. No tenemos protocolos terapéuticos porque se trata de un hogar que se abre para aquel que quiera venir para recibir un trato de madre y de padre, no es un trato profesional terapéutico.
-  ¿Van a poner también una Comunidad Beraca en Haití?
- Sí, hay un amigo de Portugal, un médico Sin Frontera que cuando vino el terremoto en 2010, nos escribió a un montón de amigos y nos empezó a contar lo que estaba pasando en Haití, lo desastroso que era todo. Entre todas las cosas que nos contó nos dijo que había muchos niños en la calle y que iban a hacer mucha falta orfanatos. Leí eso y me dije, “guau, esto me pega mucho”. Desde ese momento que leí eso, sentí un llamado de Dios a edificar un orfanato en Haití.
-  ¿Se habla que sería
para cien chiquitos?
- Claro, terminamos haciendo un proyecto para cien niños. En estos momentos estamos en una etapa bastante avanzada, tenemos edificada todas las paredes de un primer módulo, serán tres, dos de dormitorio y un módulo de comedor. Y bueno, tardamos más de dos años en articular este proyecto pero finalmente surgió.
Podemos decir que estamos orgullosos de que Uruguay está ayudando y aportando a la hermana más pobre de América Latina.
Es tristísimo lo que se ve y lo que pasa allí, nosotros estamos acostumbrados a abrir una canilla y que salga agua, allá no es así.
Allá hay mujeres que ocupan el 70% de su existencia en acarrear agua arriba de la cabeza, como ocurre en África o en la India, donde no se valora a la mujer.

Jorge Márquez es argentino, fundador y mentor de la iglesia “Misión Vida para las Naciones”, ampliamente reconocida por su labor tanto en el país como en el exterior así como de las “Comunidades Beraca”, que cuentan con 45 comunidades de socorro distribuidas en Uruguay, Argentina, Brasil y muy pronto también en Haití. Es autor del libro “Historias que Sanan” publicado en el 2010 y de su segundo libro “Gobierno Mundial y fin del mundo”, que vino a presentar a nuestra ciudad.

-¿Cómo surge la idea de fundar una iglesia como Misión Vida para las Naciones?

– Bueno, la pura verdad es que yo tampoco sé cómo surge. Yo soy arquitecto de profesión y mi ambición siempre fue ser empresario, pero por supuesto que era un hombre de fe, asistía a la iglesia, era un laico muy activo, y haciendo esas tareas de laico es que descuidé bastante también mi profesión, había pedidos que descuidaba en mi tarea religiosa, o sea, estuve entre esos dos caminos, uno le robaba tiempo al otro. Hasta que llegó la época en que no pude sobrellevar las dos cosas y se hizo más fuerte el llamado que tenía de parte de Dios que el llamado que yo tenía por mi profesión que la amaba mucho, era una pasión lo que sentía por la arquitectura. Así que un día le dije a mi Pastor que quería dedicarme tiempo completo al servicio, a la causa de Dios. Y bueno, ni en mi mente ni en mi corazón estaban venir a Uruguay, pero él me dijo, “tengo un lugar para vos en Uruguay”, me mandó, así que vine porque me dijeron que si quería trabajar para Dios la oportunidad que me brindaban era en Uruguay.

-¿Cómo sintió

ese llamado de Dios?

– Eso fue más bien desde mi juventud, simplemente era una atracción muy grande por estar en las cosas de Dios, por estudiar la Biblia. Cuando era laico era maestro de las escuelas bíblicas, fue algo que siempre estuvo adentro de mí. Lo que nunca me imaginé es que algún día iba a ser eso más fuerte que mi deseo de tener una empresa constructora.

– ¿Cuando llega entonces a Uruguay es cuando surge la idea de fundar la iglesia Misión Vida para las Naciones?

– Nace la iglesia Misión Vida acá en Uruguay, sí. Primero estuve pastoreando una pequeña iglesia en Colonia y sale el desafío de ir a15  11  12 007 Montevideo, en dos o tres viajes que hice a allí me contacté con gente que nos escuchaba mucho a través de la radio, nosotros estábamos en Radio Colonia, y mucha gente pedía que fuésemos a Montevideo. Así que un buen día aterrizamos allí, y ni bien comenzamos a trabajar y a predicar el evangelio a través de la radio, la gente comenzó a venir y a congregarse. Así es que junto a la iglesia surgen otras demandas, que son demandas del evangelio, que no son demandas políticas, se trata de demandas sociales. En el corazón de Dios está el acercarse al más débil, no al más fuerte, al quebrantado, al abatido, y eso es muy claro desde el principio de la Biblia hasta el final.

– ¿En este caso a quiénes visualizó como los más desvalidos?

– Empezamos por los jóvenes, porque en el año 91 cuando comenzamos, no sé por qué se acercaban a la iglesia muchos jóvenes drogadictos. Comenzamos a ver que era un desastre, mientras la gente decía que en Uruguay la droga no era un problema, a mí se me acercaban. Me quedaba a veces charlando hasta las dos o tres de la mañana con algunos drogadictos que consumían cocaína y otras drogas pesadas, todavía la pasta base no se conocía. Entonces ellos nos contaban de policías que vendían drogas, señalaban y nos decían “ese auto blanco que va ahí de narcóticos”. Uno que viene de afuera y que no conoce bien el paño se sorprendía mucho. Pero muchos jóvenes comenzaron a salir de la droga y comenzaron a hacerse aliados nuestros en esto de llevar el evangelio, la palabra de Dios a la familia…

– ¿Es cuando surge la idea de la Comunidad Beraca?

– La Comunidad Beraca surgió… (piensa) seis años después…

– ¿Cómo consecuencia de esto que nos está contando?

– Nosotros teníamos actividades muy fuertes con la juventud y necesitábamos de algún lugar para desarrollar campamentos, retiros. Es así que un buen día terminamos comprando un predio de ocho hectáreas y comenzamos a hacer campamentos, los que hace trece años que se realizan y que están juntando alrededor de mil quinientos jóvenes que conviven durante seis días en ese lugar, eso conlleva un esfuerzo logístico grande, porque no es que van a un recital sino que ahí comen y duermen.

En ese lugar empezaron a aparecer algunos drogadictos que pedían quedarse ahí. Yo no sé, hay un término entre los chicos que es “achicar”, algunos querían “achicar”, es decir, estaban muy mal con la droga y a veces con dos o tres días de “achique” ya estaba y se iban. Así que nos pedían estar ahí, y comenzamos a recibir a algunos, y eso comenzó a transformarse en una demanda, ahí es cuando nació la primer Comunidad Beraca.

– ¿Cuántas comunidades tiene hoy Beraca?

– Cuarenta y cinco, entre Argentina, Brasil y Uruguay.

– ¿Fue algo pensado, una estrategia de avanzar hacia los países vecinos?

– No, fue una expansión lógica por cuanto abrimos iglesia en Brasil donde el Pastor es uruguayo, yéndose con la misma visión de la que teníamos aquí. Lo mismo pasó en Argentina…

– ¿Fue una especie de

efecto contagio?

– No, digamos por ejemplo, si usted es don MacDonald y va a poner un negocio en otro lado, tiene las mismas características. Digamos entonces que los Pastores que salieron de acá tenían la misma visión que yo porque se formaron conmigo, es decir, me ayudaron acá previamente. Uno de ellos salió de la droga y está en Argentina. Entonces surgió esta tarea preciosa que es la de recuperar a estos chicos que a veces vienen en calzoncillos porque la mamá, el papá le han comprado championes o buzos nuevos y lo han vendido…

– ¿Para comprar droga?

– Para comprar droga, sí. Algunos vienen golpeados, otros vienen cansados de la vida…

– ¿Esta situación de esos jóvenes se produce debido a una degradación de los valores de nuestra sociedad? ¿Es una involución de nuestra juventud? ¿Qué les pasa a nuestros jóvenes?

– Lo que se ha degradado es la familia, el matrimonio primero, después la familia, porque el matrimonio genera la familia. Se lo ha valorado muy poco, se ha valorado muy poco la fidelidad buscando derechos y libertades. Uruguay es el primer país de Latinoamérica donde aparece, por ejemplo, una ley de divorcio, que parece un progreso, pero no lo es. El divorcio podrá solucionar un problema que tiene una señora con su esposo o su esposo con ella pero les mete un gravísimo problema a los hijos. Es la falta de amor…

– La ley de divorcio solo da una herramienta para resolver una situación de hecho que ya está consumada, el amor ya ha desaparecido en esa pareja, no es que el amor desaparece porque descubrieron la existencia de esa ley.

– Nosotros creemos que el verdadero amor nunca deja de ser, lo creemos porque lo dice la Biblia. Ahora, también entiendo que hoy la gente vive experiencias cercanas al amor, o pasiones que hoy tienen y ya mañana se va, entonces saben que tienen la posibilidad de deshacer el matrimonio y empezar de nuevo porque cuentan con esa ley… y generalmente cuando se divorcian es porque dicen que han descubierto que nunca se amaron y un montón de otras cosas.

Lo cierto es que el matrimonio, y en esto la Constitución Nacional tiene mucha sabiduría, es la base y el fundamento de la sociedad. Del matrimonio surge la familia, y de la familia surgen todas las otras instituciones. Existe desde antes que el Estado, de las monarquías y antes que de todo orden social, entonces, lo que hemos visto es que los chicos padecen de un mal tremendo. Es que el niño naturalmente mira como modelo al papá y a la mamá, y cuando el modelo está deteriorado o cuando el modelo no existe o se quiebra, el chico hace cortocircuito, pierde lo más importante que es un modelo para seguir, entonces comienza a divagar en su mente buscando satisfacer un vacío existencial que tiene adentro…

– O a reproducir los fracasos de sus padres…

– Así es. Por ejemplo, un chico que odia a su padre que es violento además de borracho, cuando trata con su mujer y aunque odia eso, lo tiene grabado adentro y se vuelve violento contra su esposa, y se emborracha, porque es la salida que vio en su propio padre, que aunque la detesta, la lleva en la sangre.

– Justamente, en alguna oportunidad hablando con el Pastor Minondo, nos ha expresado que la salida de los jóvenes de la droga en la Comunidad Beraca se ha dado a través del amor. ¿Lo que hacen ustedes entonces es reconstruir aquellos valores familiares perdidos?

– Claro, claro, porque cuando entra un pibe se lo trata con mucho cariño y afecto, se le da un abrazo, se le dice “te amo”. Muchos chicos llorando nos dicen “a mí esto mi padre no me lo dijo nunca”, o le ponemos un brazo arriba del hombro y nos miran extrañados, “pero mi papá nunca hizo esto”. Y su papá le compró ropa y calzado de las mejores marcas, no le dejó faltar nada, pero…

– Faltó lo fundamental.

– Sí. La gran victoria de las Comunidades Beraca es que le devuelve vida afectiva al chico. No tenemos protocolos terapéuticos porque se trata de un hogar que se abre para aquel que quiera venir para recibir un trato de madre y de padre, no es un trato profesional terapéutico.

–  ¿Van a poner también una Comunidad Beraca en Haití?

– Sí, hay un amigo de Portugal, un médico Sin Frontera que cuando vino el terremoto en 2010, nos escribió a un montón de amigos y nos empezó a contar lo que estaba pasando en Haití, lo desastroso que era todo. Entre todas las cosas que nos contó nos dijo que había muchos niños en la calle y que iban a hacer mucha falta orfanatos. Leí eso y me dije, “guau, esto me pega mucho”. Desde ese momento que leí eso, sentí un llamado de Dios a edificar un orfanato en Haití.

–  ¿Se habla que sería

para cien chiquitos?

– Claro, terminamos haciendo un proyecto para cien niños. En estos momentos estamos en una etapa bastante avanzada, tenemos edificada todas las paredes de un primer módulo, serán tres, dos de dormitorio y un módulo de comedor. Y bueno, tardamos más de dos años en articular este proyecto pero finalmente surgió.

Podemos decir que estamos orgullosos de que Uruguay está ayudando y aportando a la hermana más pobre de América Latina.

Es tristísimo lo que se ve y lo que pasa allí, nosotros estamos acostumbrados a abrir una canilla y que salga agua, allá no es así.

Allá hay mujeres que ocupan el 70% de su existencia en acarrear agua arriba de la cabeza, como ocurre en África o en la India, donde no se valora a la mujer.