El nuevo desafío de la cirugía

Con Dr. Jorge Blanco Rodríguez

La vocación es algo elemental para perseguir un sueño, un factor motivador para estar dispuestos al sacrificio, a hacer el esfuerzo y a dar todo para conseguir lo que uno se propone. La pasión, es el factor esencial que deben tener las personas para desempeñarse con éxito en el camino elegido. Y la alegría que supone el haber alcanzado las metas y poder cumplirlas, es vital y necesaria para seguir abriendo puertas en la vida.
Así son las cosas para un joven médico cirujano de nuestro medio, que tras dedicarse con amor a su vocación, la medicina, se construye cada día como uno de los profesionales de la salud que asume el desafío del recambio generacional en esa área y que impregna pasión a su actividad, para mejorar la calidad de vida de sus pacientes.
Jorge Blanco Rodríguez, es médico desde 2008 y cirujano desde el 2014, se encuentra trabajando en Salto, su tierra natal, la que lo vio nacer, crecer y vivir distintas etapas, como el hecho de pasar por las pistas del Hipódromo desde muy joven como jockey, por el mundo de la comunicación con un programa radial en FM destinado a los universitarios, así como también por el deporte y la música.
Con él, nuestra sección semanal Al Dorso.

La vocación es algo elemental para perseguir un sueño, un factor motivador para estar dispuestos al sacrificio, a hacer el esfuerzo y a dar todo para conseguir lo que uno se propone. La pasión, es el factor esencial que deben tener las personas para desempeñarse con éxito en el camino elegido. Y la alegría que supone el haber alcanzado las metas y poder cumplirlas, es vital y necesaria para seguir abriendo puertas en la vida.

Así son las cosas para un joven médico cirujano de nuestro medio, que tras dedicarse con amor a su vocación, la medicina, sejorge blanco construye cada día como uno de los profesionales de la salud que asume el desafío del recambio generacional en esa área y que impregna pasión a su actividad, para mejorar la calidad de vida de sus pacientes.

Jorge Blanco Rodríguez, es médico desde 2008 y cirujano desde el 2014, se encuentra trabajando en Salto, su tierra natal, la que lo vio nacer, crecer y vivir distintas etapas, como el hecho de pasar por las pistas del Hipódromo desde muy joven como jockey, por el mundo de la comunicación con un programa radial en FM destinado a los universitarios, así como también por el deporte y la música.

Con él, nuestra sección semanal Al Dorso.

Naciste y creciste en Salto ¿cómo se compone tu familia?

Nací en Salto, mi madre es Liliana Rodríguez y mi padre es Francisco Blanco (fallecido), tengo dos hermanos Liliana y Julio Francisco, mi señora Romina Jaureguiberry y mi hija Olivia que tiene 3 años. También tengo mucha cercanía con mi abuela, Mabel (Gogó) Irrazabal.

Fuiste jockey con tan solo 14 años, eras el más joven supongo ¿por qué elegiste hacerlo?

Me acuerdo que salía todos los domingos en el diario cuando corría carreras, estuve dos años como jockey y conocí muchas cosas. Los caballos siempre fueron una pasión, porque mis abuelos, tanto los Blanco como los Rodríguez, siempre fueron criadores de caballos, pero el que más criaba era el tío “Poroncho” Rodríguez, que era uno de los más emblemáticos y ahí me empecé a vincular, y viajaba al predio que tiene la Guardia Republicana en Montevideo que me llevaba mi padre porque teníamos un amigo salteño que trabajaba allí, el mayor Raúl Alcantara, y comencé a hacer equitación, y todos los deportes que estaban relacionados con caballos. Pero siempre anduve montando desde niño, recuerdo que con 4 años de edad me quebré el brazo izquierdo, al caerme de un caballo. Después corrí un raíd, y cuando abrió la escuela de equitación me integré a la misma y ahí fue que compré un caballo que terminó siendo mi pase a las carreras. Empecé a entrenar y a los cuatro o cinco meses ya estaba corriendo.

¿Eras el más chico de todos?…

Sí claro, en esa época tenía 14 años, hay recortes de diario de entonces que todavía guardo que dicen “con 14 años…”, es algo que te ponés a pensar y es una cosa de locos estar corriendo carreras de caballos en esa edad. Pero después me alejé porque claro, no veía futuro en eso tampoco, por lo menos para mi. La Gogó (su abuela) y mamá fueron muy claras en eso para mi, y entonces ahí me puse a estudiar.

También hiciste otros deportes, como fútbol por ejemplo..

Sí jugué al fútbol en varios clubes y cuando estaba estudiando ya en la Universidad que me vine a hacer el internado acá, estuve practicando con Peñarol, aunque fue un deporte que practiqué desde chico en varios clubes y que siempre me gustó, lo hice más por eso.

¿Porqué estudiaste medicina?

Soy médico porque creo que cada persona en el fondo tiene una vocación, la mía era de servicio y no sabía bien hacia donde la iba a enfocar. Yo no quise hacer abogacía porque mi hermano estaba haciendo esa carrera. Y después por descarte y por el bachillerato al que había ido elegí medicina. Veterinaria no me pareció una buena opción y agronomía no me convenció. Me metí en medicina y descubrí un mundo maravilloso del cual estoy enamorado, hay que tener amor por la profesión porque es difícil. Entonces, soy médico desde el 2008 y cirujano desde el 2014, y accedí por concurso de oposición y mérito como Docente Grado 2 titular de la Facultad de Medicina, cargo que empiezo a ejercer en febrero.

Hace un tiempo no muy lejano, un reconocido cirujano salteño, Néstor Campos, me decía que los médicos de esa especialidad precisaban un recambio urgente, porque los que estaban ya se estaban jubilando, ¿eso plantea un desafío para ustedes?

La cirugía es un estilo de vida, vos te planteás un objetivo que es ser cirujano y en la medida que vas entrando en la vida de esa especialidad, tenés que estar dispuesto las 24 horas del día y los 365 días del año, no es como otras especialidades donde uno puede vera un paciente en el consultorio y recién puede volver a verlo en la próxima consulta. En este caso, uno ve a un paciente, lo opera, le hace un seguimiento y esa persona será mi paciente el resto de su vida o de la mía, porque por lo general se genera un vínculo diferente. Además todos los días hay procedimientos nuevos, la vorágine de la información que existe es monstruosa, siempre hay que estar al tanto de todo lo que pasa.

También escuché a muchos cirujanos hablar de cirugías con láser y no invasivas

Hoy está todo el tema de la cirugía no invasiva es una realidad, donde apuntamos a menos incisiones para mejorar los procedimientos. Mucha de la cirugía que se conoce como láser en realidad es cirugía mínimamente invasiva, en realidad el abordaje pasa por hacer pequeños cortes en vez de un gran corte como se hacía antiguamente. No estamos lejos, actualmente nos encontramos en un proceso de “aggiornamiento”, que a nuestro medio les cuesta un poco más por el tema del acceso a la tecnología, no es que los técnicos seamos menos técnicos que los demás. De hecho en mi posgrado hice dos años en Montevideo y los otros dos en Salto, y la única diferencia es la disponibilidad de materiales.

En tiempos en los que se replantea el relacionamiento médico – paciente ¿con qué desafíos entran a la cancha los nuevos profesionales?

Con el de reconvertir ese relacionamiento, con el de mostrarle atención y buena predisposición al paciente, pero también transmitirle seguridad, confianza, y también hablar de los derechos, ya que está tan en boga la bioética en nuestra profesión, hablar del derecho de autonomía, hablar de beneficiencia y no maleficiencia que surge del propio nombre que es tratar de hacer el bien y no el mal, el de igualdad que es el de tratar de ofrecerle a cada persona lo mejor para él, tratar de que todos tengan la misma atención y que la misma sea brindada con excelencia, son metas a lograr pero es el objetivo que uno tiene cuando entra.

¿Cómo enfrentas el multiempleo? o el hecho de haber adquirido un posgrado te cambia esa situación

El hecho de haber adquirido un posgrado te mejora la necesidad del multiempleo. Hay dos lugares donde todos los cirujanos trabajamos en Salto, pero eso se maneja. Cuando hacía medicina general, saltaba de trabajar en la emergencia móvil, de ahí a las salas de emergencia, de la emergencia a los traslados y ahí a hacer guardias en otros lados, inclusive en otros puntos del país. Pero es la manera que tenemos cuando ingresamos en el campo de la medicina, te va llevando la vorágine laboral y cuando querés acordar terminás trabajando las 24 horas del día. Pero es una forma de aprender el ejercicio de la profesión.

¿Elegiste Salto por convicción?

Elegí Salto porque nací acá, hice la escuela y el liceo parte de mi facultad, vi mis primeros pacientes en la emergencia, después como estudiante hice parte del internado acá, parte de mi posgrado, tengo una hija salteña y porque uno siente pasión por esta tierra, es algo inexplicable. Te vas de acá e inmediatamente después que pasaste el río Daymán ya estás pensando en cuándo vas a volver.







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