El padre de Mauricio Macri afirma que «fricciones» con su hijo quedaron atrás

Buenos Aires, 31 ene (EFE).- El empresario italiano Franco Macri confesó que tardó «años» en perdonarle a su hijo mayor, el hoy presidente argentino, Mauricio Macri, que abandonara los negocios familiares y que se llevó un «disgusto» por su dedicación a la política, pero aseguró que las «fricciones» han quedado atrás.
En una extensa carta abierta publicada en su sitio web y de la que se hacen eco hoy medios locales, el empresario, de 85 años y consejero del Gobierno chino para inversiones en Latinoamérica, hace una semblanza de su hijo y revela intimidades de su relación.
Debo reconocer, haciendo honor a la verdad, que siempre pensé que mi hijo Mauricio iba a reemplazarme un día en el manejo de mis empresas», admitió Franco, fundador de un conglomerado empresario que llegó a ser uno de los más importantes de Argentina en la década de 1990.
Desde su perspectiva, el «primogénito» de una familia «recibe muchos estímulos y esto tiene consecuencias sobre su personalidad, se pone en él más expectativas, se espera que sea más responsable y ambicioso y que en la edad adulta, cuando los padres ya no estén, se encarguen de mantener unida a la familia».
Debido a eso, reconoció, puso «especial y a veces excesiva atención» a Mauricio, a quien con 5 años de edad llevaba a sus empresas porque «le iba a ser útil para su futuro».
Franco destacó el rápido ascenso de Mauricio en el manejo de los negocios familiares, desde analista junior en la constructora Sideco hasta convertirse en presidente de varias de las firmas del grupo.
Reveló que quien primero mencionó la idea de que Mauricio fuera presidente de Argentina fue el peronista Lorenzo Miguel, histórico líder sindical de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Un día vino a verme toda la plana mayor de la UOM. Cuando pregunté a qué se debía la visita, Miguel me contestó: ‘Venimos a pedirte prestado a tu hijo Mauricio para prepararlo como presidente. Creemos que el tiene un futuro interesante’. Les contesté que estaban locos. Era imposible para mí imaginar que mi hijo Mauricio tuviese una vida lejos de la mía y nuestras empresas», contó.
Franco dijo que «mucho se ha hablado de la relación conflictiva» con su hijo, «más por mi culpa que por la de él».
Traté de ser el mejor padre que pude. Tal vez le puse una vara demasiado alta con mis expectativas y con las cosas que yo había hecho, tal vez, como él mismo dice, competí con él cuando se fue convirtiendo en hombre», sostuvo.
Tardé años en perdonarle que se hubiese ido de las empresas que con tan duro trabajo había fundado», afirmó Franco, sobre la decisión de Mauricio de dejar las empresas familiares en 1995 para buscar convertirse en presidente del club Boca Juniors. “Tras destacar los logros conseguidos por su hijo en Boca, contó que cuando el 21 de febrero de 2001 Mauricio anunció que se dedicaría a la política, tuvo «un disgusto,» ya que «no era lo que esperaba para él».
Señaló que muchas veces pensó que su hijo se decepcionaría de la política y volvería a los negocios, «pero debí saber que tiene una voluntad de hierro y siempre logra lo que se propone».
Afirmó que comprendió que Mauricio «sabía lo que hacía» cuando el 25 de octubre pasado su hijo ganó la primera vuelta presidencial.
«Supe entonces que debía deponer mis miedos, dejar atrás cualquier fricción con Mauricio y darle mi completo apoyo. A pesar que pocos días antes había sufrido un problema importante en mi salud, me dirigí al búnker de Cambiemos para estrecharlo en mis brazos», relató. Dijo que se enteró de que al día siguiente, en una entrevista, su hijo «visiblemente emocionado» había dicho: «En algún lugar, uno siempre espera la aprobación de sus padres. El abrazo que me dio ayer, cero palabras, con los ojos vidriosos… ya está».