El presidente de Paraguay ve casi acabado el debate sobre un juicio político

Asunción, 16 ago (EFE).- El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, consideró este viernes que el debate sobre un juicio político que pide la oposición para él y su vicepresidente, Hugo Velázquez, «está relativamente acabado».
Los partidos de la oposición siguen adelante con su intención de sacar adelante el juicio político al Ejecutivo por su presunta implicación en la firma de un acta con Brasil de compra de energía a la represa de Itaipú, compartida por ambos países, y que sus detractores consideran una traición a la patria y una cesión de soberanía ante el Gobierno de Jair Bolsonaro.
Ante el escándalo y el levantamiento ciudadano, Abdo Benítez anuló el acta, destituyó a varios altos cargos de su Ejecutivo y designó nuevos nombres en el Consejo de Administración de Itaipú, de ahí que, en su opinión, la crisis política que vivió su Gobierno comience a difuminarse.
El mandatario paraguayo señala que el juicio político generaría inestabilidad en la democracia del país y en sus últimas apariciones se ha esforzado por enviar un «mensaje de tranquilidad y paz» a sus compatriotas.
«El juicio político es una herramienta constitucional y no le hace bien tener esto como una amenaza permanente al presidente de la República, y no solo al presidente de la República, sino al Estado de derecho, al sistema republicano, a la democracia paraguaya…», expresó a los medios durante un acto en el departamento de San Pedro.
Además, insistió en que «no tiene temor a rendir cuentas de sus actos» ante el Congreso y volvió a recalcar que si se va a seguir adelante con el juicio político, se «trate lo antes posible» y se regrese «a la normalidad».
Abdo Benítez logró alejar la sombra del juicio político gracias al apoyo del movimiento interno del Partido Colorado, Honor Colorado, del expresidente Horacio Cartes (2013-2018), que ofreció su respaldo a Colorado Añetete, del presidente, para dejar a la oposición sin votos suficientes para lograr la caída del Gobierno.
La mano tendida de Cartes a Abdo Benítez se interpreta como una jugada peligrosa, que obligaría al actual jefe del Estado a someterse a su predecesor y, hasta hace unas semanas, enemigo político, a pesar de pertenecer ambos al mismo partido.
Si este jueves, durante la conmemoración de su primer año de Gobierno y de la festividad de la Asunción, Abdo Benítez agradecía el gesto de Cartes, este viernes recordó a Honor Colorado que durante su etapa como senador de Colorado Añetete en la legislatura anterior nunca salió de su boca «la posibilidad de sacar adelante un juicio político».

EFE